BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN







domingo, 25 de marzo de 2012


La impunidad de un tenedor grasiento que esconde su afán mutilador en el diseño funcional del arte gastronómico.
El que no sabe ocultar sus verdaderas intenciones en la tramoya inicua del fingimiento, con la astucia evolutiva del camuflaje, suele convertirse en el señuelo fácil que descarga de responsabilidad a quien se hace con el botín. Detrás de cada culpable confeso hay un sospechoso impune, y acaso sean la misma persona.




Necesitamos del sentido para que la realidad no nos aplaste. Da igual como se manifieste, lo importante es no sabernos insignificantes en un mundo irreductible a nuestras categorías.
¿Dónde se inicia la divergencia de las coordenadas de orientación en la topografía física y en la representada?
¿Cómo se superponen los planos fácticos y los teóricos?
¿Por qué nuestra identidad se inflama cada vez que entra en contacto con la nada?
En algún momento de la hominización debimos comprender que si no rompíamos las cadenas de los sucesos necesarios, al precio de un equilibrio inestable y de un deseo insatisfecho, estábamos abocados a una pronta extinción.

sábado, 25 de febrero de 2012


Lo estático y lo dinámico, la función y la decoración, el icono y el paisaje… todo amalgamado en unos artefactos imprescindibles para la molienda, que rompen la horizontal monotonía de los agostados campos manchegos y que, en su mudable constelación simbólica, adoptan la forma laboriosa de la máquina constante, vistos por la razón práctica del escudero, o la forma épica del gigante desaforado, vistos por la razón fantástica del hidalgo.
“No son gigantes, sino molinos de viento”, advierte Sancho con cierta sorpresa, pues todavía no sospecha, por tratarse de una de sus primeras hazañas, hasta dónde puede llegar el torrente alucinatorio de su señor. Éste recrimina y pone en su sitio al criado utilizando dos argumentos de autoridad escolástico-feudal, el conocimiento y el valor: “Bien parece que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración”.
El lance es desigual, y ello lo hace más grandioso, porque las resonancias del drama transforman la anécdota en gesta. Las aspas giran sin percatarse del jinete estrafalario que se aproxima al galope para, encomendándose a su señora Dulcinea, en una acción heroica y desesperada, sacrificar al último representante de la caballería ante la primera industria de la era tecnológica. Una alegoría del final de la Edad Media y del inicio de la modernidad.
Tamaña desgracia sólo se explica por la intervención de sabios y encantadores, que quitan la gloria al que se la merece y ofrecen el éxito a los cobardes y fementidos. De esta manera nuestro protagonista podrá salvar la cara mediante una reducción eidética que purifique los fenómenos de su carga empírica hasta convertirlos en esencias significativas, las únicas de las que necesita dar cuenta un caballero ante su dama y ante la posteridad.
Nadie preguntó a los molinos de viento, y el autor no lo aclara, qué vieron cuando Don Quijote se abalanzaba, lanza en ristre, con el propósito de acometerlos y ensartarlos. Es muy posible que no llegaran a distinguir el porte ni la condición de su enemigo, aunque, sin duda, permanecieron imperturbables ante un intento más del hombre por destruir la realidad con la intuición categórica del pensamiento fabulado. Los personajes de novela necesitan estar rodeados de objetos que no sean novelescos para pasar de la ficción a la verdad.

jueves, 9 de febrero de 2012


La formalización produce en el conocimiento un avance generativo, en la misma medida en que el fin de su predominio permite resolver las ecuaciones del alma; de donde resulta el ser triviales aquellos asertos que convencen más con la mecánica que con la práctica.

sábado, 7 de enero de 2012


Sucesión y revolución dirigen el acontecer primordial en un continuum de hechos acumulados que nunca crean una matriz estable, sino una estructura fluida y polimorfa, que tiene el ajuste como rasgo dominante y la lucha como estrategia decisiva.
Los formatos representables, que nos sirven para descifrar los signos relevantes de los fenómenos sensibles, contienen una red de señuelos y pistas falsas con el fin de replicar la realidad y hacerla inmune a los agentes exógenos. Por ello, la epistemología tiene que tener un método arqueológico en que se incluyan algunos rastreadores de vías muertas, imprescindibles para dirigir el pensamiento hacia el núcleo energético de la voluntad inorgánica.

viernes, 16 de diciembre de 2011


Me niego a rellenar las lagunas de la ciencia con mistificaciones idealistas y relatos justificativos. Es más digno trabajar con hipótesis o conjeturas cuando se llega al límite del conocimiento (a la espera de una comprobación o refutación ulterior) que defender ciega y doctrinariamente nuestros artefactos propositivos acríticos, que sólo sirven, en el mejor de los casos, para meter la realidad en una chistera y salir a trompicones del atolladero, y, en el peor, para justificar las mayores atrocidades y aberraciones sociales que han tenido lugar en la historia.
A mí me da más miedo y aprensión el dios omnisciente, el dogmatismo ideológico y la tabla rasa que “el gen egoísta”, la teoría de la evolución o el Big Bang. En el primer caso nos encontramos con afirmaciones excluyentes, absolutas y finalistas; en el segundo, con una praxis metodológica, especulativa, cognitiva y combinatoria. Unos nos proponen el fin del camino, otros ir subiendo los peldaños de una escalera cuyo final desconocemos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011


A los occidentales nos sorprende sobremanera que la acción pueda tener una filiación genética, que su origen pueda estar en una serie de encadenamientos hereditarios, algo que, por otro lado, hoy ya nadie cuestiona en el ámbito de la Biología desde que se hicieron públicas las pioneras investigaciones sobre el cromosoma y el genoma humanos.
El Oriente budista, en cambio, acepta la “Ley del karma” como una pulsión psicológica que sólo puede ser interrumpida apagando el deseo, pero ha sido más refractario a la hora de aceptar los axiomas científicos que desembocan en el determinismo.
Es curioso este cruce evolutivo de tradiciones opuestas y paradójicas que, bien miradas, nos conducen a una misma conclusión: la libertad es condicional y tiene un precio muy alto. Estamos siempre bajo la jurisdicción de entidades ajenas y bajo la sospecha de hacernos autónomos. Ambas tradiciones son, en mi opinión, intimidatorias y engañosas en cuanto que preconizan una ontología orbital anclada en los fundamentos mecánicos de la pseudociencia o la religión. Todo menos reconocer que el único principio relevante es el de incertidumbre, y la única libertad posible es la aleatoria.

domingo, 14 de agosto de 2011


Cuando se descompensa el equilibrio en la cotización entre seguridad y libertad en beneficio de la primera, es porque los poderes públicos han intervenido los mercados imaginarios con remesas suplementarias de miedo para aumentar el valor del sometimiento y reducir el riesgo de la emancipación.




Desde que nacemos se nos enseña a estar permanentemente en guardia; este estrés acompaña nuestra vida con algunos reclamos o señuelos que, a modo de hitos de ambición, nos indican el camino.
Atrapados en las estrechas coordenadas del binomio éxito-fracaso, adquirimos unas pautas de comportamiento extremas que no distan mucho de la selección artificial y del reconocimiento colectivo.
Este nuevo paradigma sólo puede ser cuestionado mediante su reducción al absurdo: o todos nos ponemos del lado de los ganadores, o todos del lado de los excluidos.

jueves, 7 de julio de 2011


Un somero análisis del comportamiento social en “la era de la información” nos indica que los ciudadanos han dejado de ser sujetos activos, con capacidad de decisión y sentido crítico, para convertirse en extras de una escena coral en la que el libre albedrío se sustituye por consignas emitidas, a través de los altavoces manipulados de la superconciencia colectiva, en papilla informe o en unidades blindadas, según el papel que toque interpretar en el show de la realidad clonada.
El tejido social ha perdido la musculatura y se ha metamorfoseado en una masa adiposa capaz de adquirir cualquier forma, de asimilar cualquier cultura, de apropiarse de todas las identidades y transformarlas en un subproducto de entretenimiento que permita la evasión de la realidad para caer en una recreación ficticia, controlada por la nueva oligarquía de “analistas simbólicos”.
¿Quién puede luchar contra un espejismo cuando se está alienadamente a gusto?
¿Quién quiere oponerse a la narcótica atmósfera esterilizada que nos protege del mundo exterior dominado por la guerra, el radicalismo y la pobreza generalizada?
Hoy el dilema se plantea entre subir al transatlántico del crucero feliz o quedarse en tierra para soportar el desarraigo del mundo desolado. Otra posibilidad ante esta disyuntiva es la verdadera subversión del sistema: el realismo militante.

martes, 21 de junio de 2011


Me preguntáis qué es lo que mueve en última instancia las acciones del hombre, y yo os contesto que “la voluntad de poder”.
La ocupación y la dominación de los nichos sociales con un alto grado de territorialidad jerarquizada dependen de la supremacía de la voluntad (entendida ésta como comprensión del yo, modulación de las pasiones y esfuerzo de competencia) y, llegado el caso, de una total falta de escrúpulos. El poder es una droga estimulante, de efecto sensitivo-emocional-intelectivo, que busca en el dominio del objeto el imposible control del sujeto, el cual por esencia es inasible. Este aparato de resortes encadenados, de flujos de sometimiento mutuo, pone en funcionamiento los mecanismos de la política como suma capilar de esfuerzos por expandir nuestra ilusoria estrategia de victoria y rapiña acaparando, con el menor número posible de individuos, el mayor número posible de decisiones.

domingo, 15 de mayo de 2011


Suponed que algo ha acontecido, da igual el hecho concreto. Haced las pesquisas necesarias para comprobar si vuestra suposición es razonable. Una vez afianzada metódicamente la hipótesis, empezad a deducir las causas y las consecuencias, es decir, el Génesis y el Apocalipsis. Continuad tejiendo todo un entramado narrativo con personajes, anécdotas, traiciones, amores, y especialmente no dejéis de colocar una víctima en el clímax de la acción dramática.
Si el resultado de vuestra especulación es creíble y sobre todo indemostrable, tendréis muchas posibilidades de convertiros o en un evangelizador, si alguien os cree; o en un escritor, si alguien os lee; o en un mentecato, si todos os niegan. El resultado será bien distinto, como podéis apreciar, pero el origen de la superchería es el mismo.