BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN
lunes, 8 de julio de 2013
viernes, 31 de mayo de 2013
LA MÁS CRUEL DE LAS CERTEZA
Tras la sorpresa que causó Profanación del Poder (enero de 2011) y su éxito editorial
(apareció inmediatamente antes del boom
que sin duda se ha producido en nuestro país en los últimos dos años con el
aforismo, avalado por un elogioso prólogo de Eugenio Trías y por una crítica
unánimemente favorable), Mario Pérez
Antolín nos ofrece ahora LA MÁS CRUEL DE LAS CERTEZAS, una
nueva recopilación de aforismos, más acabada y rotunda, si cabe, que la primera
entrega.
viernes, 17 de mayo de 2013
sábado, 27 de abril de 2013
PENSAR POR LO BREVE
José Ramón González (profesor de literatura de la Universidad de
Valladolid) ha publicado un libro que bajo el título de Pensar por lo breve
(editorial TREA) recoge un estudio y una antología de la aforística española de
entresiglos (1980-2012). Yo soy uno de los escritores seleccionados junto a
Carlos Edmundo de Ory, Sánchez Ferlosio, Eugenio Trías, Rafael Argullol, Andrés
Trapiello, Carlos Marzal, Andrés Neuman, etc. Espero que disfrutéis con este
libro si cae en vuestras manos. A mí me parece una obra indispensable para
adentrarse en este género literario.
sábado, 13 de abril de 2013
DIARIO DE ÁVILA
La antología "Sentados o de pie" recoge varios poemas de Mario Pérez Antolín
D. Casillas - lunes, 08 de abril de 2013
El abulense Mario Pérez Antolín ha sido elegido para formar parte de una antología lírica que, bajo el título Sentados o de pie, 9 poetas en su sitio, viene a descubrir o reivindicar «un grupo poético de afinidades coyunturales» ubicados en Valladolid que completan Luis Díaz Viana, Luis Alonso García, Luis Santana, Luis Ángel Lobato Valdés, Luis del Álamo Vaquero, Carlos Medrano, Eduardo Fraile Valles y Javier Dámaso.
De Pérez Antolín, el benjamín del grupo, dice Antonio Piedra en el prólogo del libro que «sus intereses estéticos, marcados por la observación directa de las cosas y por la inmediatez de los acontecimientos le convierten en un hegeliano flexivo que deslinda el saber inmediato del absoluto». El puñado de versos seleccionados para esta antología muestran a un poeta reflexivo que no por estar apegado a la realidad renuncia a superar sus estrechos límites con una amplitud de miras en la que siempre se percibe un poso de cultura clásica.
Buena muestra de esa selección es el poema Paternidad, de su libro El amor, nada más; el poder, a veces: «Hoy, mientras veo a mi hijo/ atrapar lagartijas en el jardín,/ te veo verme,/ y acuso el golpe que te dio en mis costillas/ la calavera hueca./ Soy como eras cuando abrazo a tu nieto/ que no sentiste, pero amaste al amarme./ Repito los consejos que me has legado/ para que los comprenda el injerto que me hicieras/ en el baipás heráldico de tu simiente marchita./ Soy, a través del tiempo, todos los huérfanos/ cuando acaricio al vástago que me diste./ Siento el vapor ancestral del padre ausente./ Quiero recomponer tu presencia, ahora,/ con los frágiles huesitos que enterré en el estiércol/ doméstico de nuestra vida futura./ Terminaré este puzzle aunque no tenga la pieza/ que te llevaste en tu fuga temprana».
De Pérez Antolín, el benjamín del grupo, dice Antonio Piedra en el prólogo del libro que «sus intereses estéticos, marcados por la observación directa de las cosas y por la inmediatez de los acontecimientos le convierten en un hegeliano flexivo que deslinda el saber inmediato del absoluto». El puñado de versos seleccionados para esta antología muestran a un poeta reflexivo que no por estar apegado a la realidad renuncia a superar sus estrechos límites con una amplitud de miras en la que siempre se percibe un poso de cultura clásica.
Buena muestra de esa selección es el poema Paternidad, de su libro El amor, nada más; el poder, a veces: «Hoy, mientras veo a mi hijo/ atrapar lagartijas en el jardín,/ te veo verme,/ y acuso el golpe que te dio en mis costillas/ la calavera hueca./ Soy como eras cuando abrazo a tu nieto/ que no sentiste, pero amaste al amarme./ Repito los consejos que me has legado/ para que los comprenda el injerto que me hicieras/ en el baipás heráldico de tu simiente marchita./ Soy, a través del tiempo, todos los huérfanos/ cuando acaricio al vástago que me diste./ Siento el vapor ancestral del padre ausente./ Quiero recomponer tu presencia, ahora,/ con los frágiles huesitos que enterré en el estiércol/ doméstico de nuestra vida futura./ Terminaré este puzzle aunque no tenga la pieza/ que te llevaste en tu fuga temprana».
domingo, 10 de febrero de 2013
Hubo reyes que decidieron el día de una batalla dependiendo de lo que aconsejara el mapa del cielo, y otros, como Carlos II de Inglaterra, que consultaron al astrólogo para saber cuándo debían dirigirse al Parlamento.
Las fases de la luna fijaban el momento en que sembrar un huerto o practicar una sangría. En el horóscopo encontraban muchos hombres escrito lo que aún tenían que vivir. Los cometas y los eclipses presagiaban múltiples calamidades según las profecías.
Hoy las predicciones se realizan utilizando medios más sofisticados: satélites, simulaciones estadísticas, estudios de mercado y planes estratégicos que nos resultan igual de incomprensibles y herméticos. Pero no ha cambiado nuestro interés por conocer lo que nos espera y seguimos cautivos del temor a lo desconocido que, con tanta facilidad, aprovechan los adivinos para desvelarnos un futuro amañado, a cambio de poner en sus manos un presente prometedor.
martes, 15 de enero de 2013
Un testamento es un ajuste de
cuentas del que nadie nos pedirá cuentas.
Tarde o temprano, bien por una
crisis energética o por una sobreproducción de residuos, acabaremos en los
fríos brazos de la entropía. Ésa será nuestra contribución al equilibrio
termodinámico.
A qué tanta prisa para bajar
del árbol, fabricar herramientas, cultivar la tierra y viajar al espacio si, en
cualquier momento, un acontecimiento inesperado y fortuito puede hacer que todo
comience de nuevo sin nosotros.
viernes, 21 de diciembre de 2012
El oxígeno que nos permite
vivir al mismo tiempo nos oxida y nos hace envejecer. Toda una declaración de
intenciones resumida en una reacción química.
Pocas cosas tan sabias y
difíciles como pasar inadvertidos cuando conviene. No hacer alarde de las
propias virtudes es un reto para nuestro orgullo, un sacrificio para nuestra
estima, una muestra de prudencia y la única manera de no caer en las redes de
todos los enemigos que nos acechan. Si se quiere sacar partido, hay que dar
pena y no envidia.
domingo, 4 de noviembre de 2012
La única manera de refutar la
filosofía trascendental kantiana, planificada según una propedéutica del
sistema de la razón pura, es proceder a la desactivación del entramado lógico
que plantea, pero no sobre la base de los principios del empirismo vulgar o del
materialismo grosero, ni siquiera valiéndonos del vitalismo irracional o de los
últimos avances cognitivos de la psicología evolutiva, sino mediante un
reajuste proposicional que descubra las creaciones fácticas convencionales de
la realidad objetiva y las sustituya por unidades cuánticas de información, y
que identifique los predicados operativos de deducción subjetiva y los
convierta en transmisores complementarios de representación especular o en
campos modales realimentados por energía, plasticidad y fuerza.
miércoles, 15 de agosto de 2012
Es curioso comprobar cómo en la
actual sociedad del conocimiento los depositarios de esta facultad, que en
épocas pretéritas gozaban del prestigio propio de su rango, se ven relegados a
una posición subalterna y con escaso reconocimiento.
El estatus requiere de la
exclusividad minoritaria y la dominación jerárquica. La élite política y la
oligarquía económica no han permitido la generalizada penetración en su condición
y naturaleza irreductibles; no ha de extrañar, pues, que sigan gozando de la
máxima valoración que se atribuye a los bienes escasos. Por el contrario, el
saber o, mejor dicho, la posibilidad de saber, se ha extendido, convirtiéndose
en la única vía democrática con la que romper la estratificación clasista del
cuerpo social. De los atributos significativos del poder, tan sólo éste se ha escindido
del núcleo fundacional para, gracias a una concesión inevitable ante las
reivindicaciones de la lucha de clases, universalizarse mediante una
oportunidad de promoción limitada.
Lo que antes estaba reservado a
unos pocos, hoy está al alcance de casi todos; por eso, profesores, académicos
o investigadores han sido desbancados del lugar preeminente que ocupaban. Ellos,
que eran unos aliados en la hegemonía política, son vistos ahora con recelo al
difundir una mercancía intangible, a la que puede acceder un número masivo de
individuos, e impregnarse de esta obsesión igualitarista. Parece lógico, por lo
tanto, que hayan caído en desgracia, perdiendo los emblemas de su autoridad en
un entramado educativo ingobernable, caracterizado por el fracaso escolar y la
depauperación de sus contenidos.
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