Esa estrella que columbras ahora
hace mucho que congeló sus brasas.
Fue un soplo de tu vida en el pasado
el recuerdo que atraviesa tu mente.
Esta vela que apagas con los dedos
mañana nos sacará de la noche.
Las formas arrancadas a la piedra
por la mano experta del escultor,
el tiempo se encargará con su paso
de que tengan su prístina figura.
Un cuerpo momificado en Egipto,
cuatro mil años después, me reclama
en las salas de un lúgubre museo
y a cientos de leguas de distancia.
La mejor forma de escapar al tiempo,
es dejarse arrastrar por la corriente;
y, desembocando en su nacimiento,
renacer en su desembocadura.
BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN
sábado, 24 de noviembre de 2007
LA PERIFERIA DE LA PERIFERIA
La vinculación de los territorios con entidades jerárquicas de mayor rango no acaba con la mera adscripción administrativa a conjuntos supralocales, esta integración formal tiene que ir acompañada de una interacción funcional que justifique y de sentido al agregado operativo que la suma de esfuerzos ha creado. Aun con todo, y por si fuera poco, este requisito objetivo tiene que adaptarse a un sustrato precedente formado por una serie de empatías de tipo histórico y cultural necesarias para que se cree la obligatoria identidad del conjunto.
Los habitantes de un lugar tienen que notar que la inclusión en una determinada provincia o región les trae más beneficios que perjuicios, o lo que es lo mismo, tiene que haber un saldo favorable entre los outputs y los inputs, entre lo que sale y lo que entra, entre lo que doy y lo que recibo. De esta manera estarán seguros de que la relación, que en gran medida es de conveniencia, entraña un beneficio mutuo y se afianzarán los lazos de pertenencia. De no se así, lo más seguro es que los desequilibrios internos aumenten y se produzca una desafección que será aprovechada por aquellos que saben convertir las flaquezas ajenas en oportunidades propias.
El Valle del Tietar tiene unas singularidades que le convierten en una unidad geográfica diferenciada, lo cual, a la postre, entraña unas claras fortalezas, derivadas de las características bonancibles de su clima; pero también unas debilidades, atribuibles a un inveterado aislamiento que hasta la fecha no ha sido remediado del todo. Partiendo de esta realidad desvertebradora, cuesta entender que una reivindicación tan justa y fundamentada como la construcción de un hospital comarcal no sea atendida por la Administración Regional. Con ello, no sólo se devalúa la salud de un buen número de abulenses, sino que se amplia la brecha que separa a esta comarca de la provincia y de la región. Y es que no les falta razón a aquellos oriundos del valle que se quejan de que pagando los mismos impuestos que el resto, lo que reciben a cambio no alcanza para mejorar los servicios y las infraestructuras más básicas.
La España de las autonomías ha introducido unos desequilibrios interregionales que las zonas fronterizas contemplan con enorme asombro y estupor. Las cosas pueden cambiar para mejor o para peor a pocos kilómetros del límite regional y, ya se sabe que las comparaciones son odiosas, en tanto que ponen en evidencia el déficit de unos y la prosperidad del vecino.
Espero que no tengamos que arrepentirnos en el futuro de una decisión tan equivocada que demuestra hasta que punto el Tietar es la periferia de otra periferia que es Ávila.
Los habitantes de un lugar tienen que notar que la inclusión en una determinada provincia o región les trae más beneficios que perjuicios, o lo que es lo mismo, tiene que haber un saldo favorable entre los outputs y los inputs, entre lo que sale y lo que entra, entre lo que doy y lo que recibo. De esta manera estarán seguros de que la relación, que en gran medida es de conveniencia, entraña un beneficio mutuo y se afianzarán los lazos de pertenencia. De no se así, lo más seguro es que los desequilibrios internos aumenten y se produzca una desafección que será aprovechada por aquellos que saben convertir las flaquezas ajenas en oportunidades propias.
El Valle del Tietar tiene unas singularidades que le convierten en una unidad geográfica diferenciada, lo cual, a la postre, entraña unas claras fortalezas, derivadas de las características bonancibles de su clima; pero también unas debilidades, atribuibles a un inveterado aislamiento que hasta la fecha no ha sido remediado del todo. Partiendo de esta realidad desvertebradora, cuesta entender que una reivindicación tan justa y fundamentada como la construcción de un hospital comarcal no sea atendida por la Administración Regional. Con ello, no sólo se devalúa la salud de un buen número de abulenses, sino que se amplia la brecha que separa a esta comarca de la provincia y de la región. Y es que no les falta razón a aquellos oriundos del valle que se quejan de que pagando los mismos impuestos que el resto, lo que reciben a cambio no alcanza para mejorar los servicios y las infraestructuras más básicas.
La España de las autonomías ha introducido unos desequilibrios interregionales que las zonas fronterizas contemplan con enorme asombro y estupor. Las cosas pueden cambiar para mejor o para peor a pocos kilómetros del límite regional y, ya se sabe que las comparaciones son odiosas, en tanto que ponen en evidencia el déficit de unos y la prosperidad del vecino.
Espero que no tengamos que arrepentirnos en el futuro de una decisión tan equivocada que demuestra hasta que punto el Tietar es la periferia de otra periferia que es Ávila.
lunes, 12 de noviembre de 2007
DIVINA COMEDIA
Siento el dolor antes de que me injuries
escucho tus palabras acerbas
dentro de una caja de resonancia
me mortifico sin haber oído la condena
me anticipo sumiso al castigo ejemplar
invoco clemencia por los pecados capitales
aunque sean de otros
arrastro mi culpa sin saber muy bien si es mía
soporto todo el peso de la contrición sobre los hombros
me apresto a pasar en un nicho de cemento
el resto de mis días
y a errar por el mundo como un alma en pena
si me acompañas tú en este viaje a los infiernos
sería capaz de volver a decir te amo
en la penumbra en el éxtasis en la derrota
antes incluso y después de la muerte te seguiré amando.
escucho tus palabras acerbas
dentro de una caja de resonancia
me mortifico sin haber oído la condena
me anticipo sumiso al castigo ejemplar
invoco clemencia por los pecados capitales
aunque sean de otros
arrastro mi culpa sin saber muy bien si es mía
soporto todo el peso de la contrición sobre los hombros
me apresto a pasar en un nicho de cemento
el resto de mis días
y a errar por el mundo como un alma en pena
si me acompañas tú en este viaje a los infiernos
sería capaz de volver a decir te amo
en la penumbra en el éxtasis en la derrota
antes incluso y después de la muerte te seguiré amando.
EL MULTIVERSO
En 1957 el físico Hugh Everett hizo pública su teoría del multiverso, la cual propone que cuanto existe muestra distintas versiones según el mundo en el que se encuentre. Esta teoría, como todas, tiene sus detractores y sus defensores, que no consiguen ponerse de acuerdo por mucho que investigan, prefiriendo cada uno su tipo de corte y confección astral; pues los hay planos, abiertos, cerrados y ramificados, casi como los trajes a medida, a medida del científico que lo propone, se entiende.
De entre todos, me quedo con el último, no porque milite en las filas de la mecánica cuántica, sino porque hace volar mi imaginación, y siempre he creído que los sesudos desarrollos matemáticos no tienen que estar reñidos con la lujuriosa fantasía de los poetas.
Las consecuencias prácticas y teóricas de este modelo, a nadie se le escapa, serían, cuando menos, de lo más chocante y entretenido. Por ejemplo: ¿Cuál de las múltiples posibilidades de usted mismo es la que prefiere su mujer? Si todos los escenarios posibles derivados de una decisión están representados en su propio universo, qué más da que haga una cosa o la contraria. Qué apuesto al negro en la ruleta y pierdo, mi otro yo habrá apostado al rojo y estará dando botes de alegría.
Tiene que haber en alguna otra dimensión celeste una ciudad con cien mil habitantes, con una real fábrica de algodones del siglo XVIII rehabilitada, con una necrópolis musulmana convertida en parque arqueológico, comunicada con AVE a Madrid, donde trabaja todo el que quiera trabajar y el agua del grifo se puede beber, con un tribuno de la oposición prudente y documentado, y un gobierno modesto y solidario. De ese idílico lugar disfrutará mi alter ego, mientras yo tengo que aguantar que las promesas que hacen los partidos en campaña sólo se cumplan en alguna rama de un universo paralelo. Casi estoy por hacerle una propuesta a mi doble sideral; cambiarnos el puesto, aunque sólo sea por unas horas, para experimentar que siente un ciudadano satisfecho.
Dentro de unos años, quizá una nueva hipótesis proponga una variante no menos divertida que permita establecer hipervínculos de comunicación entre los distintos ámbitos del hiperuraneo, para entonces ya se habrá implantado el turismo interestelar que le posibilite a usted saber qué habría pasado si esa decisión que tomó a regañadientes fuera distinta.
¿Cómo sería nuestra ciudad sin muralla; más grande, más chica o igual? ¿El Ávila industrializado y anticultural que se manifiesta en los desvaríos de un querellado político abulense proporciona más o menos calidad de vida que el actual? No sea usted vago y descúbralo por un módico precio en el transbordador chárter. ¿Qué tal les irá a esos abulenses que se integraron en la Comunidad de Madrid? ¿Habrán conseguido tener las cercanías ferroviarias?
Todas las probabilidades encuentran su sitio en algún universo. Si el que le ha tocado en suerte no le gusta, si la ciudad en la que vive no le agrada, tiene dos opciones; el viaje en el espacio o en el tiempo, siempre que no se encuentre consigo mismo.
De entre todos, me quedo con el último, no porque milite en las filas de la mecánica cuántica, sino porque hace volar mi imaginación, y siempre he creído que los sesudos desarrollos matemáticos no tienen que estar reñidos con la lujuriosa fantasía de los poetas.
Las consecuencias prácticas y teóricas de este modelo, a nadie se le escapa, serían, cuando menos, de lo más chocante y entretenido. Por ejemplo: ¿Cuál de las múltiples posibilidades de usted mismo es la que prefiere su mujer? Si todos los escenarios posibles derivados de una decisión están representados en su propio universo, qué más da que haga una cosa o la contraria. Qué apuesto al negro en la ruleta y pierdo, mi otro yo habrá apostado al rojo y estará dando botes de alegría.
Tiene que haber en alguna otra dimensión celeste una ciudad con cien mil habitantes, con una real fábrica de algodones del siglo XVIII rehabilitada, con una necrópolis musulmana convertida en parque arqueológico, comunicada con AVE a Madrid, donde trabaja todo el que quiera trabajar y el agua del grifo se puede beber, con un tribuno de la oposición prudente y documentado, y un gobierno modesto y solidario. De ese idílico lugar disfrutará mi alter ego, mientras yo tengo que aguantar que las promesas que hacen los partidos en campaña sólo se cumplan en alguna rama de un universo paralelo. Casi estoy por hacerle una propuesta a mi doble sideral; cambiarnos el puesto, aunque sólo sea por unas horas, para experimentar que siente un ciudadano satisfecho.
Dentro de unos años, quizá una nueva hipótesis proponga una variante no menos divertida que permita establecer hipervínculos de comunicación entre los distintos ámbitos del hiperuraneo, para entonces ya se habrá implantado el turismo interestelar que le posibilite a usted saber qué habría pasado si esa decisión que tomó a regañadientes fuera distinta.
¿Cómo sería nuestra ciudad sin muralla; más grande, más chica o igual? ¿El Ávila industrializado y anticultural que se manifiesta en los desvaríos de un querellado político abulense proporciona más o menos calidad de vida que el actual? No sea usted vago y descúbralo por un módico precio en el transbordador chárter. ¿Qué tal les irá a esos abulenses que se integraron en la Comunidad de Madrid? ¿Habrán conseguido tener las cercanías ferroviarias?
Todas las probabilidades encuentran su sitio en algún universo. Si el que le ha tocado en suerte no le gusta, si la ciudad en la que vive no le agrada, tiene dos opciones; el viaje en el espacio o en el tiempo, siempre que no se encuentre consigo mismo.
lunes, 5 de noviembre de 2007
SIN ALIENTO
Yo nunca fui capaz de contener la respiración el tiempo necesario, pero dicen que hay un momento en el que los sonidos se transforman en viento, las imágenes en luz y el cuerpo descansa en un estanque de sangre.
Recuerdo una tarde, durante un largo beso; no me hubiera importado que consumieras el escaso oxígeno que quedaba entre nosotros. Fue el contacto de tu mano en mi sexo lo que me salvó la vida.
Tiempo antes, mientras descubría de niño las profundidades del mar, decidí demorarme un instante más de lo aconsejable. Esa vez fue una burbuja que subía como un ojo vacío lo que me arrancó del sueño y me hizo romper el cristal de la superficie del agua.
Esperaré otra oportunidad durante la cual nada me distraiga del desvanecimiento o no tenga fuerzas para evitarlo.
Recuerdo una tarde, durante un largo beso; no me hubiera importado que consumieras el escaso oxígeno que quedaba entre nosotros. Fue el contacto de tu mano en mi sexo lo que me salvó la vida.
Tiempo antes, mientras descubría de niño las profundidades del mar, decidí demorarme un instante más de lo aconsejable. Esa vez fue una burbuja que subía como un ojo vacío lo que me arrancó del sueño y me hizo romper el cristal de la superficie del agua.
Esperaré otra oportunidad durante la cual nada me distraiga del desvanecimiento o no tenga fuerzas para evitarlo.
LA COLA Y LA MANO TORPE
Ávila se ha beneficiado durante estos últimos años de su postergación levítica. Me explico; en una época en que casi todo estaba manido, trillado y saturado, aparece una joya por descubrir a poco más de cien kilómetros de Madrid, con un grado de conservación, por mor de su inveterada atonía, francamente envidiable. Lo que durante siglos fue una rémora que cercenaba cualquier iniciativa de progreso, se convirtió en una oportunidad turística que, bien aprovechada, podría convertirse en el motor de arranque que permitiera el despegue de nuestra ciudad.
Pero no hay bien que cien años dure, y está claro que no se puede vivir siempre de las rentas. El factor sorpresa y novedad es sumamente perecedero, y dura hasta que el mercado, en este caso los visitantes, han tenido la ocasión de descubrir y admirar una belleza tan bien guardada. Por lo demás, consideremos que el turismo, por definición, tiene una impronta consumista bien marcada, casi de usar y tirar. Una vez que se sacan las fotos y se engulle el menú típico, uno ya no se acuerda de lo que dejó atrás. Hay que buscar nuevas piezas que cobrar en la cacería del souvenir con las que deslumbrar a los amigos en las soporíferas veladas vespertinas de los sábados. No se prodigan los viajeros diletantes y contemplativos en los viajes organizados de fin de semana.
La capacidad de atracción de Ávila, salvo que se organicen y programen actividades culturales y de ocio con la calidad suficiente como para merecer la presencia de público forastero, terminará tocando techo, y será inevitable que las cifras de visitantes se reduzcan de una forma progresiva describiendo la conocida curva de demanda.
Otras ciudades monumentales de interior que nos llevan delantera, y que pasaron por lo que estamos ahora experimentando, tuvieron que, como nosotros, en un primer momento mejorar y renovar los equipamientos y las infraestructuras turísticas, para, en un segundo momento, cuando la mayoría ya se hubo extasiado con su patrimonio, diseñar un plan permanente de eventos artísticos y recreativos de primera línea, capaces de tentar y hacer volver a los foráneos, ampliando, a ser posible, la estancia. Sería dramático que, después del enorme esfuerzo que han hecho las instituciones y los empresarios con el fin de poner al día el patrimonio, la hostelería y la promoción, por la falta de ímpetu y ambición en las actividades complementarias, se produjera un parón, o peor todavía, un declive, en una de las posibilidades de negocio más prometedoras.
Hasta ahora, lo que se está haciendo en este ámbito no pasa de lo mediocre y ramplón en la mayoría de los casos. No vale ni siquiera como consumo interno, tanto menos como reclamo de turistas, teniendo en cuenta la competencia feroz de festivales, exposiciones y otros actos que mensualmente se ofertan en las ciudades del entorno.Entre los muchos fallos que el responsable del área debiera solucionar, escojo éste, por lo obvio del caso: Cuando alguien de Madrid, es un ejemplo, quiera conseguir una entrada de cualquiera de las actuaciones que se programan en Ávila, se encontrará con que resulta una tarea imposible porque, aunque parezca mentira, todavía aquí no se pueden comprar por teléfono o Internet. ¿Será que la cola forma parte del tradicionalismo de nuestras costumbres o será que una mano negra, quizá torpe, hace todo lo que está en su mano para que las cifras de visitantes empiecen a bajar?
Pero no hay bien que cien años dure, y está claro que no se puede vivir siempre de las rentas. El factor sorpresa y novedad es sumamente perecedero, y dura hasta que el mercado, en este caso los visitantes, han tenido la ocasión de descubrir y admirar una belleza tan bien guardada. Por lo demás, consideremos que el turismo, por definición, tiene una impronta consumista bien marcada, casi de usar y tirar. Una vez que se sacan las fotos y se engulle el menú típico, uno ya no se acuerda de lo que dejó atrás. Hay que buscar nuevas piezas que cobrar en la cacería del souvenir con las que deslumbrar a los amigos en las soporíferas veladas vespertinas de los sábados. No se prodigan los viajeros diletantes y contemplativos en los viajes organizados de fin de semana.
La capacidad de atracción de Ávila, salvo que se organicen y programen actividades culturales y de ocio con la calidad suficiente como para merecer la presencia de público forastero, terminará tocando techo, y será inevitable que las cifras de visitantes se reduzcan de una forma progresiva describiendo la conocida curva de demanda.
Otras ciudades monumentales de interior que nos llevan delantera, y que pasaron por lo que estamos ahora experimentando, tuvieron que, como nosotros, en un primer momento mejorar y renovar los equipamientos y las infraestructuras turísticas, para, en un segundo momento, cuando la mayoría ya se hubo extasiado con su patrimonio, diseñar un plan permanente de eventos artísticos y recreativos de primera línea, capaces de tentar y hacer volver a los foráneos, ampliando, a ser posible, la estancia. Sería dramático que, después del enorme esfuerzo que han hecho las instituciones y los empresarios con el fin de poner al día el patrimonio, la hostelería y la promoción, por la falta de ímpetu y ambición en las actividades complementarias, se produjera un parón, o peor todavía, un declive, en una de las posibilidades de negocio más prometedoras.
Hasta ahora, lo que se está haciendo en este ámbito no pasa de lo mediocre y ramplón en la mayoría de los casos. No vale ni siquiera como consumo interno, tanto menos como reclamo de turistas, teniendo en cuenta la competencia feroz de festivales, exposiciones y otros actos que mensualmente se ofertan en las ciudades del entorno.Entre los muchos fallos que el responsable del área debiera solucionar, escojo éste, por lo obvio del caso: Cuando alguien de Madrid, es un ejemplo, quiera conseguir una entrada de cualquiera de las actuaciones que se programan en Ávila, se encontrará con que resulta una tarea imposible porque, aunque parezca mentira, todavía aquí no se pueden comprar por teléfono o Internet. ¿Será que la cola forma parte del tradicionalismo de nuestras costumbres o será que una mano negra, quizá torpe, hace todo lo que está en su mano para que las cifras de visitantes empiecen a bajar?
martes, 30 de octubre de 2007
CONFUSIÓN CALCULADA
La división de poderes, el sufragio universal y la aconfesionalidad están en la base del proyecto ilustrado y constitucional que inspira el ordenamiento jurídico de los países democráticos. Llama la atención que principios tan avalados y consolidados, aún hoy, en algunos lugares, sean constantemente conculcados por las autoridades que debieran velar por su cumplimiento.
Los tiempos en que el Jefe del Estado entraba en las catedrales bajo palio, o en que era obligatorio el catecismo en los colegios, han pasado por mucho que les fastidie a los nostálgicos recalcitrantes de la España tridentina. La libertad de culto está garantizada en nuestras leyes, sin que ninguna religión goce de privilegios especiales o del monopolio de la espiritualidad.
El que por dos veces, la interventora de la Diputación haya cuestionado sendos convenios suscritos con el Obispado, y referidos al Centro de Documentación y a la contratación de un sacerdote en la Residencia de las Infantas Elena y Cristina, debiera dar la voz de alarma sobre la implementación de procedimientos administrativos de dudosa legalidad, que aunque pueden ser amparados por la buena voluntad y la tradición, a todas luces entran en conflicto con la separación inobjetable que debe existir entre la iglesia y el poder civil. Esta confusión que algunos propugnan a nadie beneficia, y menos que a nadie, a la propia iglesia católica, pues hace recaer sobre ella una responsabilidad que no tiene.
A pesar de lo que muchas veces pasa en Ávila, ya son cada vez menos los centros públicos que se inauguran con una ceremonia litúrgica. Las corporaciones municipales van comprendiendo que fuera de las fiestas patronales, en el resto de celebraciones religiosas, no es prudente que procesionen. Son pocos los programas de fiestas que incluyen las misas y eucaristías. Y si esto sucede, no es porque avance como una mancha roja el laicismo bolchevique, sino porque es un rasgo de la civilización moderna eliminar los restos teocráticos del antiguo régimen.
Parece que ha llegado el momento de citar la frase bíblica que dice: “Dad a Dios, lo que es de Dios; y al Cesar, lo que es del Cesar” como antecedente más remoto de la necesaria divergencia de las cosas mundanas y divinas. Sólo mediante esta escisión funcional es posible la convivencia y la colaboración en el marco de la pluralidad de credos y creencias. Ni los sacerdotes son funcionarios del estado, ni los munícipes son acólitos de la curia. Cada uno en su puesto haciendo lo que le corresponde, sin ingerencias; así nuestra provincia habrá entrado definitivamente en el siglo de las luces.
Los tiempos en que el Jefe del Estado entraba en las catedrales bajo palio, o en que era obligatorio el catecismo en los colegios, han pasado por mucho que les fastidie a los nostálgicos recalcitrantes de la España tridentina. La libertad de culto está garantizada en nuestras leyes, sin que ninguna religión goce de privilegios especiales o del monopolio de la espiritualidad.
El que por dos veces, la interventora de la Diputación haya cuestionado sendos convenios suscritos con el Obispado, y referidos al Centro de Documentación y a la contratación de un sacerdote en la Residencia de las Infantas Elena y Cristina, debiera dar la voz de alarma sobre la implementación de procedimientos administrativos de dudosa legalidad, que aunque pueden ser amparados por la buena voluntad y la tradición, a todas luces entran en conflicto con la separación inobjetable que debe existir entre la iglesia y el poder civil. Esta confusión que algunos propugnan a nadie beneficia, y menos que a nadie, a la propia iglesia católica, pues hace recaer sobre ella una responsabilidad que no tiene.
A pesar de lo que muchas veces pasa en Ávila, ya son cada vez menos los centros públicos que se inauguran con una ceremonia litúrgica. Las corporaciones municipales van comprendiendo que fuera de las fiestas patronales, en el resto de celebraciones religiosas, no es prudente que procesionen. Son pocos los programas de fiestas que incluyen las misas y eucaristías. Y si esto sucede, no es porque avance como una mancha roja el laicismo bolchevique, sino porque es un rasgo de la civilización moderna eliminar los restos teocráticos del antiguo régimen.
Parece que ha llegado el momento de citar la frase bíblica que dice: “Dad a Dios, lo que es de Dios; y al Cesar, lo que es del Cesar” como antecedente más remoto de la necesaria divergencia de las cosas mundanas y divinas. Sólo mediante esta escisión funcional es posible la convivencia y la colaboración en el marco de la pluralidad de credos y creencias. Ni los sacerdotes son funcionarios del estado, ni los munícipes son acólitos de la curia. Cada uno en su puesto haciendo lo que le corresponde, sin ingerencias; así nuestra provincia habrá entrado definitivamente en el siglo de las luces.
DIRÁS
Llegará la noche y dirás que aún la tarde declina.
Llegará el invierno y dirás que aún el sol calienta.
Llegará la vejez y dirás que aún el cuerpo aguanta.
Llegará el desamor y dirás que aún mis caricias te excitan.
Porque la noche no quema, ni el invierno abrasa,
ni la vejez duele, ni el desamor taladra.
Sólo cuando llegue la muerte dirás que la muerte ha llegado.
Llegará el invierno y dirás que aún el sol calienta.
Llegará la vejez y dirás que aún el cuerpo aguanta.
Llegará el desamor y dirás que aún mis caricias te excitan.
Porque la noche no quema, ni el invierno abrasa,
ni la vejez duele, ni el desamor taladra.
Sólo cuando llegue la muerte dirás que la muerte ha llegado.
lunes, 22 de octubre de 2007
QUE ÁVILA NO PIERDA EL TREN
Dice mucho del nivel de desarrollo de Ávila, el que, a estas alturas, cuando se diseña el modelo digital de alta densidad tecnológica, el debate político gire en torno al ferrocarril, una infraestructura decimonónica que debiera estar perfectamente consolidada y actualizada.
Así las cosas, de nada vale la resignación, el desconsuelo y el linchamiento de responsables ciertos o ficticios. Lo que aconseja la razón es elegir adecuadamente las prioridades, poner manos a la obra, y sumar esfuerzos sin caer en la tentación de sacar ventaja política manipulando a la opinión pública.
Los abulenses sabemos lo que queremos, no nos dejamos despistar por los falsos debates terminológicos. Sean galgos o podencos, se llame AVE, alta velocidad, velocidad alta o altas prestaciones, lo importante es conseguir un tren que nos lleve a Madrid en 50 minutos y que no cueste más de 10 euros, con unas frecuencias que se adapten al calendario laboral y a la oferta de ocio y servicios de la capital de España. Bien poca cosa, si en el fondo somos muy fáciles de complacer.
Hasta ahora, la situación no pintaba bien porque los que tenían que decidir empujaban en sentidos opuestos. Una nueva oportunidad se adivina en el horizonte, y esperemos que, la torpeza de unos y el egoísmo de otros, no malogren esta posibilidad. En la última reunión entre los Presidentes de España y Castilla y León se ha llegado a un principio de acuerdo para que en los próximos presupuestos generales del estado haya un esfuerzo suplementario destinado al ferrocarril de nuestra región.
Sería un absoluto despropósito que, ahora que se han puesto de acuerdo los jefes, los subalternos provinciales no aprovechen la oportunidad para que parte de esas inversiones se destinen a la línea Ávila- Madrid, por ser ésta la más necesitada de mejoras.
En esta coyuntura, lo más sensato sería enterrar el hacha de guerra, firmar la paz y alcanzar un acuerdo, que consistiría, a grandes rasgos, en suspender, al menos hasta las elecciones generales, las movilizaciones de la plataforma, y en que el PSOE reconsidere seriamente su ingreso en esta organización social, sentando las bases de una nueva época caracterizada por la confianza mutua y la cooperación sincera que anteponga los intereses de Ávila a los intereses de partido.Quizá sea mucho pedir a los sabios estrategas que dirigen la impostura política y el fuego cruzado, el que una vez tan sólo olviden sus diferencias y hagan algo provechoso por los ciudadanos a los que representan; porque han de saber, que si fallamos en esta ocasión, sí que habremos perdido el tren para siempre, alejando, más si cabe, cualquier posibilidad de acercarnos al progreso. El común de los mortales no tenemos coche oficial que nos lleve a Madrid.
Así las cosas, de nada vale la resignación, el desconsuelo y el linchamiento de responsables ciertos o ficticios. Lo que aconseja la razón es elegir adecuadamente las prioridades, poner manos a la obra, y sumar esfuerzos sin caer en la tentación de sacar ventaja política manipulando a la opinión pública.
Los abulenses sabemos lo que queremos, no nos dejamos despistar por los falsos debates terminológicos. Sean galgos o podencos, se llame AVE, alta velocidad, velocidad alta o altas prestaciones, lo importante es conseguir un tren que nos lleve a Madrid en 50 minutos y que no cueste más de 10 euros, con unas frecuencias que se adapten al calendario laboral y a la oferta de ocio y servicios de la capital de España. Bien poca cosa, si en el fondo somos muy fáciles de complacer.
Hasta ahora, la situación no pintaba bien porque los que tenían que decidir empujaban en sentidos opuestos. Una nueva oportunidad se adivina en el horizonte, y esperemos que, la torpeza de unos y el egoísmo de otros, no malogren esta posibilidad. En la última reunión entre los Presidentes de España y Castilla y León se ha llegado a un principio de acuerdo para que en los próximos presupuestos generales del estado haya un esfuerzo suplementario destinado al ferrocarril de nuestra región.
Sería un absoluto despropósito que, ahora que se han puesto de acuerdo los jefes, los subalternos provinciales no aprovechen la oportunidad para que parte de esas inversiones se destinen a la línea Ávila- Madrid, por ser ésta la más necesitada de mejoras.
En esta coyuntura, lo más sensato sería enterrar el hacha de guerra, firmar la paz y alcanzar un acuerdo, que consistiría, a grandes rasgos, en suspender, al menos hasta las elecciones generales, las movilizaciones de la plataforma, y en que el PSOE reconsidere seriamente su ingreso en esta organización social, sentando las bases de una nueva época caracterizada por la confianza mutua y la cooperación sincera que anteponga los intereses de Ávila a los intereses de partido.Quizá sea mucho pedir a los sabios estrategas que dirigen la impostura política y el fuego cruzado, el que una vez tan sólo olviden sus diferencias y hagan algo provechoso por los ciudadanos a los que representan; porque han de saber, que si fallamos en esta ocasión, sí que habremos perdido el tren para siempre, alejando, más si cabe, cualquier posibilidad de acercarnos al progreso. El común de los mortales no tenemos coche oficial que nos lleve a Madrid.
AQUELARRE
Soporto la codicia invernal de tus ojos soberbios.
Entra el aliento a raudales por el pasillo angosto del alma y siento una deflagración que pone en estado de sitio mi conciencia.
Tienes que despedirte. Sé que nunca vas a reconocer tu culpa y pasear entre los sauces que jalonan los meandros del río es una deriva hacia las costas de la muerte.
En sus acantilados podrás anidar como los cormoranes y volar siguiendo el trazado helicoidal del aire caliente; mas ten presente que otras mujeres por menos perecieron torturadas, y los despojos sólo recibieron el cariño de un gato negro.
Cuando entres en casa y te abrace sumergido en la alquimia táctil de nuestros dedos, no necesitaré otra respuesta. Para mí, poseer tu cuerpo después del diablo sobrepuja la delicia perversa del orgasmo.
Entra el aliento a raudales por el pasillo angosto del alma y siento una deflagración que pone en estado de sitio mi conciencia.
Tienes que despedirte. Sé que nunca vas a reconocer tu culpa y pasear entre los sauces que jalonan los meandros del río es una deriva hacia las costas de la muerte.
En sus acantilados podrás anidar como los cormoranes y volar siguiendo el trazado helicoidal del aire caliente; mas ten presente que otras mujeres por menos perecieron torturadas, y los despojos sólo recibieron el cariño de un gato negro.
Cuando entres en casa y te abrace sumergido en la alquimia táctil de nuestros dedos, no necesitaré otra respuesta. Para mí, poseer tu cuerpo después del diablo sobrepuja la delicia perversa del orgasmo.
martes, 16 de octubre de 2007
FARSA MEDIEVAL
¿Quién le iba a decir a Raimundo de Borgoña y sus mesnadas que, andando el tiempo, se convertiría en un recurso turístico de ambientación fraudulenta para conseguir una puesta en escena de tele-realidad desvirtuada y pseudo-folclorista?
Lo de menos es conocer nuestro pasado e interpretar las claves de su historia. La obsesión dominante es el entretenimiento huero, y si para ello hay que poner un disfraz chocarrero a la ciudad y llenarla de figurantes que mejoren la ambientación artificial, pues bien venido sea con tal de que algún concejal saque pecho o barriga con las estadísticas amañadas de visitantes.
En el macro-carnaval kitsch todo es posible. El atrevimiento y el anacronismo mejoran las oportunidades de los buhoneros que sólo pretenden engordar la caja, aunque tengan que ponerse un jubón y bautizar sus tapas de toda la vida con la nueva pose impuesta por la micrococina de las tres culturas. Y así, nuestras revolconas, que se añadieron a nuestras costumbres culinarias después del descubrimiento de América, aparecerán renombradas como papas del medievo o cualquier otra majadería por el estilo.
Ávila no necesita vivir un espejismo cada año que la convierta en un decorado de cartón piedra para entrar en competencia con la infinidad de ciudades que pugnan dentro del ranking de la mejor farsa medieval. A base de mercantilizar, devaluar y vulgarizar nuestra identidad histórica, acabaremos por convertirla en uno más de los reclamos publicitarios que se usan para falsificar la realidad y convertirla en un parque temático donde, con un poco de imaginación, uno retrocede en el tiempo, y participa en un torneo o un asedio, eso sí, sin quitarse las NEIK o las Ray Ban. Qué más se puede pedir, y además puede usted comprar alguna ganga en el mercadillo enmascarado donde le venderán una auténtica antigüedad hecha con la última tecnología japonesa.
No pretendo pecar de purista intransigente, entiendo que este tipo de montajes resulten atractivos a las ciudades satélites de Madrid que carecen de vestigios y heredad, o a los tour operadores que organizan paquetes turísticos a Disney World, pero una villa de rancio abolengo, si estuviera bien gestionada, conservada y urbanizada, no necesitaría de estas estridentes chabacanerías para deslumbrar con su pasado y su presente, armónicamente integrados, a cualquier visitante del mundo.
Malo cuando una ciudad tiene que echar mano de semejantes supercherías y aderezos, demuestra una falta de autenticidad preocupante que intenta solucionar, metamorfoseándose, por unos días, en una opereta bufa carente de rigor, que terminará entrando en decadencia en el momento en que el aburrimiento gane la partida a la novedad. Claro que en esa vorágine peligrosa siempre aparecerá el arribista de turno que esté dispuesto a dar una vuelta más de tuerca, ofreciendo una nueva mascarada que nos sitúe al borde del esperpento, por el bien de su carrera política.
Algunos, por el contrario, lo que deseamos es que nuestros ínclitos representantes no nos organicen tantos festejos y pantomimas, y se apliquen a lo de siempre pero bien hecho: Conservar y hacer visitable nuestro patrimonio; diseñar y aplicar un planeamiento equilibrado, social y sostenible; garantizar unos servicios útiles y modernos; y mantener las infraestructuras en buen estado. En definitiva, saraos los justos y, a ser posible, de auténtica calidad. El resto, trabajo honrado y vocación de servicio, justo lo que hoy no abunda.
Lo de menos es conocer nuestro pasado e interpretar las claves de su historia. La obsesión dominante es el entretenimiento huero, y si para ello hay que poner un disfraz chocarrero a la ciudad y llenarla de figurantes que mejoren la ambientación artificial, pues bien venido sea con tal de que algún concejal saque pecho o barriga con las estadísticas amañadas de visitantes.
En el macro-carnaval kitsch todo es posible. El atrevimiento y el anacronismo mejoran las oportunidades de los buhoneros que sólo pretenden engordar la caja, aunque tengan que ponerse un jubón y bautizar sus tapas de toda la vida con la nueva pose impuesta por la micrococina de las tres culturas. Y así, nuestras revolconas, que se añadieron a nuestras costumbres culinarias después del descubrimiento de América, aparecerán renombradas como papas del medievo o cualquier otra majadería por el estilo.
Ávila no necesita vivir un espejismo cada año que la convierta en un decorado de cartón piedra para entrar en competencia con la infinidad de ciudades que pugnan dentro del ranking de la mejor farsa medieval. A base de mercantilizar, devaluar y vulgarizar nuestra identidad histórica, acabaremos por convertirla en uno más de los reclamos publicitarios que se usan para falsificar la realidad y convertirla en un parque temático donde, con un poco de imaginación, uno retrocede en el tiempo, y participa en un torneo o un asedio, eso sí, sin quitarse las NEIK o las Ray Ban. Qué más se puede pedir, y además puede usted comprar alguna ganga en el mercadillo enmascarado donde le venderán una auténtica antigüedad hecha con la última tecnología japonesa.
No pretendo pecar de purista intransigente, entiendo que este tipo de montajes resulten atractivos a las ciudades satélites de Madrid que carecen de vestigios y heredad, o a los tour operadores que organizan paquetes turísticos a Disney World, pero una villa de rancio abolengo, si estuviera bien gestionada, conservada y urbanizada, no necesitaría de estas estridentes chabacanerías para deslumbrar con su pasado y su presente, armónicamente integrados, a cualquier visitante del mundo.
Malo cuando una ciudad tiene que echar mano de semejantes supercherías y aderezos, demuestra una falta de autenticidad preocupante que intenta solucionar, metamorfoseándose, por unos días, en una opereta bufa carente de rigor, que terminará entrando en decadencia en el momento en que el aburrimiento gane la partida a la novedad. Claro que en esa vorágine peligrosa siempre aparecerá el arribista de turno que esté dispuesto a dar una vuelta más de tuerca, ofreciendo una nueva mascarada que nos sitúe al borde del esperpento, por el bien de su carrera política.
Algunos, por el contrario, lo que deseamos es que nuestros ínclitos representantes no nos organicen tantos festejos y pantomimas, y se apliquen a lo de siempre pero bien hecho: Conservar y hacer visitable nuestro patrimonio; diseñar y aplicar un planeamiento equilibrado, social y sostenible; garantizar unos servicios útiles y modernos; y mantener las infraestructuras en buen estado. En definitiva, saraos los justos y, a ser posible, de auténtica calidad. El resto, trabajo honrado y vocación de servicio, justo lo que hoy no abunda.
lunes, 1 de octubre de 2007
DARWINISMO SOCIAL II
La humanidad da asco desde que pretende reconciliarse consigo misma. En el combate por la subsistencia, el asesino es el más honrado, cuando mata ni siquiera se siente orgulloso.
El hombre es la única especie que se avergüenza de ser como en realidad es y quiere ser lo que en realidad no es.
Observad a cualquier enfermo ante la muerte, acaso creéis que el último pensamiento se lo dedica a sus deudos; esa mueca de sarcasmo es la complacencia del que se va, pero sabe que no hará el viaje solo.
El hombre es la única especie que se avergüenza de ser como en realidad es y quiere ser lo que en realidad no es.
Observad a cualquier enfermo ante la muerte, acaso creéis que el último pensamiento se lo dedica a sus deudos; esa mueca de sarcasmo es la complacencia del que se va, pero sabe que no hará el viaje solo.
PAISAJES AMENAZADOS
Pocas cosas tan agradables como vagar errabundo por los alcores y las vegas de nuestra provincia para solazarse después del trajín al que nos somete la vida moderna. A cada paso contemplamos un detalle inesperado que nos sorprende y nos embarga de emoción irrefrenable. Sean los neveros en las altas cumbres de Gredos, los campos de cereal en el crepúsculo morañego, los meandros del Alberche o la floración de los piornos; todo forma parte de un bien preciado de incalculable valor que recibimos como el mejor legado de nuestros ancestros, y que estamos moralmente obligados a preservar aun a costa de nuestros intereses crematísticos.
La Proliferación de urbanizaciones en parajes de singular belleza entraña un conflicto entre conservación y desarrollo que llegará a convertirse en una fuente permanente de desestabilización sino aceptamos por consenso unas normas básicas de comportamiento que, más allá de las leyes, generalicen una nueva cultura ambiental donde quede desterrada cualquier intervención humana que rompa la armonía que ha de existir entre lo natural y lo artificial.
Nadie debe oponerse a que, en un poblamiento disperso o concentrado, se proyecten viviendas integradas en el paisaje, pero tendremos que dejar oír nuestra protesta más airada cuando éstas se construyan a costa de unos recursos limitados o de unos ecosistemas frágiles. Siempre hay alternativas que permiten salvaguardar el medio ambiente, aunque ello suponga buscar otra ubicación o modificar cuantitativa y cualitativamente el proyecto inicial, y en caso de contradicción insuperable deberemos optar siempre por aquella opción que no subvierta los equilibrios originales.
La Proliferación de urbanizaciones en parajes de singular belleza entraña un conflicto entre conservación y desarrollo que llegará a convertirse en una fuente permanente de desestabilización sino aceptamos por consenso unas normas básicas de comportamiento que, más allá de las leyes, generalicen una nueva cultura ambiental donde quede desterrada cualquier intervención humana que rompa la armonía que ha de existir entre lo natural y lo artificial.
Nadie debe oponerse a que, en un poblamiento disperso o concentrado, se proyecten viviendas integradas en el paisaje, pero tendremos que dejar oír nuestra protesta más airada cuando éstas se construyan a costa de unos recursos limitados o de unos ecosistemas frágiles. Siempre hay alternativas que permiten salvaguardar el medio ambiente, aunque ello suponga buscar otra ubicación o modificar cuantitativa y cualitativamente el proyecto inicial, y en caso de contradicción insuperable deberemos optar siempre por aquella opción que no subvierta los equilibrios originales.
Desgraciadamente, a la vista de los desaguisados urbanísticos que se están cometiendo en Ávila (cualquiera recuerda para nuestra vergüenza los casos de Las Navas, Candeleda, Villanueva de Gómez, Campo Azálvaro…), las cosas no se están haciendo bien. Algunos empresarios sin escrúpulos en connivencia con otros agentes irresponsables prefieren el beneficio rápido y especulativo al planeamiento ordenado y respetuoso con el entorno; una mentalidad impropia de estos tiempos que alienta el pillaje depredador en busca de la rentabilidad inmediata para unos pocos en contra del provecho de la mayoría. Mientras ciertos políticos permisivos hacen el trabajo previo y facilitan la catástrofe, los nidos de águila se caen, los bosques de pino se talan, el suelo se erosiona, los campos de golf secan los acuíferos. En definitiva, perdemos los abulenses nuestro recurso más preciado; aquel que durante siglos en buena medida forjó nuestra identidad y nuestro carácter, sin el cual nos convertiríamos en una colonia de recreo impersonal para el ocio consumista e insostenible. Ávila no puede apostar por el modelo Marina Door “Ciudad de vacaciones “, nuevo campo de concentración de diversión en serie, sino que debe seguir apostando por el turismo rural respetuoso con el paisaje tradicional y las costumbres populares, del que Ávila se ha convertido en un digno ejemplo por el buen hacer de la Diputación; por eso cuesta entender el silencio de esta institución con los atropellos urbanísticos en la provincia.
domingo, 30 de septiembre de 2007
DARWINISMO SOCIAL I
Pertenezco a una especie animal que tomó la posición erguida con el único propósito de reconocer en la lejanía al enemigo que se aproximaba.
Cuando las amenazas disminuyeron, el Homo erectus utilizó esta facultad para amenazar, a su vez, a otras especies.
Desaparecido todo vestigio de incertidumbre, los hombres apoyados sobre dos extremidades empezaron a exigir a sus congéneres una ligera inclinación de cabeza, de esta forma comenzó lo que los historiadores conocen como la neolitización.
El sapiens ya no se conforma con una reverencia más o menos profunda, según los casos, prefiere la horizontalidad de los cuerpos inertes en las fosas comunes, es más unánime.
La víctima se convirtió en tirano, el tirano en asesino.
Cuando las amenazas disminuyeron, el Homo erectus utilizó esta facultad para amenazar, a su vez, a otras especies.
Desaparecido todo vestigio de incertidumbre, los hombres apoyados sobre dos extremidades empezaron a exigir a sus congéneres una ligera inclinación de cabeza, de esta forma comenzó lo que los historiadores conocen como la neolitización.
El sapiens ya no se conforma con una reverencia más o menos profunda, según los casos, prefiere la horizontalidad de los cuerpos inertes en las fosas comunes, es más unánime.
La víctima se convirtió en tirano, el tirano en asesino.
EL AGUA Y LA PIEDRA
Las Administraciones Públicas, más allá del partido que las dirija, deben dar ejemplo de buena gestión, anteponiendo la cooperación sinérgica al enfrentamiento estéril. De no ser así, somos los ciudadanos los que pagamos las consecuencias de la parálisis y el mal gobierno. Ellos representan una mala comedia de enredos políticos, y nosotros bostezamos y sufrimos en el patio de butacas sin más consuelo que un abucheo entre actos; además, sus insidias y puyazos de poco valen, pues no sólo son contumaces en el error, sino que comparten muchas veces los mismos despropósitos como siameses mal avenidos.
El último burladero que han encontrado para justificar lo injustificable es el incumplimiento de contrato, dicen ellos, por parte de las empresas que licitan obras públicas. Por mor de estos reiterados traspiés sufrimos inadmisibles retrasos en la inauguración de proyectos vitales para nuestro desarrollo, que nos ponen en una situación de desventaja con respecto a otras ciudades con líderes menos obtusos.
La recuperación del margen derecho del río Adaja debería estar concluida hace un año según los plazos previstos, pero, a pesar del dinero invertido, esta zona de ribera de altísimo valor ecológico sigue su imparable proceso de degradación asfixiada por el cemento de la especulación inmobiliaria. El Prado de Ávila pronto entrará en el libro de los records Guiness. A estas altura los abulenses debiéramos estar disfrutando de las magníficas colecciones de la primera pinacoteca del país, y sin embargo asistimos perplejos a un culebrón por entregas donde cada día que pasa es más difícil desentrañar la madeja burocrática que amenaza con postergar sine die el que debería ser uno de los recursos turísticos y culturales con más futuro de España.
Mientras los unos siguen tirándose los trastos a la cabeza de los otros, sin solucionar los problemas que en realidad preocupan a los hombres y mujeres de Ávila, para sacar alguna tajada en el circo de la permanente impostura política, el río sigue deslizando sus mansas aguas indiferente a la gresca y al tumulto mediático, sabedor que las obras humanas, por útiles y necesarias que sean, no dejan de ser una imperfecta adaptación del orden natural de las cosas que, más temprano que tarde, acabarán sepultadas por el sedimento del tiempo. Algo parecido le ocurre al Palacio de los Águila, testigo privilegiado de los avatares de una villa que se resiste a languidecer y que, sin perder los vestigios de su pasado, quiere protagonizar los cambios que la sitúen en la senda del futuro prometedor. El agua y la piedra son el símbolo de la permanencia frente a la contingencia de la arrogancia humana, cuando ésta además viene acompañada por la sinrazón, cualquier intento bienintencionado se convierte en un acto fallido y esperemos que reversible.
El último burladero que han encontrado para justificar lo injustificable es el incumplimiento de contrato, dicen ellos, por parte de las empresas que licitan obras públicas. Por mor de estos reiterados traspiés sufrimos inadmisibles retrasos en la inauguración de proyectos vitales para nuestro desarrollo, que nos ponen en una situación de desventaja con respecto a otras ciudades con líderes menos obtusos.
La recuperación del margen derecho del río Adaja debería estar concluida hace un año según los plazos previstos, pero, a pesar del dinero invertido, esta zona de ribera de altísimo valor ecológico sigue su imparable proceso de degradación asfixiada por el cemento de la especulación inmobiliaria. El Prado de Ávila pronto entrará en el libro de los records Guiness. A estas altura los abulenses debiéramos estar disfrutando de las magníficas colecciones de la primera pinacoteca del país, y sin embargo asistimos perplejos a un culebrón por entregas donde cada día que pasa es más difícil desentrañar la madeja burocrática que amenaza con postergar sine die el que debería ser uno de los recursos turísticos y culturales con más futuro de España.
Mientras los unos siguen tirándose los trastos a la cabeza de los otros, sin solucionar los problemas que en realidad preocupan a los hombres y mujeres de Ávila, para sacar alguna tajada en el circo de la permanente impostura política, el río sigue deslizando sus mansas aguas indiferente a la gresca y al tumulto mediático, sabedor que las obras humanas, por útiles y necesarias que sean, no dejan de ser una imperfecta adaptación del orden natural de las cosas que, más temprano que tarde, acabarán sepultadas por el sedimento del tiempo. Algo parecido le ocurre al Palacio de los Águila, testigo privilegiado de los avatares de una villa que se resiste a languidecer y que, sin perder los vestigios de su pasado, quiere protagonizar los cambios que la sitúen en la senda del futuro prometedor. El agua y la piedra son el símbolo de la permanencia frente a la contingencia de la arrogancia humana, cuando ésta además viene acompañada por la sinrazón, cualquier intento bienintencionado se convierte en un acto fallido y esperemos que reversible.
sábado, 29 de septiembre de 2007
DIÁLOGOS DEL CONOCIMIENTO
-¿Dime, por qué fuiste?
-Por esa extraña manía que tienen algunos hombres de perturbar el silencio del bosque, con el silencio cómplice del alma.
-¿Encontraste lo que buscabas?
Hallé, sin proponérmelo, la síntesis perfecta allí donde menos suponía.
"La rotunda pesadez del tronco y la ligera ingravidez de las ramas".
-¿Es eso suficiente?
-Tal vez, si la humanidad fuera un monte repoblado de certezas.
-¿En qué estación del año?
-En otoño, aunque parezca una broma del destino, las mejores ideas las tuvieron los ajusticiados justo antes de perder la cabeza.
-Por esa extraña manía que tienen algunos hombres de perturbar el silencio del bosque, con el silencio cómplice del alma.
-¿Encontraste lo que buscabas?
Hallé, sin proponérmelo, la síntesis perfecta allí donde menos suponía.
"La rotunda pesadez del tronco y la ligera ingravidez de las ramas".
-¿Es eso suficiente?
-Tal vez, si la humanidad fuera un monte repoblado de certezas.
-¿En qué estación del año?
-En otoño, aunque parezca una broma del destino, las mejores ideas las tuvieron los ajusticiados justo antes de perder la cabeza.
LOS TOPILLOS DEL VERANO
En la cartera del Consejero de Agricultura saliente iba un regalo envenenado para la Consejera entrante, que se ha convertido, por la incapacidad manifiesta de unos, y la constancia reivindicativa de otros, en la noticia del verano. Una noticia que, como las pegadizas canciones estivales, contenía un estribillo de lo más simple y certero. Los topillos fastidiaron el veraneo del Presidente Herrera. Lo que ni el propio Villalba había conseguido en sus embates más furibundos, lo consiguieron estos pequeños roedores. La culpa no es, sin duda, de los famélicos animales, que lo único que hacen es seguir sus instintos; ni de los ecologistas, que tan sólo pretenden preservar nuestros deteriorados ecosistemas; ni de los agricultores, que defienden sus producciones, sus rentas y los paisajes rurales tradicionales. Aquí, la única responsabilidad constatable es de quien no escuchó las voces de alarma de los sindicatos agrarios cuando la cosa aún no se había desmadrado. De quien no realiza una profunda labor de investigación y control de plagas. De quien promueve una campaña irresponsable de linchamiento contra los defensores de la naturaleza para sacudirse el muerte. De quien pone a parir al Gobierno central en todo y ahora llama a su puerta en busca de ayuda. De quien aprobó unas indemnizaciones ridículas cuando dilapida el presupuesto en otras medidas suntuarias o propagandísticas (se acuerdan de la Tizona de Silvia Clemente).
A estas alturas, uno no sabe que plaga es más dañina, si la de los topirratones o la de una clase política que a la hora de agarrarse al poder da muestra de una profesionalidad depredadora y parasitaria, pero a la hora de arreglar los problemas ciudadanos prefiere desviar la atención, mirar para otro lado, improvisar y, cuando ya no queda más remedio, porque se han puesto en evidencia, guiarse por el ensayo y error. Mientras tanto, eso sí, toca poner buena cara, llenar de retórica vacía las comparecencias públicas, y esperar a que escampe a ver si las heladas y el dinero del contribuyente consiguen lo que una administración tan perfeccionada no pudo ni paliar.
Alguien debiera tomar nota de que además de gestionar las ayudas de la PAC (¿por qué será que la eficacia se aplica siempre donde está el dinero?), una política agraria seria necesita, entre otras cosas que hoy brillan por su ausencia, una planificación coherente de las estructuras agrarias, una gestión eficaz de los sistemas integrados de control y eliminación de plagas, una integración de las medidas agroambientales en el desarrollo rural. En definitiva, mucho más que coger los fondos del FEOGA con una mano, para repartírselos a los agricultores con la otra como si fueran el aguinaldo que se agradece cada cuatro años en las elecciones autonómicas.
A estas alturas, uno no sabe que plaga es más dañina, si la de los topirratones o la de una clase política que a la hora de agarrarse al poder da muestra de una profesionalidad depredadora y parasitaria, pero a la hora de arreglar los problemas ciudadanos prefiere desviar la atención, mirar para otro lado, improvisar y, cuando ya no queda más remedio, porque se han puesto en evidencia, guiarse por el ensayo y error. Mientras tanto, eso sí, toca poner buena cara, llenar de retórica vacía las comparecencias públicas, y esperar a que escampe a ver si las heladas y el dinero del contribuyente consiguen lo que una administración tan perfeccionada no pudo ni paliar.
Alguien debiera tomar nota de que además de gestionar las ayudas de la PAC (¿por qué será que la eficacia se aplica siempre donde está el dinero?), una política agraria seria necesita, entre otras cosas que hoy brillan por su ausencia, una planificación coherente de las estructuras agrarias, una gestión eficaz de los sistemas integrados de control y eliminación de plagas, una integración de las medidas agroambientales en el desarrollo rural. En definitiva, mucho más que coger los fondos del FEOGA con una mano, para repartírselos a los agricultores con la otra como si fueran el aguinaldo que se agradece cada cuatro años en las elecciones autonómicas.
ALTER EGO
Tu vientre es una ecuación perfecta que no pude resolver.
Una crisálida encuentra en la cuenca de tu ojo el lugar exacto del martirio.
Las olas me arrastran a los arrecifes negros de tu bahía blanca.
No quiero desnudarte hoy, compréndeme, sería como si me desnudara y viera en tu pecho amable, mi pecho primitivo.
Una crisálida encuentra en la cuenca de tu ojo el lugar exacto del martirio.
Las olas me arrastran a los arrecifes negros de tu bahía blanca.
No quiero desnudarte hoy, compréndeme, sería como si me desnudara y viera en tu pecho amable, mi pecho primitivo.
ATRIO DE SAN ISIDRO
Los espacios, como las personas, están sujetos al dictamen inapelable del tiempo, cuyo precepto obliga a que todo cambie y nada permanezca. Empeñarse en conservar cualquier realidad al margen de las influencias del entorno es desatino y un vano empeño abocado, en el mejor de los casos, a la exposición fosilizada de caricaturas extrañas. Hay lugares que, como las personas, pueden morir de éxito. Tienen todos los elementos para alzarse con la gloria del paisaje urbano, pero sin embargo, por no se sabe que infausta combinación de circunstancias, desaprovechan su potencial, durmiendo el sueño letárgico de los rincones malhadados.
Este atrio de una iglesia secuestrada ha visto sucederse usos y funciones de lo más variopinto a lo largo de su ya vetusta historia. Seguramente algunos no le han hecho justicia, otros han sido un vulgar remedo de pasadas glorias, y ninguno, en su época más reciente, ha sabido aprovechar como es debido esta terraza a los pies de la muralla y en los márgenes del río.
No hay nada peor que los gestores políticos indecisos y de romas ideas, más interesados en el exhibicionismo mediático que en la elaboración y aplicación de proyectos útiles y bellos que satisfagan a los ciudadanos. Cuando todo parecía indicar, después del necesario traslado del mercadillo, que por fin podría salir de la degradación un ámbito que, adecuadamente remodelado, ofreciera la síntesis armónica entre la naturaleza y el patrimonio, descubrimos que no pasa de ser un solar deteriorado para el estacionamiento irregular de vehículos.
Qué lejos aquel fugaz momento de esplendor en el que nuestro atrio se convirtió en el escenario apropiado donde los tenores y las sopranos cantaban sus arias durante las apacibles noches del verano abulense. Fue una iniciativa en la buena dirección que quedó truncada porque los que debían no estuvieron al nivel exigido, y dejaron pasar nuevamente una oportunidad que combinaba dos requisitos imprescindibles en este caso; puesta en valor del conjunto, y promoción turística y artística de la ciudad. A veces nos aventuramos en arriesgadas intervenciones, no exentas de riego y de polémica, que precisan onerosos presupuestos, y desaprovechamos recursos de fácil implementación que con sólo interpretar su dinámica y su estética consiguen convertirse en referentes simbólicos con una enorme capacidad de atracción. En el caso que nos ocupa, cualquier iniciativa, ampliamente reflexionada y consensuada, debiera contemplar la posibilidad de la restitución a su ubicación originaria de un monumento en su día amortizado, y que hoy sufre la desidia y el abandono de una administración incompetente en El Retiro de Madrid.
Una vez más, nos encontramos ante la disyuntiva de aceptar sumisamente la postergación de los legítimos intereses de Ávila o pelear por lo nuestro aunque ello suponga sacar los colores a los que forman parte del mismo partido político. El amor por Ávila no se supone, se demuestra.
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