BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN







domingo, 13 de abril de 2008

CE GRAND SCULPTEUR

El tiempo, ese mercenario
que recibe las órdenes del destino
y organiza cacerías selectivas
entre las mansas reses de los rebaños.
Esperan el proyectil del matarife
con la cabeza sumisa
para dejar paso a la siguiente víctima.
Haz como si no existiera,
no prestes atención cuando
pronuncie tu nombre en las noches de insomnio.
Vive de espaldas al tiempo,
cambia de acera si es que viene de frente,
recházalo sin contemplaciones como
a una puta lasciva e insistente,
no permitas que te alcance,
pon al menos resistencia
cuando su negra bandada
de córvidos al acecho
se den a tu costa el último festín
con los despojos a los que todavía
algunos llamamos hombre.

ÉTICA SINDICAL

Nunca creí que llegaría el día en que tuviera que decir estas palabras. Llevo afiliado a la Unión General de Trabajadores desde el tiempo suficiente como para saber cuando una crisis interna responde a causas políticas o sindicales y cuando se origina por turbios manejos inconfesables. Aunque algunos se empeñen en ocultar los trapos sucios, supongo que con la encomiable intención de evitar una pérdida generalizada de confianza en lo afiliados de base, sin duda algo huele a podrido en la Federación de Servicios Públicos de Ávila.
Yo soy de la opinión de que cuando se llega a tan alto grado de perversión en una organización, conviene, antes que empeñarse en los parches y remiendos, el alumbramiento de la verdad, el drenaje de toda la ponzoña, la cauterización de la herida, o en su caso la amputación del miembro enfermo, y la regeneración mediante prácticas correctivas que eviten nuevos casos de inmoralidad Pública.
Por lo que parece, y a la vista de las acusaciones mutuas en los medios de comunicación, hemos entrado en la conocida fase del ventilador, donde se esparce toda la mierda para que nadie pueda evitar las salpicaduras. Es una lástima que un sindicato que lleva a gala una gestión de más de cien años de honradez y de lucha leal por los intereses de la clase obrera, se vea envuelto en esta intriga ratonera en la que afloran los comportamientos más innobles de la condición humana. Pero tenemos que apechugar con lo que hay, hacer de tripas corazón, e iniciar un periodo de saneamiento que vuelva a dar la autoridad y la iniciativa a los afiliados de base, eliminando de un plumazo a los burócratas de medio pelo que han hecho del sindicato un reducto de oportunistas y parásitos. Si esto no ocurre, que nadie se sorprenda ante una desafección generalizada de los trabajadores que puede dejar esta Federación de Ávila bajo mínimos.
Según se están desarrollando los últimos acontecimientos y declaraciones, es posible que nos encontremos ante un nuevo capítulo de la lucha por el poder entre facciones para controlar una estructura organizativa con la que después favorecer arbitrariamente a los partidarios, es decir, el clientelismo de toda la vida en su versión sindical. De ser esto cierto, conviene atajar de raíz estos comportamientos inaceptables, depurando diligentemente las responsabilidades a que hubiera lugar, con rigor y justicia, antes de que cunda un mal ejemplo que mancha la imagen de la UGT.
No hace demasiado, miembros de esta organización tuvieron que ir a los tribunales de justicia para dirimir conflictos internos, dando un espectáculo muy poco edificante ante la opinión pública, espero que no tengamos que volver a ver a los delegados sindicales entrar en los juzgados, salvo con el propósito de defender a los trabajadores.

domingo, 6 de abril de 2008

AMORES PERROS

Vimos el ojo tuerto del cíclope borracho,
y no sentimos lástima.
He vagado desnudo por los pantanos
helicoidales de la Vía Láctea,
y se me encharcaron
los pulmones de tristeza.
Comí lo que tu comiste
y lloré con las mismas películas.
Tuvimos suerte en ciertas ocasiones,
y la catástrofe quiso
hallarnos siempre juntos.
Cada vez que nos separamos,
pude ser la unidad esencial que convierte
en deseo culpable
el pebetero donde la inocencia desaparece
como un trozo de carne
al lado de un termitero;
por eso ya no insisto,
y dejo que me hagas el amor
con la docilidad con que un cadáver
se entrega a su forense.

CHOZOS Y SEQUEROS

Aunque tarde y sin el empuje que esto requiere, ya era hora que alguien demostrara cierto interés por el patrimonio etnográfico de nuestra provincia. Parece que habíamos olvidado que, muchas veces, junto a los campos de golf, a las nuevas urbanizaciones y a los conjuntos monumentales, aún persisten antiguas construcciones modestas que dan testimonio de formas de trabajar o festejar hogaño caídas en desuso, pero que antaño formaban parte de la rutina diaria.
El patrimonio disperso de nuestro medio rural requiere actuaciones urgentes que de forma integral recuperen y conserven el caserío tradicional, los vestigios etnográficos, las ermitas e iglesias en estado de ruina, los castros y otros muchos yacimientos arqueológicos. Las administraciones competentes debieran diseñar un plan de choque que frene su deterioro e incluso su pérdida. Esto pasa en primer lugar por catalogar, de forma urgente, las innumerables muestras de arquitectura popular en las zonas rurales.
El patrimonio etnológico posee dentro de la cultura una importancia capital que se deriva de su significado. El aspecto que quizás más interesa es que supone la base sobre la que se construye, a través de la historia y de las experiencias colectivas, la identidad cultural de los pueblos. El testimonio más patente de ello es la pervivencia de determinados referentes culturales en la memoria colectiva de las gentes y la continuidad en la práctica de determinadas actividades y costumbres que nos han sido transmitidas por nuestros antepasados. Debe ser una prioridad dentro del desarrollo rural, como fomento de la autoestima, como recurso pedagógico y como potencial endógeno, la implementación de líneas de actuación que tengan muy en cuenta la cultura del trabajo y los saberes tradicionales, la artesanía, la gastronomía, la literatura oral y las fiestas ancestrales.
Dos ejemplos de este acerbo inmemorial son los chozos de Navalosa y los sequeros de Candeleda. El surgimiento de los asentamientos en chozos o tinadas responde a una cultura pastoril unida a la construcción de edificios en los que albergar el ganado y a la vez, en muchos casos, dar cobijo a los pastores. Su agrupamiento cumplía un principio antiquísimo de solidaridad, facilitando el cuidado de los animales cuando alguno de los propietarios no podía atender su ganado, también la preparación de “boyadas” cuando se realizaban los turnos y la protección de las reses ante la presencia de depredadores.
Los sequeros, por otro lado, son las construcciones más representativas del campo candeledano, lugar donde, además de secar el pimiento para elaborar el pimentón, muchos vecinos del pueblo pasaban buena parte del verano, convirtiéndose en una suerte de segunda residencia precaria. Las familias se trasladaban al sequero con sus animales y enseres, en donde vivían sin luz eléctrica ni ventilación, pero en plena comunión con la naturaleza.
Estos son sólo dos ejemplos de lo mucho que aún tenemos que proteger y preservar, de momento las iniciativas tomadas, aunque voluntaristas e incompletas, deben contar con nuestro respaldo para que cunda el ejemplo.

viernes, 28 de marzo de 2008

TRAMPANTOJO

Castro un tulipán
y dejo chorrear su médula
que pierde color
gota a gota
la transfusión de carmín
esmalta todo el crepúsculo
desde que encontramos
rastros de dolor
en los arañazos
epilépticos del diablo
mezclo en la paleta
entre miríadas de insectos
el pigmento corrosivo
que enjalbega
las cloacas del alma
junto al plumaje irisado
que mimetiza y tritura
la necesidad caníbal
de gozarnos hasta
la extinción cromática
la levedad lábil
lacera este lienzo
con pinceladas de sangre
dispersando cualquier gama
en derroches luminosos
y escorzos inadmisibles
éramos tú y yo
difusamente translúcidos
nada podía expulsarnos
de los cuadros de Giorgione.

SEMANA NO TAN SANTA

Resulta sorprendente como la maquinaria mercantil del ocio en serie y en masa transforma las costumbres, los hábitos y los comportamientos. Quién nos iba a decir que ese ejemplo de Semana Santa espiritual y recogida, donde la devoción seguía el camino interior hacía una manifestación de fervor espiritual, andando el tiempo, habría de convertirse en una atracción turística y en un reclamo publicitario más interesado en llenar todas las plazas hoteleras que en extasiarse con la pasión de Cristo.
Yo creo que las procesiones se ven hoy como si fueran las recreaciones decorativas de un gran parque temático dedicado al folclore religioso. Atrás quedaron las penitencias de antaño, cuando los devotos expiaban una culpa ante el dramatismo del calvario. En cambio en la actualidad los encapuchados parece que se disfrazan para una fiesta de carnaval o unas jornadas medievales, con el mismo exhibicionismo festivo y bullanguero. Los turistas están más preocupados por conseguir mesa en el restaurante o en sacar unas buenas fotos a los pasos, que en alcanzar la salvación o en dar testimonio del martirio del Creador.
Va a ser verdad que la secularización gana terreno en detrimento de la espiritualidad, y que el paganismo, contra el que la casta sacerdotal lanza sus invectivas, se impone. Pero si tal sucede es porque todos, de alguna forma, contribuimos a ello: unos para convertir en multitudinarias unas fiestas que estaban cayendo en desuso, otros avispados para aumentar sus fuentes de ingresos y sus expectativas de negocio, y no pocos para refugiarse en la banalización del entretenimiento como fuga a la sociedad alienada.
Era muy difícil que en estos tiempos, en que nada es ajeno al show, los maestros del ritual permanecieran inmunes a la tentación de convertir una manifestación de fervor religioso en un producto mediático de mercadotecnia global. No podemos negar que en Ávila, además, acompaña el entorno y la escenografía, aunque no la climatología, única variable que de momento se escapa en la superproducción; razón por la cual, a poco que cada uno ponga de su parte, está garantizado el éxito. Las calles llenas, los bares completos, las confiterías desbordadas y las conciencias de algunos tan vacías como siempre. Ahora bien, no se le ocurra a nadie preguntar por el significado o la simbología de lo que de forma tan amena se muestra a nuestra contemplación, ya que recibirá, salvo excepciones, las contestaciones más absurdas y disparatadas, muestra de que en estos días de vacaciones la diversión le ha ganado la partida a la santidad.

domingo, 16 de marzo de 2008

CHANEL Nº 5

Las notas florales de mi perfume
tienen en idénticas proporciones
los siguientes componentes:
el sudor de un galeote
y la punzante embriaguez del jengibre.
la sopa de asilo caliente
que impregna el traje de un anciano
y el cítrico desbordamiento de tus besos.
La hogareña paz del estiércol y las brasas,
y la acidez amarga de un pomelo.
Sándalo y carne quemada
en las cremaciones del Ganges.
Savia y el rastro mortífero
del jaguar en la espesura.
Al olerme pulverizas
las moléculas de nuestra
segura transubstanciación,
me quitas el único orgullo
que le queda a un cuerpo desnudo.

HOGARES Y FAMILIAS DE ÁVILA

Siendo la familia uno de los elementos fundamentales del sistema social, no se prodigan los estudios y estadísticas que aborden con la suficiente profundidad su estructura y dinámica. Se puede decir que a pesar de su omnipresencia es en términos científicos una gran desconocida. La razón, que no la justificación, hay que buscarla, tal vez, en su gran estabilidad que para algunos hacía innecesaria la permanente actualización de los datos y las conclusiones. Pero, como quiera que esta premisa se ha visto superada en la actualidad, resulta inaplazable una puesta al día que detecte los cambios y mutaciones más significativos que se están produciendo.
La Junta de Castilla y León acaba de hacer público un estudio sobre esta materia que resulta enormemente esclarecedor y echa por tierra algunos tópicos que con dificultad aguantan el análisis objetivo de las evidencias. Como conclusión general hay que admitir que, aunque aun menor ritmo, nuestra región no escapa tampoco a los nuevas realidades que están haciendo evolucionar la célula familiar hacia formas mucho más plurales y flexibles que las precedentes; si bien, hay que admitir que Ávila ocupa una posición que si en algo destaca es en la resistencia de los modelos tradicionales en comparación con el resto de provincias.
Bueno, y cuáles son, se preguntarán ustedes con toda la razón, los rasgos distintivos de las familias y los hogares abulenses; pues, para no andarnos por las ramas, y ya que parece que no resisten la curiosidad, voy a decirlo ahora de forma concisa y esclarecedora. El prototipo de familia mayoritario vive en una casa unifamiliar, un 63,5%, a diferencia del resto de castellanos y leoneses que lo hacen sobre todo en pisos y apartamentos. Debiéndose esta inclinación por el chalet más a la ruralidad del medio que al poder adquisitivo de nuestros bolsillos. Tenemos las familias más pequeñas de la región con un número medio de miembros de 2,7, algo achacable no tanto al descenso de la natalidad, cuanto al envejecimiento de la población. En el 58,7% de los hogares abulenses sólo una persona aporta ingresos, por regla general el padre, por el contrario en las otras ocho provincias son mayoría las familias con dos ingresos, normalmente del padre y la madre. Esta característica habla a las claras de la baja tasa de actividad femenina y del modelo patriarcal dominante. La última seña de identidad que singulariza a nuestras familias son los bajos ingresos y los escasos gastos. Un 52% vive con menos de 1500 euros al mes y el 79,8% se conforma con no sobrepasar esta cantidad cuando tiene que comprar. En definitiva, abundan en Ávila las familias pequeñas, rurales, tradicionales y pobres. Un rasgo sociológico que condiciona nuestra mentalidad y alguna otra cosa.

domingo, 9 de marzo de 2008

DOS PINTURAS NEGRAS

I

Reconozco que las radiografías
hacen más justicia con mi persona:
esa espectral radiación que nos funde
la carne en viscosidades de cristal
aligera el peso y me reconcilia
con este cadáver que llevo dentro.





II

La noche ciñe mi silueta
y camina hacia los subterráneos
como un estilete que raja
el alquitrán recalentado.
En la respiración de unos pulmones
enfermos por la silicosis encontramos
el miserable apego a la existencia.

LA CAMPAÑA

Queda una semana para el gran día, ese único momento en el que, cada cuatro años, los ciudadanos somos los protagonistas soberanos del destino político de nuestro país (y eso, si tenemos la suerte de vivir en una democracia), el resto, soportamos con pesadumbre y paciencia que los elegidos se distancien de la calle, se encierren en sus despachos y apenas se acuerden de los compromisos adquiridos y las promesas hechas.
Claro que nos gustaría que se nos consultara con más frecuencia sobre los asuntos que nos importan, claro que echamos de menos la participación en algún órgano representativo con capacidad de decisión, claro que desearíamos que todas las listas electorales fueran abiertas para elegir a los más competentes en cada caso, claro que a las campañas les sobran espectacularidad y les faltan contenidos, y claro que nos tratan como a consumidores teleadictos en vez de como a ciudadanos responsables; pero, qué le vamos a hacer, es lo que tenemos y, por el momento, si no lo mejor, al menos parece que garantiza una convivencia tolerable.
Y, a falta de todas estas cosas, a uno le gustaría que por lo menos en su circunscripción electoral el debate se animara mediante un resultado incierto o con una renovación amplia de los candidatos con posibilidades de salir elegidos, aunque eso debe ser pedir demasiado en Ávila, por lo que, unas elecciones más, nada se mueve en nuestra provincia. Se presentan los mismos (por lo menos en los dos partidos mayoritarios), con sus viejas ideas y proyectos, igual de apoltronados que siempre, resignados a conseguir unos resultados parecidos a las anteriores elecciones. Es como si en estos cuatro años nada hubiera cambiado, salvo la edad de los futuros diputados y senadores. Repiten todos, lo que demuestra que, o bien sus respectivos partidos no tienen nada mejor que ofrecernos, o que tienen muy bien controlado el cortijo; cualquiera de las dos posibilidades son devastadoras para renovar la ilusión de los votantes, porque agudizan uno de los mayores problemas de nuestra provincia: el inmovilismo y la resignación.
Durante estos breves días de campaña los políticos se bajan del pedestal, se mezclan con el pueblo, abandonan ese exasperante rictus de autosuficiencia por la sonrisa falsa del humilde postulante en busca de votos, y se arman de paciencia para encajar los golpes del adversario y las justas recriminaciones del contribuyente. Bien mirado también ellos tienen un empleo temporal que deben revalidar cada cierto tiempo, y somos nosotros el tribunal de oposición que ha de calificar su aptitud para el puesto. Yo no percibo nervios, no obstante, en los aspirantes de Ávila; supongo que será porque les ponemos un examen demasiado fácil.

domingo, 2 de marzo de 2008

EN EL LITORAL DE TU CUERPO HAY CORALES NEGROS

Si fuiste capaz de dormir en mis
brazos confiando tu cuerpo, tu sueño
y tu alma a mi custodia;
si hemos conseguido sincronizar
nuestra risa en el paroxismo
del placer satisfecho;
si nos estremecen los mismos versos
y tiemblas como una hoja
cada vez que recito nuestro nombre;
si palpitan mis sienes al compás
de tu ritmo cardiaco
mientras se me va la vida al besarte;
si la única ideología posible
es esperar juntos la inevitable
destrucción de la inocencia;
si cartografío todos los días
el océano profundo de tu piel
para descubrir lunares pelágicos
donde poder ser el náufrago
que mira impunemente al horizonte;
¿cómo dudas que consigamos
amarnos hasta el final de los tiempos?

EL ÁVILA NEGRA DE SOLANA

Solana dedica un capítulo a Ávila en su obra fundamental y más representativa “La España Negra” de 1920. El negro es el color emblemático, no sólo de la paleta del pintor, sino del ánimo expresivo con que el escritor se acerca a la realidad nacional de su tiempo y es que como señala Camilo José Cela, Solana estaba más interesado por lo cierto, que por lo bello; esta falta de aderezos superfluos o de eufemismos que endulcen una realidad descarnada y hostil, hace que el realismo esencialista y misterioso pueda parecer una distorsión expresionista para cualquiera que desconozca el panorama social de la época. Ciertamente Solana escoge unos lugares, unos personajes y unos temas que le interesan frente a otros, porque su intención no es el análisis sociológico u antropológico, que debe desvelar las tendencias mayoritarias y representativas de un grupo, antes al contrario, pretende pasar su alma apasionada y delicada por una galería de tipos y situaciones que muestren el sentido arcano de la vida y las constantes más propias de una forma de entender el drama inquietante de las pasiones y las razones en un país tan dado a los extremos y los excesos.
El ambiente que todavía domina en la ciudad que visita Solana es claramente el rural, apreciando el contraste en las primeras edificaciones que ve, entre la “míseras casas” y “las mansiones fortificadas”. La Calle San Segundo todavía tiene las “pequeñas casas pegadas a la muralla” y en la catedral destaca su “torreón guerrero”. Es de reseñar la descripción de tipos humanos (labradores, pastores, lecheros, mujeres...) en el mercado de la plaza grande, prestando esta vez un interés especial a sus ropas y atuendos. Con “Las monjas” entramos de lleno en el tema fundamental del capítulo, donde el autor en la primera frase deja ver a las claras su posición abiertamente hostil al clero y la iglesia. “Ávila está infestada de monjas”, para después remachar “estas monjas son muy murmuradoras y ruines, y no piensan más que en el dinero”.
El párrafo que a mi juicio tiene mayor interés por su agudeza e ingenio es el que dedica al boticario que guarda y colecciona en frascos las lombrices solitarias de los prohombres de la ciudad, la más gorda era la del canónigo y la más flaca la del maestro, como se puede ver hay cosas que no cambian.
En la Ermita del Cristo de las embarazadas se recrea en el tremendismo de la imaginería castellana y el fervor milagrero, aunque donde se muestra más vitriólico y despiadado es en la descripción de la casa de Santa Teresa, pues entre otras lindezas, se refiere a las reliquias como “porquerías y piltrafas de ultratumba”.
Es difícil que el autor dejara pasar en esta ocasión uno de sus temas y ambientes favoritos, en este caso se trata de la terrible descripción de los pobres y mendigos que forman cola en los muros del convento de Santo Tomás para comer el cocido. “la nariz y la boca comidas de un cáncer, y se les ven los dientes al aire, enseñando media calavera”. En este buceo por el inframundo hará una parada también en los lupanares, con las prostitutas todas ellas con marcas en la cara que dejan las navajas de los chulos o la enfermedad. El periplo abulense de Solana termina con una visita a las murallas que “pegadas al cielo, dan un aspecto de aparición a esta ciudad” y recalando en una iglesia en la que se congrega toda la beatería de Ávila con sus tipos característicos durante la letanía del cura: viejas llenas de reuma; las viudas, brujas beatas que “piensan en casarse a los sesenta años, después de haber enterrado a varios maridos”; las damas catequistas, “tienen estos marimachos tipos de sargentos y cabo de gastadores” y la cobradora de las sillas.
Solana en su recorrido por Ávila da un repaso a muchos de sus temas y personajes preferidos, aunque, sin duda, domina la cuestión religiosa (santos, beatas, curas, iglesias, monjas, cofrades, etc.) demostrando la fuerza del símbolo confesional que tuvo la ciudad como reserva espiritual de la España incivil y carpetovetónica.

martes, 26 de febrero de 2008

PONDRÉ TU NOMBRE A UNA ESTRELLA

Si querías amor,
amor tendrás hasta el desmayo.
Si buscabas complicidad,
pondré mi mente a tu servicio.
Si consideras excesivo que te idolatre,
haber escogido otro amante.
Si esperabas un flirteo,
te ofreceré un idilio.
No encontrarás cercanía,
ni cariño,
ni tranquilidad conmigo.
Cuando quieras una tregua,
redoblaré mi acometida.
Cuando me digas basta,
entenderé que siga.
Incluso vacíos por el esfuerzo,
seguiremos haciendo el amor con la mirada.
Cada vez que te vayas,
me dejarás un rastro de flores carnívoras
entre las sábanas seminales de nuestra alianza.
Y no tendrá final,
nuestra historia de amor
se expande con el universo.

A CERRAR EL GRIFO

De entre todas las decisiones que hay que tomar durante el proceso de fundación de una ciudad, quizás ninguna condicione tanto las actuaciones futuras, como su emplazamiento. Desde luego, dando un repaso somero a esta circunstancia, nos encontramos con que no siempre el lugar escogido ha satisfecho de la mejor manera las necesidades perentorias y básicas de una población que tiene intención de perdurar en ese ambiente. Aunque hay ejemplos de adaptación a situaciones ambientales extremas que se han saldado con éxito, por lo común se tiende a enfatizar, entre los muchos parámetros a tener en cuenta, el suministro y aprovisionamiento de los recursos que se consideran vitales para garantizar la supervivencia de la comunidad, uno de los cuales, el agua, representa la máxima prioridad en cualquier modelo de planificación urbana sostenible.
Claro que, para ser precisos, conviene destacar el comportamiento dinámico de esta variable sometida a lo largo del tiempo a innumerables cambios que pueden dar al traste, si no tomamos las medidas oportunas, con las garantías iniciales. Lo que demostró ser suficiente durante años, puede que, por un aumento de la población o por una reducción del aporte hídrico, hoy sea insuficiente para permitir el funcionamiento de todos los usos que dependen, en mayor o menor medida, del agua en sus distintas fases y modalidades de consumo.
Parece mentira que, después de todos los Planes Generales de Ordenación que se ha aprobado, después de todas las inversiones realizadas en diferentes infraestructuras del ciclo del agua, la única manera que tiene el Ayuntamiento de afrontar un periodo de sequía de carácter cíclico sean las restricciones del abastecimiento. Este tipo de medidas extremas son el reconocimiento implícito de un fracaso estrepitoso en la gestión del agua, porque si hay algo que debe garantizar la Administración Local, sin que quepan escusas ni retrasos, es el suministro de agua y de electricidad. Es lo mínimo que se le puede exigir al que pide nuestra confianza cada cuatro años para dirigir la política de nuestra ciudad.
Que yo sepa, este problema no es nuevo. En mi primer año de residencia en Ávila ya tuve que soportar los cortes diarios de agua. Han pasado más de quince años y volvemos a las mismas. Mientras tanto qué han hecho nuestros técnicos y gobernantes para solucionar esta crisis. A lo que se ve, nada de nada. Las opciones son diversas: aprovechamiento de acuíferos, recrecimiento de presas, nuevos embalses, otras captaciones superficiales, mejoras en la red de distribución, campañas de ahorro, etc. Pero, de entre todas, la elegida ha sido, según se desprende del anuncio del Teniente de Alcalde, la más cómoda para el que tiene que gestionar y la más molesta para el que tiene que consumir; cerrar el grifo hasta que empiecen las lluvias.

sábado, 16 de febrero de 2008

LA DIVA

Tantas veces he representado
la muerte de las heroínas
sobre las tablas de un escenario
- en Otelo, víctima de unos celos obsesivos;
en Tosca, arrojándome al Tíber por amor;
en Rigoletto, herida por el dardo de la venganza paterna -
que llegará la mía,
y esperaré los aplausos del público
para levantarme, saludar,
y recoger las flores negras
que depositen sobre mi féretro.

LA CARRETERA DE LA DISCORDIA

Últimamente vemos con demasiada frecuencia que, a la hora de diseñar determinadas infraestructuras en nuestra provincia, entran en conflicto dos tendencias antagónicas, igual de perniciosas, según mi opinión, para un desarrollo territorial equilibrado. Por un lado, prolifera el ambientalismo idealista que rechaza cualquier acción productiva que estropee el vergel primigenio en estado puro; en el otro extremo, se sitúa la depredación desarrollista capaz de sacrificar los valores naturales que no engorden la cuenta de resultados.
A los que tales posturas defienden habría que decirles que, cuando los argumentos se llevan al extremo y las ideas se encapsulan para ser administradas en rígidas dosis, hasta las mejores intenciones se convierten en un despropósito. La evaluación de impacto ambiental que surgió como un instrumento que midiese el efecto de las intervenciones humanas sobre la biocenosis y la litosfera, proponiendo, en su caso, las medidas correctoras más apropiadas, corre el riesgo de perder su rigor científico al acomodarse a los prejuicios de las partes en litigio como un documento adjunto en el trámite administrativo hecho a la carta en virtud de criterios finalistas.
Que a los pueblos de Ávila no les sobran oportunidades, es un hecho incuestionable; y que muchas veces tenemos que luchar contra nosotros mismos para sacarlos del atraso, es igualmente cierto. Si no, que se lo pregunten a los candeledanos, hartos ya de los innumerables e injustificados retrasos que postergan la construcción de una carretera, a todas luces necesaria y compatible con los valores paisajísticos del entorno. Costó muchos años que la Junta retomara un proyecto que al parecer se inició con errores en su tramitación. Ahora, que debieran empezar a trabajar las máquinas, nuevamente, los que quizás desconocen que en una matriz de impacto ambiental se ponderan tanto los impactos negativos sobre los hábitats naturales, como las ventajas socio económicas, para llegar a una solución de compromiso integradora y equilibrada, nuevamente recurren a los tribunales con la intención de bloquear esta deseada carretera. Vamos, que no menos importancia se merece la persona que semanalmente tiene que ir al hospital de Ávila a recibir una determinada terapia, que cualquier endemismo en peligro de extinción. También formamos parte de la ecología, junto a las rocas, las plantas y los animales, las personas; esta perogrullada parece que se le escapa al activismo maximalista que practican algunos ecologistas. Pero, si este exceso de celo se puede justificar por la función de vigilancia que desempeñan estos grupos, lo que resulta inaceptable es que otro Ayuntamiento próximo, gobernado además por los socialistas, practique la insolidaridad y el sabotaje institucional, con tal, supongo, de sacar ventaja en la pugna por el liderazgo comarcal. Pues cuidado, que la vida es muy larga, y donde las dan las toman.

viernes, 8 de febrero de 2008

SE EQUIVOCÓ DE ASCENSOR

El final de una jornada de trabajo en la oficina
igual a cualquier otra.
Repasa los últimos informes,
recoge la cartera,
enfila el pasillo,
y pulsa el botón del ascensor.
Se abren las puertas con estrépito.
La rutina inmutable de todos los días.
Desciende los pisos del edificio
y en el tercero se detiene;
al instante se apaga la luz.
¿Cuánto durará la interrupción del suministro eléctrico?
Empieza a pensar
que tal vez no quede nadie que acuda a socorrerle.
Acciona la alarma, grita, patalea, enciende una cerilla.
Nada impide que el silencio se apodere del espacio
y la oscuridad del tiempo.
Le falta el aire,
apenas puede moverse en el angosto
nicho en que se ha convertido su recinto.
Intenta no perder los nervios.
No imaginaba que la claustrofobia
produjera este tipo de alucinaciones.
Por fin, escucha un golpe seco y atronador;
espera que sea el motor,
el chirriar de las poleas que anuncie la vuelta a la normalidad,
aunque se parece más a la tierra húmeda
arañando un cajón de madera.
Descubre algo tarde que lo entierran vivo,
y que el descenso de este ascensor
va directo al averno.

¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRO LIBERAL EN ÁVILA?

Con la derrota sin paliativos de Alberto Ruiz Gallardón en el lance que sostiene, desde hace tiempo, con Esperanza Aguirre por la hegemonía del Partido Popular, queda claro, al menos por el momento, que esta pugna se decanta a favor de los neocon, a pesar de la alta valoración entre los votantes del Alcalde de Madrid. Lo cual demuestra que en política los pulsos se ganan cuando se tiene detrás el aparato del partido, siendo irrelevante el grado de popularidad o aceptación social que tenga cada uno de los aspirantes. Si éste fuera el criterio de selección, los candidatos a Presidente del Gobierno en estas elecciones generales por el PSOE y el PP serían María Teresa Fernández de la Vega y Alberto Ruiz Gallardón, respectivamente. En España la partidocracia sigue siendo el modelo imperante. Los votantes no elegimos al mejor candidato, tenemos que conformarnos con escoger entre varias listas cerradas que ni siquiera han sido confeccionadas por las bases del partido, sino por lo que Michels denominaba su oligarquía de hierro.
Pero, más allá de las escaramuzas para conseguir las mejores posiciones en la parrilla de salida de la carrera de obstáculos electoral, lo que está en juego en este vodevil es hacía dónde se inclinará la ideología dominante del principal partido de la oposición. Será el nuevo tradicionalismo sectario de derechas el que se imponga o, por el contrario, será el centro liberal reformista el que gane. Creo que todavía no se ha dado el jaque mate en esta partida donde, eso sí, los discípulos aventajados de Aznar llevan una cómoda ventaja.
Lo que sorprende, no obstante, cuando uno hace recuento de los apoyos con que cuenta cada bando, es que sea justo el grupo de Ávila, lugar, no olvidemos, fundacional del centrismo político, el que haga de ariete del sector ultra y se convierta en la guardia pretoriana de la ortodoxia conservadora. Seguramente la ingenuidad me lleva a preguntar: ¿Cómo es posible que toda esa base social que apoyó sin fisuras a Adolfo Suarez haya migrado hacia posiciones tan extremas? ¿Dónde están los herederos políticos y los vástagos de la UCD y del CDS? ¿Acaso, el que un dirigente provincial una su destino al del gran timonel, justifica esta deserción en masa, contraria a todas luces a las señas de identidad que marcaron nuestra reciente historia política? ¿Es posible que no se levante ninguna voz crítica, en público o en privado, que defienda las tesis de la moderación y el progreso frente al radicalismo ultramontano confesional?
De momento habrá que esperar a que la libertad pueda más que el miedo, y muchos se atrevan a decir, lo que hasta ahora sólo se atreven a pensar.

lunes, 4 de febrero de 2008

DOS CRUCES

Las dos cruces de Punta Rancuda
son de granito como la roca
de los acantilados gallegos.
Están mirando al mar como el faro
que guía de vuelta a los pesqueros,
y esperan recibir inmutables
el alma de nuevos argonautas
durante un día de temporal,
mientras las nubes apocalípticas
y el viento se adueñan de la costa,
y sólo las gaviotas arañan
el damasco negro de la noche.

LA INFLACIÓN

Parece que nuestra provincia se ha propuesto ocupar los primeros puestos del escalafón en una variada serie de estadísticas. Lo que pasa, es que, en algunos casos, ser de los primeros acarrea, según el tema de que se trate, serias desventajas comparativas. Nadie quiere encabezar una lista de morosos o de pobreza, en estas cuestiones todos quieren quedar los últimos, e incluso si es posible no aparecer.
Pues bien, a Ávila le cabe el dudoso honor de ocupar el cuarto puesto en la serie provincial que mide la inflación del año 2007, o lo que es lo mismo, somos uno de los lugares con los precios más altos de España, superamos la media nacional y regional; vamos, que aquí, en cuestión de carestía, estamos que nos salimos. Pagamos por lo mismo mucho más que en otros sitios, lo cual, sólo puede deberse a una circunstancia, que demandamos mucho y que se nos ofrece poco, salvo que existan acuerdos espurios para limitar la competencia en el mercado. Este indicador, aun siendo objetivamente malo dentro de unas perspectivas económicas razonables, podría amortiguarse si los abulenses contáramos con unos sueldos elevados o con una renta per cápita conspicua, pero, qué lástima, justo en estas dos variables coincide que estamos en los peores puestos.
Somos los primeros en lo malo y los últimos en lo bueno. Y uno se pregunta, ¿cómo pagamos este sobreprecio y soportamos esta merma lacerante en nuestro poder adquisitivo? Nadie lo sabe, debe ser uno de los enigmas que aún tiene que descifrar la parapsicología. Junto a esta aparente paradoja, se da un agravante que convierte la coyuntura en algo especialmente pernicioso para las familias de menos ingresos. Resulta que los artículos responsables de esta escalada son los de primera necesidad, los que son imposibles de soslayar. Cuando un abrigo de visón esta por las nubes, siempre tienes la opción de ignorarlo y comprar una trenca de paño, pero cuando se trata de una barra de pan, o un litro de leche, o la gasolina del depósito del automóvil, cuál es la alternativa. La única opción es apretarse el cinturón e ir capeando el temporal como se pueda.
Hasta ahora, vivir en Ávila compensaba, era verdad que se ganaba poco, pero la vida era barata y la calidad de los servicios públicos aceptable. En el año que terminó descubrimos que ese tópico no se ajusta totalmente a la realidad. La parte inicial del aserto si se cumple, seguimos disponiendo de unos magros ingresos, es en el final donde tenemos las dudas, vivir en Ávila empieza a resultar algo que sólo se pueden permitir unos pocos, y en cuanto al nivel de la sanidad, la educación, las residencias, mejor no entremos en profundidades porque a lo mejor descubrimos que no es oro todo lo que reluce.