BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN







domingo, 9 de marzo de 2008

DOS PINTURAS NEGRAS

I

Reconozco que las radiografías
hacen más justicia con mi persona:
esa espectral radiación que nos funde
la carne en viscosidades de cristal
aligera el peso y me reconcilia
con este cadáver que llevo dentro.





II

La noche ciñe mi silueta
y camina hacia los subterráneos
como un estilete que raja
el alquitrán recalentado.
En la respiración de unos pulmones
enfermos por la silicosis encontramos
el miserable apego a la existencia.

LA CAMPAÑA

Queda una semana para el gran día, ese único momento en el que, cada cuatro años, los ciudadanos somos los protagonistas soberanos del destino político de nuestro país (y eso, si tenemos la suerte de vivir en una democracia), el resto, soportamos con pesadumbre y paciencia que los elegidos se distancien de la calle, se encierren en sus despachos y apenas se acuerden de los compromisos adquiridos y las promesas hechas.
Claro que nos gustaría que se nos consultara con más frecuencia sobre los asuntos que nos importan, claro que echamos de menos la participación en algún órgano representativo con capacidad de decisión, claro que desearíamos que todas las listas electorales fueran abiertas para elegir a los más competentes en cada caso, claro que a las campañas les sobran espectacularidad y les faltan contenidos, y claro que nos tratan como a consumidores teleadictos en vez de como a ciudadanos responsables; pero, qué le vamos a hacer, es lo que tenemos y, por el momento, si no lo mejor, al menos parece que garantiza una convivencia tolerable.
Y, a falta de todas estas cosas, a uno le gustaría que por lo menos en su circunscripción electoral el debate se animara mediante un resultado incierto o con una renovación amplia de los candidatos con posibilidades de salir elegidos, aunque eso debe ser pedir demasiado en Ávila, por lo que, unas elecciones más, nada se mueve en nuestra provincia. Se presentan los mismos (por lo menos en los dos partidos mayoritarios), con sus viejas ideas y proyectos, igual de apoltronados que siempre, resignados a conseguir unos resultados parecidos a las anteriores elecciones. Es como si en estos cuatro años nada hubiera cambiado, salvo la edad de los futuros diputados y senadores. Repiten todos, lo que demuestra que, o bien sus respectivos partidos no tienen nada mejor que ofrecernos, o que tienen muy bien controlado el cortijo; cualquiera de las dos posibilidades son devastadoras para renovar la ilusión de los votantes, porque agudizan uno de los mayores problemas de nuestra provincia: el inmovilismo y la resignación.
Durante estos breves días de campaña los políticos se bajan del pedestal, se mezclan con el pueblo, abandonan ese exasperante rictus de autosuficiencia por la sonrisa falsa del humilde postulante en busca de votos, y se arman de paciencia para encajar los golpes del adversario y las justas recriminaciones del contribuyente. Bien mirado también ellos tienen un empleo temporal que deben revalidar cada cierto tiempo, y somos nosotros el tribunal de oposición que ha de calificar su aptitud para el puesto. Yo no percibo nervios, no obstante, en los aspirantes de Ávila; supongo que será porque les ponemos un examen demasiado fácil.

domingo, 2 de marzo de 2008

EN EL LITORAL DE TU CUERPO HAY CORALES NEGROS

Si fuiste capaz de dormir en mis
brazos confiando tu cuerpo, tu sueño
y tu alma a mi custodia;
si hemos conseguido sincronizar
nuestra risa en el paroxismo
del placer satisfecho;
si nos estremecen los mismos versos
y tiemblas como una hoja
cada vez que recito nuestro nombre;
si palpitan mis sienes al compás
de tu ritmo cardiaco
mientras se me va la vida al besarte;
si la única ideología posible
es esperar juntos la inevitable
destrucción de la inocencia;
si cartografío todos los días
el océano profundo de tu piel
para descubrir lunares pelágicos
donde poder ser el náufrago
que mira impunemente al horizonte;
¿cómo dudas que consigamos
amarnos hasta el final de los tiempos?

EL ÁVILA NEGRA DE SOLANA

Solana dedica un capítulo a Ávila en su obra fundamental y más representativa “La España Negra” de 1920. El negro es el color emblemático, no sólo de la paleta del pintor, sino del ánimo expresivo con que el escritor se acerca a la realidad nacional de su tiempo y es que como señala Camilo José Cela, Solana estaba más interesado por lo cierto, que por lo bello; esta falta de aderezos superfluos o de eufemismos que endulcen una realidad descarnada y hostil, hace que el realismo esencialista y misterioso pueda parecer una distorsión expresionista para cualquiera que desconozca el panorama social de la época. Ciertamente Solana escoge unos lugares, unos personajes y unos temas que le interesan frente a otros, porque su intención no es el análisis sociológico u antropológico, que debe desvelar las tendencias mayoritarias y representativas de un grupo, antes al contrario, pretende pasar su alma apasionada y delicada por una galería de tipos y situaciones que muestren el sentido arcano de la vida y las constantes más propias de una forma de entender el drama inquietante de las pasiones y las razones en un país tan dado a los extremos y los excesos.
El ambiente que todavía domina en la ciudad que visita Solana es claramente el rural, apreciando el contraste en las primeras edificaciones que ve, entre la “míseras casas” y “las mansiones fortificadas”. La Calle San Segundo todavía tiene las “pequeñas casas pegadas a la muralla” y en la catedral destaca su “torreón guerrero”. Es de reseñar la descripción de tipos humanos (labradores, pastores, lecheros, mujeres...) en el mercado de la plaza grande, prestando esta vez un interés especial a sus ropas y atuendos. Con “Las monjas” entramos de lleno en el tema fundamental del capítulo, donde el autor en la primera frase deja ver a las claras su posición abiertamente hostil al clero y la iglesia. “Ávila está infestada de monjas”, para después remachar “estas monjas son muy murmuradoras y ruines, y no piensan más que en el dinero”.
El párrafo que a mi juicio tiene mayor interés por su agudeza e ingenio es el que dedica al boticario que guarda y colecciona en frascos las lombrices solitarias de los prohombres de la ciudad, la más gorda era la del canónigo y la más flaca la del maestro, como se puede ver hay cosas que no cambian.
En la Ermita del Cristo de las embarazadas se recrea en el tremendismo de la imaginería castellana y el fervor milagrero, aunque donde se muestra más vitriólico y despiadado es en la descripción de la casa de Santa Teresa, pues entre otras lindezas, se refiere a las reliquias como “porquerías y piltrafas de ultratumba”.
Es difícil que el autor dejara pasar en esta ocasión uno de sus temas y ambientes favoritos, en este caso se trata de la terrible descripción de los pobres y mendigos que forman cola en los muros del convento de Santo Tomás para comer el cocido. “la nariz y la boca comidas de un cáncer, y se les ven los dientes al aire, enseñando media calavera”. En este buceo por el inframundo hará una parada también en los lupanares, con las prostitutas todas ellas con marcas en la cara que dejan las navajas de los chulos o la enfermedad. El periplo abulense de Solana termina con una visita a las murallas que “pegadas al cielo, dan un aspecto de aparición a esta ciudad” y recalando en una iglesia en la que se congrega toda la beatería de Ávila con sus tipos característicos durante la letanía del cura: viejas llenas de reuma; las viudas, brujas beatas que “piensan en casarse a los sesenta años, después de haber enterrado a varios maridos”; las damas catequistas, “tienen estos marimachos tipos de sargentos y cabo de gastadores” y la cobradora de las sillas.
Solana en su recorrido por Ávila da un repaso a muchos de sus temas y personajes preferidos, aunque, sin duda, domina la cuestión religiosa (santos, beatas, curas, iglesias, monjas, cofrades, etc.) demostrando la fuerza del símbolo confesional que tuvo la ciudad como reserva espiritual de la España incivil y carpetovetónica.

martes, 26 de febrero de 2008

PONDRÉ TU NOMBRE A UNA ESTRELLA

Si querías amor,
amor tendrás hasta el desmayo.
Si buscabas complicidad,
pondré mi mente a tu servicio.
Si consideras excesivo que te idolatre,
haber escogido otro amante.
Si esperabas un flirteo,
te ofreceré un idilio.
No encontrarás cercanía,
ni cariño,
ni tranquilidad conmigo.
Cuando quieras una tregua,
redoblaré mi acometida.
Cuando me digas basta,
entenderé que siga.
Incluso vacíos por el esfuerzo,
seguiremos haciendo el amor con la mirada.
Cada vez que te vayas,
me dejarás un rastro de flores carnívoras
entre las sábanas seminales de nuestra alianza.
Y no tendrá final,
nuestra historia de amor
se expande con el universo.

A CERRAR EL GRIFO

De entre todas las decisiones que hay que tomar durante el proceso de fundación de una ciudad, quizás ninguna condicione tanto las actuaciones futuras, como su emplazamiento. Desde luego, dando un repaso somero a esta circunstancia, nos encontramos con que no siempre el lugar escogido ha satisfecho de la mejor manera las necesidades perentorias y básicas de una población que tiene intención de perdurar en ese ambiente. Aunque hay ejemplos de adaptación a situaciones ambientales extremas que se han saldado con éxito, por lo común se tiende a enfatizar, entre los muchos parámetros a tener en cuenta, el suministro y aprovisionamiento de los recursos que se consideran vitales para garantizar la supervivencia de la comunidad, uno de los cuales, el agua, representa la máxima prioridad en cualquier modelo de planificación urbana sostenible.
Claro que, para ser precisos, conviene destacar el comportamiento dinámico de esta variable sometida a lo largo del tiempo a innumerables cambios que pueden dar al traste, si no tomamos las medidas oportunas, con las garantías iniciales. Lo que demostró ser suficiente durante años, puede que, por un aumento de la población o por una reducción del aporte hídrico, hoy sea insuficiente para permitir el funcionamiento de todos los usos que dependen, en mayor o menor medida, del agua en sus distintas fases y modalidades de consumo.
Parece mentira que, después de todos los Planes Generales de Ordenación que se ha aprobado, después de todas las inversiones realizadas en diferentes infraestructuras del ciclo del agua, la única manera que tiene el Ayuntamiento de afrontar un periodo de sequía de carácter cíclico sean las restricciones del abastecimiento. Este tipo de medidas extremas son el reconocimiento implícito de un fracaso estrepitoso en la gestión del agua, porque si hay algo que debe garantizar la Administración Local, sin que quepan escusas ni retrasos, es el suministro de agua y de electricidad. Es lo mínimo que se le puede exigir al que pide nuestra confianza cada cuatro años para dirigir la política de nuestra ciudad.
Que yo sepa, este problema no es nuevo. En mi primer año de residencia en Ávila ya tuve que soportar los cortes diarios de agua. Han pasado más de quince años y volvemos a las mismas. Mientras tanto qué han hecho nuestros técnicos y gobernantes para solucionar esta crisis. A lo que se ve, nada de nada. Las opciones son diversas: aprovechamiento de acuíferos, recrecimiento de presas, nuevos embalses, otras captaciones superficiales, mejoras en la red de distribución, campañas de ahorro, etc. Pero, de entre todas, la elegida ha sido, según se desprende del anuncio del Teniente de Alcalde, la más cómoda para el que tiene que gestionar y la más molesta para el que tiene que consumir; cerrar el grifo hasta que empiecen las lluvias.

sábado, 16 de febrero de 2008

LA DIVA

Tantas veces he representado
la muerte de las heroínas
sobre las tablas de un escenario
- en Otelo, víctima de unos celos obsesivos;
en Tosca, arrojándome al Tíber por amor;
en Rigoletto, herida por el dardo de la venganza paterna -
que llegará la mía,
y esperaré los aplausos del público
para levantarme, saludar,
y recoger las flores negras
que depositen sobre mi féretro.

LA CARRETERA DE LA DISCORDIA

Últimamente vemos con demasiada frecuencia que, a la hora de diseñar determinadas infraestructuras en nuestra provincia, entran en conflicto dos tendencias antagónicas, igual de perniciosas, según mi opinión, para un desarrollo territorial equilibrado. Por un lado, prolifera el ambientalismo idealista que rechaza cualquier acción productiva que estropee el vergel primigenio en estado puro; en el otro extremo, se sitúa la depredación desarrollista capaz de sacrificar los valores naturales que no engorden la cuenta de resultados.
A los que tales posturas defienden habría que decirles que, cuando los argumentos se llevan al extremo y las ideas se encapsulan para ser administradas en rígidas dosis, hasta las mejores intenciones se convierten en un despropósito. La evaluación de impacto ambiental que surgió como un instrumento que midiese el efecto de las intervenciones humanas sobre la biocenosis y la litosfera, proponiendo, en su caso, las medidas correctoras más apropiadas, corre el riesgo de perder su rigor científico al acomodarse a los prejuicios de las partes en litigio como un documento adjunto en el trámite administrativo hecho a la carta en virtud de criterios finalistas.
Que a los pueblos de Ávila no les sobran oportunidades, es un hecho incuestionable; y que muchas veces tenemos que luchar contra nosotros mismos para sacarlos del atraso, es igualmente cierto. Si no, que se lo pregunten a los candeledanos, hartos ya de los innumerables e injustificados retrasos que postergan la construcción de una carretera, a todas luces necesaria y compatible con los valores paisajísticos del entorno. Costó muchos años que la Junta retomara un proyecto que al parecer se inició con errores en su tramitación. Ahora, que debieran empezar a trabajar las máquinas, nuevamente, los que quizás desconocen que en una matriz de impacto ambiental se ponderan tanto los impactos negativos sobre los hábitats naturales, como las ventajas socio económicas, para llegar a una solución de compromiso integradora y equilibrada, nuevamente recurren a los tribunales con la intención de bloquear esta deseada carretera. Vamos, que no menos importancia se merece la persona que semanalmente tiene que ir al hospital de Ávila a recibir una determinada terapia, que cualquier endemismo en peligro de extinción. También formamos parte de la ecología, junto a las rocas, las plantas y los animales, las personas; esta perogrullada parece que se le escapa al activismo maximalista que practican algunos ecologistas. Pero, si este exceso de celo se puede justificar por la función de vigilancia que desempeñan estos grupos, lo que resulta inaceptable es que otro Ayuntamiento próximo, gobernado además por los socialistas, practique la insolidaridad y el sabotaje institucional, con tal, supongo, de sacar ventaja en la pugna por el liderazgo comarcal. Pues cuidado, que la vida es muy larga, y donde las dan las toman.

viernes, 8 de febrero de 2008

SE EQUIVOCÓ DE ASCENSOR

El final de una jornada de trabajo en la oficina
igual a cualquier otra.
Repasa los últimos informes,
recoge la cartera,
enfila el pasillo,
y pulsa el botón del ascensor.
Se abren las puertas con estrépito.
La rutina inmutable de todos los días.
Desciende los pisos del edificio
y en el tercero se detiene;
al instante se apaga la luz.
¿Cuánto durará la interrupción del suministro eléctrico?
Empieza a pensar
que tal vez no quede nadie que acuda a socorrerle.
Acciona la alarma, grita, patalea, enciende una cerilla.
Nada impide que el silencio se apodere del espacio
y la oscuridad del tiempo.
Le falta el aire,
apenas puede moverse en el angosto
nicho en que se ha convertido su recinto.
Intenta no perder los nervios.
No imaginaba que la claustrofobia
produjera este tipo de alucinaciones.
Por fin, escucha un golpe seco y atronador;
espera que sea el motor,
el chirriar de las poleas que anuncie la vuelta a la normalidad,
aunque se parece más a la tierra húmeda
arañando un cajón de madera.
Descubre algo tarde que lo entierran vivo,
y que el descenso de este ascensor
va directo al averno.

¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRO LIBERAL EN ÁVILA?

Con la derrota sin paliativos de Alberto Ruiz Gallardón en el lance que sostiene, desde hace tiempo, con Esperanza Aguirre por la hegemonía del Partido Popular, queda claro, al menos por el momento, que esta pugna se decanta a favor de los neocon, a pesar de la alta valoración entre los votantes del Alcalde de Madrid. Lo cual demuestra que en política los pulsos se ganan cuando se tiene detrás el aparato del partido, siendo irrelevante el grado de popularidad o aceptación social que tenga cada uno de los aspirantes. Si éste fuera el criterio de selección, los candidatos a Presidente del Gobierno en estas elecciones generales por el PSOE y el PP serían María Teresa Fernández de la Vega y Alberto Ruiz Gallardón, respectivamente. En España la partidocracia sigue siendo el modelo imperante. Los votantes no elegimos al mejor candidato, tenemos que conformarnos con escoger entre varias listas cerradas que ni siquiera han sido confeccionadas por las bases del partido, sino por lo que Michels denominaba su oligarquía de hierro.
Pero, más allá de las escaramuzas para conseguir las mejores posiciones en la parrilla de salida de la carrera de obstáculos electoral, lo que está en juego en este vodevil es hacía dónde se inclinará la ideología dominante del principal partido de la oposición. Será el nuevo tradicionalismo sectario de derechas el que se imponga o, por el contrario, será el centro liberal reformista el que gane. Creo que todavía no se ha dado el jaque mate en esta partida donde, eso sí, los discípulos aventajados de Aznar llevan una cómoda ventaja.
Lo que sorprende, no obstante, cuando uno hace recuento de los apoyos con que cuenta cada bando, es que sea justo el grupo de Ávila, lugar, no olvidemos, fundacional del centrismo político, el que haga de ariete del sector ultra y se convierta en la guardia pretoriana de la ortodoxia conservadora. Seguramente la ingenuidad me lleva a preguntar: ¿Cómo es posible que toda esa base social que apoyó sin fisuras a Adolfo Suarez haya migrado hacia posiciones tan extremas? ¿Dónde están los herederos políticos y los vástagos de la UCD y del CDS? ¿Acaso, el que un dirigente provincial una su destino al del gran timonel, justifica esta deserción en masa, contraria a todas luces a las señas de identidad que marcaron nuestra reciente historia política? ¿Es posible que no se levante ninguna voz crítica, en público o en privado, que defienda las tesis de la moderación y el progreso frente al radicalismo ultramontano confesional?
De momento habrá que esperar a que la libertad pueda más que el miedo, y muchos se atrevan a decir, lo que hasta ahora sólo se atreven a pensar.

lunes, 4 de febrero de 2008

DOS CRUCES

Las dos cruces de Punta Rancuda
son de granito como la roca
de los acantilados gallegos.
Están mirando al mar como el faro
que guía de vuelta a los pesqueros,
y esperan recibir inmutables
el alma de nuevos argonautas
durante un día de temporal,
mientras las nubes apocalípticas
y el viento se adueñan de la costa,
y sólo las gaviotas arañan
el damasco negro de la noche.

LA INFLACIÓN

Parece que nuestra provincia se ha propuesto ocupar los primeros puestos del escalafón en una variada serie de estadísticas. Lo que pasa, es que, en algunos casos, ser de los primeros acarrea, según el tema de que se trate, serias desventajas comparativas. Nadie quiere encabezar una lista de morosos o de pobreza, en estas cuestiones todos quieren quedar los últimos, e incluso si es posible no aparecer.
Pues bien, a Ávila le cabe el dudoso honor de ocupar el cuarto puesto en la serie provincial que mide la inflación del año 2007, o lo que es lo mismo, somos uno de los lugares con los precios más altos de España, superamos la media nacional y regional; vamos, que aquí, en cuestión de carestía, estamos que nos salimos. Pagamos por lo mismo mucho más que en otros sitios, lo cual, sólo puede deberse a una circunstancia, que demandamos mucho y que se nos ofrece poco, salvo que existan acuerdos espurios para limitar la competencia en el mercado. Este indicador, aun siendo objetivamente malo dentro de unas perspectivas económicas razonables, podría amortiguarse si los abulenses contáramos con unos sueldos elevados o con una renta per cápita conspicua, pero, qué lástima, justo en estas dos variables coincide que estamos en los peores puestos.
Somos los primeros en lo malo y los últimos en lo bueno. Y uno se pregunta, ¿cómo pagamos este sobreprecio y soportamos esta merma lacerante en nuestro poder adquisitivo? Nadie lo sabe, debe ser uno de los enigmas que aún tiene que descifrar la parapsicología. Junto a esta aparente paradoja, se da un agravante que convierte la coyuntura en algo especialmente pernicioso para las familias de menos ingresos. Resulta que los artículos responsables de esta escalada son los de primera necesidad, los que son imposibles de soslayar. Cuando un abrigo de visón esta por las nubes, siempre tienes la opción de ignorarlo y comprar una trenca de paño, pero cuando se trata de una barra de pan, o un litro de leche, o la gasolina del depósito del automóvil, cuál es la alternativa. La única opción es apretarse el cinturón e ir capeando el temporal como se pueda.
Hasta ahora, vivir en Ávila compensaba, era verdad que se ganaba poco, pero la vida era barata y la calidad de los servicios públicos aceptable. En el año que terminó descubrimos que ese tópico no se ajusta totalmente a la realidad. La parte inicial del aserto si se cumple, seguimos disponiendo de unos magros ingresos, es en el final donde tenemos las dudas, vivir en Ávila empieza a resultar algo que sólo se pueden permitir unos pocos, y en cuanto al nivel de la sanidad, la educación, las residencias, mejor no entremos en profundidades porque a lo mejor descubrimos que no es oro todo lo que reluce.

martes, 29 de enero de 2008

EL LEÓN DE LA METRO

¿Qué ha sido del león de la Metro?
Siempre creí que era uno de los leones
de las películas de Tarzán
que a punto estaba de escapar del celuloide
para aterrorizar a todos los espectadores de la sala.
Después, mientras observaba
a los domadores de algunos circos
y las jaulas de los zoológicos,
pensé que el león de la Metro era
un asalariado de los estudios,
igual que las estrellas de Hollywood.
Cuando tuve la oportunidad de ver
la fauna salvaje en el Masai Mara,
pude comprobar que ninguno
se parecía al león que yo buscaba;
rugían, sí, aunque su rugido no era el mismo,
movían los machos sus melenas
y enseñaban los colmillos terribles,
pero si de niño contenía la respiración de emoción
y veía su cabeza orlada
por los arabescos fantásticos del emblema cinematográfico,
ahora lo hacía para que no saliera la foto borrosa
y su figura se recortara
en el objetivo electrónico de una máquina japonesa.
Sigo tras la pista de ese felino
por infinidad de lugares y no logro encontrarlo,
porque el león de la Metro está en un territorio ignoto,
en un parque natural de acceso restringido.
El león de la Metro se encuentra
en los confines ocultos de la infancia.

IN MEMORIAM

Con Gollo, Alcalde de Sinlabajos, desaparece, no sólo un hombre integro que supo ganarse la admiración y el respeto de cuantos tuvimos la suerte de tratarle, sino una forma de entender la política y el servicio público.
Gollo representaba una generación de personas que veían en la política el instrumento para cambiar una realidad injusta con los desfavorecidos y complaciente con los poderosos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando centran sus esfuerzos y desvelos en aumentar su lista de privilegios.
Gollo entendía la política como una vocación, donde es mucho a lo que se tiene que renunciar, y nada lo que se debe esperar a cambio. Es pago suficiente por una labor altruista el cariño de tus vecinos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando convierten el trabajo por la comunidad en una profesión bien remunerada y, por el tiempo de permanencia en los cargos, casi vitalicia.
Para Gollo el soporte básico de la política era la ideología, los principios y los valores. La defensa de unos ideales, que inspiraban cada una de las actuaciones emprendidas, era la garantía de un recto y equilibrado proceder. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando anteponen sus intereses particulares al bien general, y hacen del pragmatismo utilitarista la única guía por la que se rigen.
Gollo sabía que el buen político tiene que predicar con el ejemplo, por lo que, según su criterio, era un requisito imprescindible que cualquier gestor demostrara una honradez intachable, a prueba de sobornos, comisiones y otras tentaciones varias. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando utilizan los casos de corrupción como una de las denuncias habituales en la contienda partidista, siendo las comisiones de investigación y las auditorias un arma arrojadiza de doble filo que ensucia a todos por igual.
Gollo era un hombre que iba de frente y derecho por la vida, sabía respetar la palabra dada y mientras escuchabas una de sus intervenciones te persuadía la convicción de que el suyo era un pensamiento sincero. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo cuando llenan de intrigas y embustes el tortuoso mundo de la política. Enseñan su cara más despiadada durante el trabajo de fontanería y reservan su faz más amable para los actos en los que hay que pedir el voto.
Gollo anteponía el humanismo, a cualquier otra consideración, por eso daba el máximo valor a las personas, independientemente de sus creencias u opiniones. Esta actitud hizo que fuera querido y admirado por todos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo cuando rechazan, de una forma sectaria y extremista, las propuestas ajenas a su pensamiento único y dogmático. Prefieren hacer tierra quemada antes que admitir una colaboración institucional.
El hueco que deja Gollo será muy difícil de llenar, y menos, por unos dirigentes que han hecho de la política el reducto de los oportunistas.

sábado, 19 de enero de 2008

UN VELADA PERFECTA

Si hoy, en este lugar, un día luminoso de julio,
hubieras estado conmigo, empiezo a pensar
qué habríamos hecho juntos:
pasear por la playa desierta,
no puede ser;
es un recurso de novela romántica impropio de nosotros.
Encerrarnos en la habitación del hotel con una botella de champaña
hasta que nos rinda la fatiga y el alcohol;
pero esto no es una luna de miel de clase media
en Cancún o Santo Domingo.
Mejor lo descartamos.
Una cena con velas en la terraza de un restaurante de lujo;
lo he visto en tantas películas que su pretenciosa vulgaridad
disipa de inmediato la imagen.
¿Qué podría hacer entonces contigo que fuera exclusivo
y no defraude mis expectativas?
Sólo se me ocurre una cosa, seguir suponiendo
que un paseo por la playa,
la furtiva reclusión de dos amantes,
una cena íntima,
por la simple razón de hacerlo nosotros,
alcanza el dramatismo, la pasión, la pureza
que se reserva a los grandes idilios literarios,
y al momento en el que retire un mechón de tu pelo negro
para acercar mis labios al suntuoso amanecer boreal
de tu boca enigmática.
Y en todo caso, esta velada únicamente existió en mi imaginación,
así que, no hay peligro.

LA LISTA ROJA

En la lista roja que publica Hispania Nostra se han incluido dos nuevos monumentos abulenses en situación de ruina: El Convento de Santo Domingo en Piedrahita y el Monasterio de Guisando en El Tiemblo. El primero fue fundado a finales del siglo XIV, y de la primitiva iglesia se conserva la capilla mayor donde reposan los restos de Don Hernando Álvarez de Toledo, Señor de Valdecorneja, y su esposa, Doña Leonor de Ayala. El segundo, declarado como Sitio Histórico, fue fundado en 1.375 y reconstruido en estilo renacentista en 1.546, destacando el claustro, con dos pisos de arcos escarzanos sobre sencillas columnas que, junto a la capilla gótica, es lo único que se conserva. Por él pasaron reyes como Juan I y Felipe II, santos como Teresa de Jesús, y nobles como Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba.
En esta lista con anterioridad se encontraban el Convento Agustino de extramuros en Madrigal de las Altas Torres y el Convento de Santa María de Jesús, conocido popularmente como Las Gordillas. Éste fue declarado Bien de Interés Cultural en 1.991. Su fundación se debe a María Dávila casada con Fernando de Acuña, virrey de Sicilia, y está integrado por elementos góticos y renacentistas, conforme a los usos españoles del siglo XVI. Aquél tiene incoado un procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultual pendiente de resolución, destacando el magnífico claustro de su interior. Fue Casa Capitular de la provincia de Castilla, con cátedras de Teología y Leyes, y allí murió en 1.591 Fray Luís de León.
Salvo el Convento de Ávila, que pretenden convertir en un hotel de lujo aprovechando el proyecto para incluir algún bloque de viviendas en la huerta anexa, el resto de monumentos están en un alarmante estado de abandono.
Pocas veces nuestra provincia tiene la suerte de encabezar alguna lista, y para una vez que lo conseguimos, resulta que se trata del ranking de los mayores desmanes contra el patrimonio histórico.
Uno de los requisitos para convertirnos en un destino preferente del turismo de interior es conservar en óptimas condiciones nuestro legado artístico, facilitando, si es posible, su visita y su conocimiento. Esta tarea tiene que estar entre las prioridades de cualquier administración pública, antes incluso de las campañas publicitarias de promoción.
Vemos como proliferan los centros de interpretación y de recepción de visitantes donde se reproduce la realidad cultural, mientras que dejamos que ésta se vaya deteriorando sin acometer las rehabilitaciones que la devuelvan a su antiguo esplendor. A este paso, sólo tendremos un patrimonio de cartón-piedra con un grado, eso sí, de conservación extraordinario. En muchos pueblos de la provincia no es la especulación inmobiliaria el peligro, la auténtica amenaza es el desinterés, la desidia y la apatía por nuestras cosas.

martes, 15 de enero de 2008

UNA FOTOGRAFÍA DE SALGADO

Dos paquetes,
uno más pequeño que otro.
A eso se reduce
la condición humana
en una aldea
de Sudán o Etiopía.
Dos cuerpos amortajados
con trapos viejos y papeles sucios
en una posición que recuerda
el último abrazo
de una madre y su hijo.
Su identidad no importa.
Quizá sea cualquiera
de los enfermos hambrientos
que esperaron ayer
junto al dispensario
de una organización internacional.
Hasta las alimañas desprecian
una carroña
consumida antes de tiempo.
Esos dos paquetes, envueltos
con el esmero
de un regalo navideño,
contienen lo único que no
le pueden quitar a una persona,
sus huesos y su dignidad.

CALIDAD VERSUS MEDIOCRIDAD

Durante la celebración de INTUR en Valladolid pude escuchar con agrado unas declaraciones del Alcalde de nuestra ciudad en las que reconocía que el futuro turístico de Ávila pasa por reforzar la calidad y la excelencia de nuestra oferta cultural, para que se convierta en el mejor complemento de nuestro singular patrimonio y en un reclamo potente que haga que los visitantes repitan o aumenten su estadía. Las infraestructuras, dotaciones y servicios turísticos, sin llegar aún al máximo nivel, hay que reconocer que han alcanzado un estándar equiparable a cualquiera de los mejores destinos de interior nacionales. Por lo que se refiere a los equipamientos culturales, el déficit crónico que arrastrábamos desde hace décadas, quedará solucionado en el momento que se inaugure el flamante Palacio de Congresos y exposiciones. Pero los recipientes, por muy suntuosos que sean, han de contener una sustancia que sobrepuje su valor, so pena de acabar como reliquias decorativas.
La piedra de toque de estas buenas intenciones municipales encontrará su momento simbólico en el acto inaugural del centro antes referido. ¿Se optará por cubrir el expediente y salir del paso con un acto digno, aunque no sobresaliente (trayendo, pongo por caso, a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en una más de las muchas giras que realiza por nuestra región) o traeremos a algún conjunto instrumental que, como la Orquesta de Barenboim (es sólo un ejemplo de las muchas opciones posibles), se ha convertido, por méritos propios, en un ejemplo internacional de integración social entre árabes e israelíes reconocido, entre otros premios, por el Príncipe de Asturias? Tampoco debemos olvidar que solemos poner a nuestra ciudad como un ejemplo histórico de convivencia de las tres culturas que se puede rastrear en innumerables vestigios arqueológicos.
Otra de las tareas pendientes, siempre aplazada, y que saldaría la deuda que tiene Ávila con el cine de autor menos comercial, es convertir la Semana de Cine Ecológico, actualmente circunscrita a la mera proyección de películas que ni siquiera son de estreno, en un festival internacional de documentales de naturaleza. De esta manera, conservando las señas de identidad temáticas del proyecto original, reforzaríamos nuestra imagen de ciudad comprometida con el medio ambiente, y entraríamos en el circuito de los certámenes audiovisuales con una opción todavía muy poco explotada, a pesar de la importante producción que anualmente se genera en este campo. Poner en pie un proyecto de esta envergadura, con un jurado de prestigio, con unas secciones y actividades paralelas atractivas, y con todas las campañas de difusión y marketing necesarias, requiere de grandes esfuerzos humanos y económicos. Pero para estar en los primeros puestos de la innovación cultural hay que arriesgar y apostar fuerte. Cualquier cosa menos aceptar la mediocridad de los conformistas.

DIÁLOGO CON UN DISCÍPULO

- ¿Qué hay debajo de la arena?
- Debajo de la arena hay rocas.
- ¿Y qué hay debajo de los cementerios?
- Debajo de los cementerios hay cadáveres y esqueletos.
- ¿Pero de quién?
- Los difuntos no tienen dueño, ni identidad, son anónimos y similares.
- ¿Y cómo puedo distinguir a mis muertos?
- Pues por la inscripción de la lápida, que es como identificar una mariposa por el nombre latino que le puso un entomólogo erudito.
- ¿Sin su nombre, aunque sea arbitrario, lo admito, cómo diferenciaríamos una mariposa de otra?
- No hace falta clasificar, ordenar, enumerar. Esta manía taxonómica no es más que un recurso antropocéntrico de escaso valor científico.
Todo es lo mismo, está hecho de igual sustancia y se rige según idénticos ciclos.
La prueba irrefutable de esta afirmación, es que debajo de nosotros, encima de nosotros, al lado de nosotros siempre hay un vacío que ocupa cualquiera en el momento de nuestra extinción. A ese vacío algunos lo llaman alma, otros mónada, ¡qué importa! ¿Te das cuenta? siempre tenemos que poner nombre a las cosas.
El lenguaje, que nos puso en la cúspide del orden natural, nos impide ahora comprender nuestro remoto origen y es insuficiente para alcanzar la eterna inmortalidad del cosmos.
- ¿Cómo podemos solucionar este conflicto?
- Esa pregunta ya intentaron responderla otros más sabios, y sólo consiguieron, en el mejor de los casos, eludir con cierta desenvoltura una humillación intelectual.

LLEGÓ LA NAVIDAD

Llegó la Navidad, y con ella: Las pantagruélicas cenas de empresa donde la fraternidad y la concordia fingida arrinconan por unas horas el mobbing laboral y la lucha despiadada por la selección profesional de la especie.
La compra compulsiva de objetos inútiles en dosis antidepresivas que alivian momentáneamente nuestra frustración y empobrecen aún más una cartera que a duras penas aguanta las dentelladas del IPC, del EURIBOR, del IRPF, y demás depredadores del bestiario económico.
El debate y aprobación de unos presupuestos que para unos son realistas, sociales e inversores, y para otros, injustos, continuistas y despilfarradores; aunque, si se mira con atención los grandes números y la letra pequeña de las distintas alternativas, se parecen como dos gotas de agua. El teatro del mundo obliga a cambiar el embase y mantener la sustancia.
El estreno de películas donde Papa Noel demuestra que el histrionismo y desfachatez, como el saco que lleva sus regalos, no tiene límites. Se conoce que nuestra capacidad de embobamiento es la única facultad en continua y permanente expansión. Si alguien creía que con el subgénero de la comedia romántica actual se había tocado fondo, que valla a ver una de estas martingalas que es capaz de anularte un millón de neuronas en cada pase.
Un nuevo intento fallido por ingresar en el restringido club de los que no tienen que madrugar, ni fichar, ni aguantar al jefe. Ese olimpo ideal que vemos en la telerealidad, y en el que sólo conseguiremos entrar si nos toca la lotería de navidad, algo tan improbable como deshacerse de la incómoda presencia en el pequeño salón doméstico del omnipresente abeto plastificado. Por el momento, y hasta que cambie nuestra suerte, nos daremos con un canto en los dientes si conseguimos acertar en la pedrea o en alguna terminación, recuperando, en el mejor de los casos, lo invertido para volver a palmar, y esta vez, definitivamente, en la lotería del niño.
El alubión de felicitaciones que podemos dividir en tres tipos: Las que encubren un reclamo publicitario y van directamente a la basura; las de aquellos amigos de los que casi ya no nos acordábamos, estas aguantan un par de semanas, a lo sumo, decorando la mesita del rincón; quedan, por último, las familiares, esas sobre las que nadie quiere tomar una decisión, no sea que abra la caja de los truenos, y por eso seguirán rodando durante meses, de aquí para allá, hasta que algún valiente se atreva a guardarlas en el trastero con el resto de la decoración navideña.
La Navidad ya está aquí, es imposible no darse cuenta y escapar a su influencia. Con el tiempo, y un poco de estoicismo, conseguiremos adaptarnos a su implacable rutina. Los buenos deseos este año, y los próximos, se extinguirán cuando quitemos el Nacimiento.