¿Qué ha sido del león de la Metro?
Siempre creí que era uno de los leones
de las películas de Tarzán
que a punto estaba de escapar del celuloide
para aterrorizar a todos los espectadores de la sala.
Después, mientras observaba
a los domadores de algunos circos
y las jaulas de los zoológicos,
pensé que el león de la Metro era
un asalariado de los estudios,
igual que las estrellas de Hollywood.
Cuando tuve la oportunidad de ver
la fauna salvaje en el Masai Mara,
pude comprobar que ninguno
se parecía al león que yo buscaba;
rugían, sí, aunque su rugido no era el mismo,
movían los machos sus melenas
y enseñaban los colmillos terribles,
pero si de niño contenía la respiración de emoción
y veía su cabeza orlada
por los arabescos fantásticos del emblema cinematográfico,
ahora lo hacía para que no saliera la foto borrosa
y su figura se recortara
en el objetivo electrónico de una máquina japonesa.
Sigo tras la pista de ese felino
por infinidad de lugares y no logro encontrarlo,
porque el león de la Metro está en un territorio ignoto,
en un parque natural de acceso restringido.
El león de la Metro se encuentra
en los confines ocultos de la infancia.
BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN
martes, 29 de enero de 2008
IN MEMORIAM
Con Gollo, Alcalde de Sinlabajos, desaparece, no sólo un hombre integro que supo ganarse la admiración y el respeto de cuantos tuvimos la suerte de tratarle, sino una forma de entender la política y el servicio público.
Gollo representaba una generación de personas que veían en la política el instrumento para cambiar una realidad injusta con los desfavorecidos y complaciente con los poderosos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando centran sus esfuerzos y desvelos en aumentar su lista de privilegios.
Gollo entendía la política como una vocación, donde es mucho a lo que se tiene que renunciar, y nada lo que se debe esperar a cambio. Es pago suficiente por una labor altruista el cariño de tus vecinos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando convierten el trabajo por la comunidad en una profesión bien remunerada y, por el tiempo de permanencia en los cargos, casi vitalicia.
Para Gollo el soporte básico de la política era la ideología, los principios y los valores. La defensa de unos ideales, que inspiraban cada una de las actuaciones emprendidas, era la garantía de un recto y equilibrado proceder. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando anteponen sus intereses particulares al bien general, y hacen del pragmatismo utilitarista la única guía por la que se rigen.
Gollo sabía que el buen político tiene que predicar con el ejemplo, por lo que, según su criterio, era un requisito imprescindible que cualquier gestor demostrara una honradez intachable, a prueba de sobornos, comisiones y otras tentaciones varias. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando utilizan los casos de corrupción como una de las denuncias habituales en la contienda partidista, siendo las comisiones de investigación y las auditorias un arma arrojadiza de doble filo que ensucia a todos por igual.
Gollo era un hombre que iba de frente y derecho por la vida, sabía respetar la palabra dada y mientras escuchabas una de sus intervenciones te persuadía la convicción de que el suyo era un pensamiento sincero. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo cuando llenan de intrigas y embustes el tortuoso mundo de la política. Enseñan su cara más despiadada durante el trabajo de fontanería y reservan su faz más amable para los actos en los que hay que pedir el voto.
Gollo anteponía el humanismo, a cualquier otra consideración, por eso daba el máximo valor a las personas, independientemente de sus creencias u opiniones. Esta actitud hizo que fuera querido y admirado por todos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo cuando rechazan, de una forma sectaria y extremista, las propuestas ajenas a su pensamiento único y dogmático. Prefieren hacer tierra quemada antes que admitir una colaboración institucional.
El hueco que deja Gollo será muy difícil de llenar, y menos, por unos dirigentes que han hecho de la política el reducto de los oportunistas.
Gollo representaba una generación de personas que veían en la política el instrumento para cambiar una realidad injusta con los desfavorecidos y complaciente con los poderosos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando centran sus esfuerzos y desvelos en aumentar su lista de privilegios.
Gollo entendía la política como una vocación, donde es mucho a lo que se tiene que renunciar, y nada lo que se debe esperar a cambio. Es pago suficiente por una labor altruista el cariño de tus vecinos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando convierten el trabajo por la comunidad en una profesión bien remunerada y, por el tiempo de permanencia en los cargos, casi vitalicia.
Para Gollo el soporte básico de la política era la ideología, los principios y los valores. La defensa de unos ideales, que inspiraban cada una de las actuaciones emprendidas, era la garantía de un recto y equilibrado proceder. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando anteponen sus intereses particulares al bien general, y hacen del pragmatismo utilitarista la única guía por la que se rigen.
Gollo sabía que el buen político tiene que predicar con el ejemplo, por lo que, según su criterio, era un requisito imprescindible que cualquier gestor demostrara una honradez intachable, a prueba de sobornos, comisiones y otras tentaciones varias. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo, cuando utilizan los casos de corrupción como una de las denuncias habituales en la contienda partidista, siendo las comisiones de investigación y las auditorias un arma arrojadiza de doble filo que ensucia a todos por igual.
Gollo era un hombre que iba de frente y derecho por la vida, sabía respetar la palabra dada y mientras escuchabas una de sus intervenciones te persuadía la convicción de que el suyo era un pensamiento sincero. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo cuando llenan de intrigas y embustes el tortuoso mundo de la política. Enseñan su cara más despiadada durante el trabajo de fontanería y reservan su faz más amable para los actos en los que hay que pedir el voto.
Gollo anteponía el humanismo, a cualquier otra consideración, por eso daba el máximo valor a las personas, independientemente de sus creencias u opiniones. Esta actitud hizo que fuera querido y admirado por todos. Bien poco han aprendido otros de su ejemplo cuando rechazan, de una forma sectaria y extremista, las propuestas ajenas a su pensamiento único y dogmático. Prefieren hacer tierra quemada antes que admitir una colaboración institucional.
El hueco que deja Gollo será muy difícil de llenar, y menos, por unos dirigentes que han hecho de la política el reducto de los oportunistas.
sábado, 19 de enero de 2008
UN VELADA PERFECTA
Si hoy, en este lugar, un día luminoso de julio,
hubieras estado conmigo, empiezo a pensar
qué habríamos hecho juntos:
pasear por la playa desierta,
no puede ser;
es un recurso de novela romántica impropio de nosotros.
Encerrarnos en la habitación del hotel con una botella de champaña
hasta que nos rinda la fatiga y el alcohol;
pero esto no es una luna de miel de clase media
en Cancún o Santo Domingo.
Mejor lo descartamos.
Una cena con velas en la terraza de un restaurante de lujo;
lo he visto en tantas películas que su pretenciosa vulgaridad
disipa de inmediato la imagen.
¿Qué podría hacer entonces contigo que fuera exclusivo
y no defraude mis expectativas?
Sólo se me ocurre una cosa, seguir suponiendo
que un paseo por la playa,
la furtiva reclusión de dos amantes,
una cena íntima,
por la simple razón de hacerlo nosotros,
alcanza el dramatismo, la pasión, la pureza
que se reserva a los grandes idilios literarios,
y al momento en el que retire un mechón de tu pelo negro
para acercar mis labios al suntuoso amanecer boreal
de tu boca enigmática.
Y en todo caso, esta velada únicamente existió en mi imaginación,
así que, no hay peligro.
hubieras estado conmigo, empiezo a pensar
qué habríamos hecho juntos:
pasear por la playa desierta,
no puede ser;
es un recurso de novela romántica impropio de nosotros.
Encerrarnos en la habitación del hotel con una botella de champaña
hasta que nos rinda la fatiga y el alcohol;
pero esto no es una luna de miel de clase media
en Cancún o Santo Domingo.
Mejor lo descartamos.
Una cena con velas en la terraza de un restaurante de lujo;
lo he visto en tantas películas que su pretenciosa vulgaridad
disipa de inmediato la imagen.
¿Qué podría hacer entonces contigo que fuera exclusivo
y no defraude mis expectativas?
Sólo se me ocurre una cosa, seguir suponiendo
que un paseo por la playa,
la furtiva reclusión de dos amantes,
una cena íntima,
por la simple razón de hacerlo nosotros,
alcanza el dramatismo, la pasión, la pureza
que se reserva a los grandes idilios literarios,
y al momento en el que retire un mechón de tu pelo negro
para acercar mis labios al suntuoso amanecer boreal
de tu boca enigmática.
Y en todo caso, esta velada únicamente existió en mi imaginación,
así que, no hay peligro.
LA LISTA ROJA
En la lista roja que publica Hispania Nostra se han incluido dos nuevos monumentos abulenses en situación de ruina: El Convento de Santo Domingo en Piedrahita y el Monasterio de Guisando en El Tiemblo. El primero fue fundado a finales del siglo XIV, y de la primitiva iglesia se conserva la capilla mayor donde reposan los restos de Don Hernando Álvarez de Toledo, Señor de Valdecorneja, y su esposa, Doña Leonor de Ayala. El segundo, declarado como Sitio Histórico, fue fundado en 1.375 y reconstruido en estilo renacentista en 1.546, destacando el claustro, con dos pisos de arcos escarzanos sobre sencillas columnas que, junto a la capilla gótica, es lo único que se conserva. Por él pasaron reyes como Juan I y Felipe II, santos como Teresa de Jesús, y nobles como Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba.
En esta lista con anterioridad se encontraban el Convento Agustino de extramuros en Madrigal de las Altas Torres y el Convento de Santa María de Jesús, conocido popularmente como Las Gordillas. Éste fue declarado Bien de Interés Cultural en 1.991. Su fundación se debe a María Dávila casada con Fernando de Acuña, virrey de Sicilia, y está integrado por elementos góticos y renacentistas, conforme a los usos españoles del siglo XVI. Aquél tiene incoado un procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultual pendiente de resolución, destacando el magnífico claustro de su interior. Fue Casa Capitular de la provincia de Castilla, con cátedras de Teología y Leyes, y allí murió en 1.591 Fray Luís de León.
Salvo el Convento de Ávila, que pretenden convertir en un hotel de lujo aprovechando el proyecto para incluir algún bloque de viviendas en la huerta anexa, el resto de monumentos están en un alarmante estado de abandono.
Pocas veces nuestra provincia tiene la suerte de encabezar alguna lista, y para una vez que lo conseguimos, resulta que se trata del ranking de los mayores desmanes contra el patrimonio histórico.
Uno de los requisitos para convertirnos en un destino preferente del turismo de interior es conservar en óptimas condiciones nuestro legado artístico, facilitando, si es posible, su visita y su conocimiento. Esta tarea tiene que estar entre las prioridades de cualquier administración pública, antes incluso de las campañas publicitarias de promoción.
Vemos como proliferan los centros de interpretación y de recepción de visitantes donde se reproduce la realidad cultural, mientras que dejamos que ésta se vaya deteriorando sin acometer las rehabilitaciones que la devuelvan a su antiguo esplendor. A este paso, sólo tendremos un patrimonio de cartón-piedra con un grado, eso sí, de conservación extraordinario. En muchos pueblos de la provincia no es la especulación inmobiliaria el peligro, la auténtica amenaza es el desinterés, la desidia y la apatía por nuestras cosas.
En esta lista con anterioridad se encontraban el Convento Agustino de extramuros en Madrigal de las Altas Torres y el Convento de Santa María de Jesús, conocido popularmente como Las Gordillas. Éste fue declarado Bien de Interés Cultural en 1.991. Su fundación se debe a María Dávila casada con Fernando de Acuña, virrey de Sicilia, y está integrado por elementos góticos y renacentistas, conforme a los usos españoles del siglo XVI. Aquél tiene incoado un procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultual pendiente de resolución, destacando el magnífico claustro de su interior. Fue Casa Capitular de la provincia de Castilla, con cátedras de Teología y Leyes, y allí murió en 1.591 Fray Luís de León.
Salvo el Convento de Ávila, que pretenden convertir en un hotel de lujo aprovechando el proyecto para incluir algún bloque de viviendas en la huerta anexa, el resto de monumentos están en un alarmante estado de abandono.
Pocas veces nuestra provincia tiene la suerte de encabezar alguna lista, y para una vez que lo conseguimos, resulta que se trata del ranking de los mayores desmanes contra el patrimonio histórico.
Uno de los requisitos para convertirnos en un destino preferente del turismo de interior es conservar en óptimas condiciones nuestro legado artístico, facilitando, si es posible, su visita y su conocimiento. Esta tarea tiene que estar entre las prioridades de cualquier administración pública, antes incluso de las campañas publicitarias de promoción.
Vemos como proliferan los centros de interpretación y de recepción de visitantes donde se reproduce la realidad cultural, mientras que dejamos que ésta se vaya deteriorando sin acometer las rehabilitaciones que la devuelvan a su antiguo esplendor. A este paso, sólo tendremos un patrimonio de cartón-piedra con un grado, eso sí, de conservación extraordinario. En muchos pueblos de la provincia no es la especulación inmobiliaria el peligro, la auténtica amenaza es el desinterés, la desidia y la apatía por nuestras cosas.
martes, 15 de enero de 2008
UNA FOTOGRAFÍA DE SALGADO
Dos paquetes,
uno más pequeño que otro.
A eso se reduce
la condición humana
en una aldea
de Sudán o Etiopía.
Dos cuerpos amortajados
con trapos viejos y papeles sucios
en una posición que recuerda
el último abrazo
de una madre y su hijo.
Su identidad no importa.
Quizá sea cualquiera
de los enfermos hambrientos
que esperaron ayer
junto al dispensario
de una organización internacional.
Hasta las alimañas desprecian
una carroña
consumida antes de tiempo.
Esos dos paquetes, envueltos
con el esmero
de un regalo navideño,
contienen lo único que no
le pueden quitar a una persona,
sus huesos y su dignidad.
uno más pequeño que otro.
A eso se reduce
la condición humana
en una aldea
de Sudán o Etiopía.
Dos cuerpos amortajados
con trapos viejos y papeles sucios
en una posición que recuerda
el último abrazo
de una madre y su hijo.
Su identidad no importa.
Quizá sea cualquiera
de los enfermos hambrientos
que esperaron ayer
junto al dispensario
de una organización internacional.
Hasta las alimañas desprecian
una carroña
consumida antes de tiempo.
Esos dos paquetes, envueltos
con el esmero
de un regalo navideño,
contienen lo único que no
le pueden quitar a una persona,
sus huesos y su dignidad.
CALIDAD VERSUS MEDIOCRIDAD
Durante la celebración de INTUR en Valladolid pude escuchar con agrado unas declaraciones del Alcalde de nuestra ciudad en las que reconocía que el futuro turístico de Ávila pasa por reforzar la calidad y la excelencia de nuestra oferta cultural, para que se convierta en el mejor complemento de nuestro singular patrimonio y en un reclamo potente que haga que los visitantes repitan o aumenten su estadía. Las infraestructuras, dotaciones y servicios turísticos, sin llegar aún al máximo nivel, hay que reconocer que han alcanzado un estándar equiparable a cualquiera de los mejores destinos de interior nacionales. Por lo que se refiere a los equipamientos culturales, el déficit crónico que arrastrábamos desde hace décadas, quedará solucionado en el momento que se inaugure el flamante Palacio de Congresos y exposiciones. Pero los recipientes, por muy suntuosos que sean, han de contener una sustancia que sobrepuje su valor, so pena de acabar como reliquias decorativas.
La piedra de toque de estas buenas intenciones municipales encontrará su momento simbólico en el acto inaugural del centro antes referido. ¿Se optará por cubrir el expediente y salir del paso con un acto digno, aunque no sobresaliente (trayendo, pongo por caso, a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en una más de las muchas giras que realiza por nuestra región) o traeremos a algún conjunto instrumental que, como la Orquesta de Barenboim (es sólo un ejemplo de las muchas opciones posibles), se ha convertido, por méritos propios, en un ejemplo internacional de integración social entre árabes e israelíes reconocido, entre otros premios, por el Príncipe de Asturias? Tampoco debemos olvidar que solemos poner a nuestra ciudad como un ejemplo histórico de convivencia de las tres culturas que se puede rastrear en innumerables vestigios arqueológicos.
Otra de las tareas pendientes, siempre aplazada, y que saldaría la deuda que tiene Ávila con el cine de autor menos comercial, es convertir la Semana de Cine Ecológico, actualmente circunscrita a la mera proyección de películas que ni siquiera son de estreno, en un festival internacional de documentales de naturaleza. De esta manera, conservando las señas de identidad temáticas del proyecto original, reforzaríamos nuestra imagen de ciudad comprometida con el medio ambiente, y entraríamos en el circuito de los certámenes audiovisuales con una opción todavía muy poco explotada, a pesar de la importante producción que anualmente se genera en este campo. Poner en pie un proyecto de esta envergadura, con un jurado de prestigio, con unas secciones y actividades paralelas atractivas, y con todas las campañas de difusión y marketing necesarias, requiere de grandes esfuerzos humanos y económicos. Pero para estar en los primeros puestos de la innovación cultural hay que arriesgar y apostar fuerte. Cualquier cosa menos aceptar la mediocridad de los conformistas.
La piedra de toque de estas buenas intenciones municipales encontrará su momento simbólico en el acto inaugural del centro antes referido. ¿Se optará por cubrir el expediente y salir del paso con un acto digno, aunque no sobresaliente (trayendo, pongo por caso, a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en una más de las muchas giras que realiza por nuestra región) o traeremos a algún conjunto instrumental que, como la Orquesta de Barenboim (es sólo un ejemplo de las muchas opciones posibles), se ha convertido, por méritos propios, en un ejemplo internacional de integración social entre árabes e israelíes reconocido, entre otros premios, por el Príncipe de Asturias? Tampoco debemos olvidar que solemos poner a nuestra ciudad como un ejemplo histórico de convivencia de las tres culturas que se puede rastrear en innumerables vestigios arqueológicos.
Otra de las tareas pendientes, siempre aplazada, y que saldaría la deuda que tiene Ávila con el cine de autor menos comercial, es convertir la Semana de Cine Ecológico, actualmente circunscrita a la mera proyección de películas que ni siquiera son de estreno, en un festival internacional de documentales de naturaleza. De esta manera, conservando las señas de identidad temáticas del proyecto original, reforzaríamos nuestra imagen de ciudad comprometida con el medio ambiente, y entraríamos en el circuito de los certámenes audiovisuales con una opción todavía muy poco explotada, a pesar de la importante producción que anualmente se genera en este campo. Poner en pie un proyecto de esta envergadura, con un jurado de prestigio, con unas secciones y actividades paralelas atractivas, y con todas las campañas de difusión y marketing necesarias, requiere de grandes esfuerzos humanos y económicos. Pero para estar en los primeros puestos de la innovación cultural hay que arriesgar y apostar fuerte. Cualquier cosa menos aceptar la mediocridad de los conformistas.
DIÁLOGO CON UN DISCÍPULO
- ¿Qué hay debajo de la arena?
- Debajo de la arena hay rocas.
- ¿Y qué hay debajo de los cementerios?
- Debajo de los cementerios hay cadáveres y esqueletos.
- ¿Pero de quién?
- Los difuntos no tienen dueño, ni identidad, son anónimos y similares.
- ¿Y cómo puedo distinguir a mis muertos?
- Pues por la inscripción de la lápida, que es como identificar una mariposa por el nombre latino que le puso un entomólogo erudito.
- ¿Sin su nombre, aunque sea arbitrario, lo admito, cómo diferenciaríamos una mariposa de otra?
- No hace falta clasificar, ordenar, enumerar. Esta manía taxonómica no es más que un recurso antropocéntrico de escaso valor científico.
Todo es lo mismo, está hecho de igual sustancia y se rige según idénticos ciclos.
La prueba irrefutable de esta afirmación, es que debajo de nosotros, encima de nosotros, al lado de nosotros siempre hay un vacío que ocupa cualquiera en el momento de nuestra extinción. A ese vacío algunos lo llaman alma, otros mónada, ¡qué importa! ¿Te das cuenta? siempre tenemos que poner nombre a las cosas.
El lenguaje, que nos puso en la cúspide del orden natural, nos impide ahora comprender nuestro remoto origen y es insuficiente para alcanzar la eterna inmortalidad del cosmos.
- ¿Cómo podemos solucionar este conflicto?
- Esa pregunta ya intentaron responderla otros más sabios, y sólo consiguieron, en el mejor de los casos, eludir con cierta desenvoltura una humillación intelectual.
- Debajo de la arena hay rocas.
- ¿Y qué hay debajo de los cementerios?
- Debajo de los cementerios hay cadáveres y esqueletos.
- ¿Pero de quién?
- Los difuntos no tienen dueño, ni identidad, son anónimos y similares.
- ¿Y cómo puedo distinguir a mis muertos?
- Pues por la inscripción de la lápida, que es como identificar una mariposa por el nombre latino que le puso un entomólogo erudito.
- ¿Sin su nombre, aunque sea arbitrario, lo admito, cómo diferenciaríamos una mariposa de otra?
- No hace falta clasificar, ordenar, enumerar. Esta manía taxonómica no es más que un recurso antropocéntrico de escaso valor científico.
Todo es lo mismo, está hecho de igual sustancia y se rige según idénticos ciclos.
La prueba irrefutable de esta afirmación, es que debajo de nosotros, encima de nosotros, al lado de nosotros siempre hay un vacío que ocupa cualquiera en el momento de nuestra extinción. A ese vacío algunos lo llaman alma, otros mónada, ¡qué importa! ¿Te das cuenta? siempre tenemos que poner nombre a las cosas.
El lenguaje, que nos puso en la cúspide del orden natural, nos impide ahora comprender nuestro remoto origen y es insuficiente para alcanzar la eterna inmortalidad del cosmos.
- ¿Cómo podemos solucionar este conflicto?
- Esa pregunta ya intentaron responderla otros más sabios, y sólo consiguieron, en el mejor de los casos, eludir con cierta desenvoltura una humillación intelectual.
LLEGÓ LA NAVIDAD
Llegó la Navidad, y con ella: Las pantagruélicas cenas de empresa donde la fraternidad y la concordia fingida arrinconan por unas horas el mobbing laboral y la lucha despiadada por la selección profesional de la especie.
La compra compulsiva de objetos inútiles en dosis antidepresivas que alivian momentáneamente nuestra frustración y empobrecen aún más una cartera que a duras penas aguanta las dentelladas del IPC, del EURIBOR, del IRPF, y demás depredadores del bestiario económico.
El debate y aprobación de unos presupuestos que para unos son realistas, sociales e inversores, y para otros, injustos, continuistas y despilfarradores; aunque, si se mira con atención los grandes números y la letra pequeña de las distintas alternativas, se parecen como dos gotas de agua. El teatro del mundo obliga a cambiar el embase y mantener la sustancia.
El estreno de películas donde Papa Noel demuestra que el histrionismo y desfachatez, como el saco que lleva sus regalos, no tiene límites. Se conoce que nuestra capacidad de embobamiento es la única facultad en continua y permanente expansión. Si alguien creía que con el subgénero de la comedia romántica actual se había tocado fondo, que valla a ver una de estas martingalas que es capaz de anularte un millón de neuronas en cada pase.
Un nuevo intento fallido por ingresar en el restringido club de los que no tienen que madrugar, ni fichar, ni aguantar al jefe. Ese olimpo ideal que vemos en la telerealidad, y en el que sólo conseguiremos entrar si nos toca la lotería de navidad, algo tan improbable como deshacerse de la incómoda presencia en el pequeño salón doméstico del omnipresente abeto plastificado. Por el momento, y hasta que cambie nuestra suerte, nos daremos con un canto en los dientes si conseguimos acertar en la pedrea o en alguna terminación, recuperando, en el mejor de los casos, lo invertido para volver a palmar, y esta vez, definitivamente, en la lotería del niño.
El alubión de felicitaciones que podemos dividir en tres tipos: Las que encubren un reclamo publicitario y van directamente a la basura; las de aquellos amigos de los que casi ya no nos acordábamos, estas aguantan un par de semanas, a lo sumo, decorando la mesita del rincón; quedan, por último, las familiares, esas sobre las que nadie quiere tomar una decisión, no sea que abra la caja de los truenos, y por eso seguirán rodando durante meses, de aquí para allá, hasta que algún valiente se atreva a guardarlas en el trastero con el resto de la decoración navideña.
La Navidad ya está aquí, es imposible no darse cuenta y escapar a su influencia. Con el tiempo, y un poco de estoicismo, conseguiremos adaptarnos a su implacable rutina. Los buenos deseos este año, y los próximos, se extinguirán cuando quitemos el Nacimiento.
La compra compulsiva de objetos inútiles en dosis antidepresivas que alivian momentáneamente nuestra frustración y empobrecen aún más una cartera que a duras penas aguanta las dentelladas del IPC, del EURIBOR, del IRPF, y demás depredadores del bestiario económico.
El debate y aprobación de unos presupuestos que para unos son realistas, sociales e inversores, y para otros, injustos, continuistas y despilfarradores; aunque, si se mira con atención los grandes números y la letra pequeña de las distintas alternativas, se parecen como dos gotas de agua. El teatro del mundo obliga a cambiar el embase y mantener la sustancia.
El estreno de películas donde Papa Noel demuestra que el histrionismo y desfachatez, como el saco que lleva sus regalos, no tiene límites. Se conoce que nuestra capacidad de embobamiento es la única facultad en continua y permanente expansión. Si alguien creía que con el subgénero de la comedia romántica actual se había tocado fondo, que valla a ver una de estas martingalas que es capaz de anularte un millón de neuronas en cada pase.
Un nuevo intento fallido por ingresar en el restringido club de los que no tienen que madrugar, ni fichar, ni aguantar al jefe. Ese olimpo ideal que vemos en la telerealidad, y en el que sólo conseguiremos entrar si nos toca la lotería de navidad, algo tan improbable como deshacerse de la incómoda presencia en el pequeño salón doméstico del omnipresente abeto plastificado. Por el momento, y hasta que cambie nuestra suerte, nos daremos con un canto en los dientes si conseguimos acertar en la pedrea o en alguna terminación, recuperando, en el mejor de los casos, lo invertido para volver a palmar, y esta vez, definitivamente, en la lotería del niño.
El alubión de felicitaciones que podemos dividir en tres tipos: Las que encubren un reclamo publicitario y van directamente a la basura; las de aquellos amigos de los que casi ya no nos acordábamos, estas aguantan un par de semanas, a lo sumo, decorando la mesita del rincón; quedan, por último, las familiares, esas sobre las que nadie quiere tomar una decisión, no sea que abra la caja de los truenos, y por eso seguirán rodando durante meses, de aquí para allá, hasta que algún valiente se atreva a guardarlas en el trastero con el resto de la decoración navideña.
La Navidad ya está aquí, es imposible no darse cuenta y escapar a su influencia. Con el tiempo, y un poco de estoicismo, conseguiremos adaptarnos a su implacable rutina. Los buenos deseos este año, y los próximos, se extinguirán cuando quitemos el Nacimiento.
domingo, 30 de diciembre de 2007
LA DECISIÓN
Si nunca te dejaron tomar una decisión
si siempre fuiste obediente
si eras el último en salir del trabajo
y el primero en entrar
si esperabas una recompensa
y te pegaron un puntapié
si tuviste miedo de reclamar
lo que nuestro derecho garantiza
si cuando diste una orden
no te hicieron caso
si la mujer de tu vida se fue
antes de que le declararas tu amor
si ya no estás dispuesto a cambiar
ten al menos valor
para en un final heroico
pegarte un tiro
demuestra que en el postrer momento
eres dueño de tus actos.
si siempre fuiste obediente
si eras el último en salir del trabajo
y el primero en entrar
si esperabas una recompensa
y te pegaron un puntapié
si tuviste miedo de reclamar
lo que nuestro derecho garantiza
si cuando diste una orden
no te hicieron caso
si la mujer de tu vida se fue
antes de que le declararas tu amor
si ya no estás dispuesto a cambiar
ten al menos valor
para en un final heroico
pegarte un tiro
demuestra que en el postrer momento
eres dueño de tus actos.
FUSIÓN DE CAJAS
El hecho de que las cajas de ahorro cuenten en nuestro país con una cuota importante del negocio financiero, introduce un plus de competitividad que redunda en beneficio del sistema en su conjunto. Si a esta contribución le añadimos la labor social que realizan, especialmente en su área de influencia, nos daremos cuenta de la nada desdeñable posición que ocupan, y deben seguir ocupando, en el modelo económico nacional y regional. Ahora bien, para que esto suceda es indispensable la modernización de sus sistemas de gestión, y la adaptación a los nuevos contextos internacionales; los cuales, como es bien sabido, pasan por un constante proceso de globalización y acumulación que hacen replantearse las tradicionales formas en que se organizaba este particular sector del mercado.
Al comparar estas tendencias con el entorno liliputiense de las cajas de ahorros de Castilla y León, uno no puede más que alarmarse ante el seguro reajuste que tendrá que producirse, si este viene liderado por el capital foráneo y responde a intereses ajenos a nuestra Comunidad. La alternativa no se plantea a favor o en contra de las fusiones, porque éstas son inevitables y beneficiosas para asumir proyectos de mayor envergadura, sino entre las entidades que asuman el riesgo de dirigir el proceso: Será endógeno, agrupando en una o dos, a lo sumo, el fraccionado panorama regional de las cajas, o será exógeno, y tendremos que ver como son absorbidas por alguna supercaja de otra Comunidad Autónoma.
Se trata de conseguir el tamaño eficiente con el que, mediante las oportunas economías de escala, poder asumir la financiación de iniciativas empresariales y de desarrollo imprescindibles para que nuestra región se coloque a la vanguardia del nuevo ciclo tecnológico. El argumento esgrimido por aquellos que se resisten a aceptar la tendencia selectiva y acumulativa de la competencia, según el cual, nuestra provincia perdería peso económico y capacidad de decisión, en el fondo esconde el temor a perder un instrumento a su servicio con el que consiguen influencia y reparten dádivas a sus clientelas o parentelas. Tal forma de afrontar nuestro futuro político y social demuestra una estrechez de miras sólo comparable con el provincianismo exasperante donde militan estos nuevos patricios locales.
Su juguete está a punto de cambiar de manos, les guste o no. Se acabaron las componendas y los tejemanejes que con tanto descaro utilizan para dirigir su parcelita de poder. Yo y otros muchos esperamos que con la próxima fusión de cajas consigamos, además de musculatura financiera capaz de sostener el crecimiento regional, una mayor solvencia y un compromiso social renovado. Es descorazonador que muchas empresas hoy tengan que salir fuera en busca de un crédito que haga viable su negocio. La prioridad de nuestros ahorros es crear riqueza, algo que no conseguiremos si estamos mal posicionados y mal dimensionados. En esto del dinero, el tamaño importa.
Al comparar estas tendencias con el entorno liliputiense de las cajas de ahorros de Castilla y León, uno no puede más que alarmarse ante el seguro reajuste que tendrá que producirse, si este viene liderado por el capital foráneo y responde a intereses ajenos a nuestra Comunidad. La alternativa no se plantea a favor o en contra de las fusiones, porque éstas son inevitables y beneficiosas para asumir proyectos de mayor envergadura, sino entre las entidades que asuman el riesgo de dirigir el proceso: Será endógeno, agrupando en una o dos, a lo sumo, el fraccionado panorama regional de las cajas, o será exógeno, y tendremos que ver como son absorbidas por alguna supercaja de otra Comunidad Autónoma.
Se trata de conseguir el tamaño eficiente con el que, mediante las oportunas economías de escala, poder asumir la financiación de iniciativas empresariales y de desarrollo imprescindibles para que nuestra región se coloque a la vanguardia del nuevo ciclo tecnológico. El argumento esgrimido por aquellos que se resisten a aceptar la tendencia selectiva y acumulativa de la competencia, según el cual, nuestra provincia perdería peso económico y capacidad de decisión, en el fondo esconde el temor a perder un instrumento a su servicio con el que consiguen influencia y reparten dádivas a sus clientelas o parentelas. Tal forma de afrontar nuestro futuro político y social demuestra una estrechez de miras sólo comparable con el provincianismo exasperante donde militan estos nuevos patricios locales.
Su juguete está a punto de cambiar de manos, les guste o no. Se acabaron las componendas y los tejemanejes que con tanto descaro utilizan para dirigir su parcelita de poder. Yo y otros muchos esperamos que con la próxima fusión de cajas consigamos, además de musculatura financiera capaz de sostener el crecimiento regional, una mayor solvencia y un compromiso social renovado. Es descorazonador que muchas empresas hoy tengan que salir fuera en busca de un crédito que haga viable su negocio. La prioridad de nuestros ahorros es crear riqueza, algo que no conseguiremos si estamos mal posicionados y mal dimensionados. En esto del dinero, el tamaño importa.
lunes, 24 de diciembre de 2007
TRISTES TRÓPICOS
Una orgía de manglares
y sebo de indígenas insomnes
atraviesa el horizonte
entre pasiones secretas
y corales marchitos.
Llevo una bandera púrpura
manchada con tinta de esqueletos.
He tenido fiebre cada vez
que pronunciaba tu nombre.
He untado de curare tus labios
para que morir de amor
sea algo más que una frase.
Y, ¿qué he recibido a cambio?
¿Cómo apagaste mi sed
y saciaste mi hambre?
¿Crees que me basta con
acercar mi cuerpo al tuyo
y soportar el voltaje
de un condenado a muerte?
¿Crees que es suficiente con
profanar los lirios pálidos
de tu pálida carne?
Te equivocas, no hay nada comparable
al deseo insatisfecho,
salvo el deseo de satisfacer
una promesa pendiente.
y sebo de indígenas insomnes
atraviesa el horizonte
entre pasiones secretas
y corales marchitos.
Llevo una bandera púrpura
manchada con tinta de esqueletos.
He tenido fiebre cada vez
que pronunciaba tu nombre.
He untado de curare tus labios
para que morir de amor
sea algo más que una frase.
Y, ¿qué he recibido a cambio?
¿Cómo apagaste mi sed
y saciaste mi hambre?
¿Crees que me basta con
acercar mi cuerpo al tuyo
y soportar el voltaje
de un condenado a muerte?
¿Crees que es suficiente con
profanar los lirios pálidos
de tu pálida carne?
Te equivocas, no hay nada comparable
al deseo insatisfecho,
salvo el deseo de satisfacer
una promesa pendiente.
EL LIBRO PENDIENTE DE JUAN GELMAN
Este año el premio Cervantes ha recaído en uno de los poetas esenciales de la lengua castellana, digo lo de esencial no sólo por la importancia de su obra, que la tiene, sino especialmente porque la suya es una poesía que busca en la esencia del alma humana la dimensión de la palabra.
Juan Gelman estuvo en nuestra ciudad cuando recibió el premio Teresa de Ávila de las Letras, que fue el primer galardón literario importante que obtuvo en nuestro país. Después vendría el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, y ahora, el Cervantes. Parece que por una vez Ávila supo anticiparse al reconocimiento de un hombre universal cuya lucha por la dignidad le ha llevado a enfrentarse a las dictaduras y a reclamar la justicia de la memoria para los desaparecidos en Argentina. A él le tocó pagar un alto precio por la defensa de la libertad, soportando el dolor, que se filtra en sus versos, del asesinato de su hijo y el secuestro de su nieta.
Cuando coincidí con Gelman en el acto de entrega pude comprobar su grandeza al dedicar sus primeras palabras de reconocimiento al escritor que, aunque no le correspondió del mismo modo, compartió el galardón con él (el ser uno de los mejores poetas hispanoamericanos, y el que todos los poemas de su libro Citas lleven a Santa Teresa en el título eran méritos, según algunos, que como mucho justificaban un premio ex ecuo). Gestos así demuestran que en el autentico escritor crece antes la humildad que la egolatría.
Estos días he recibido numerosas llamadas de amigos que deseaban el libro de Gelman que el Ayuntamiento de Ávila tiene la obligación, según las bases, de publicar al ganador. Ciertamente de haber existido tal libro hoy tendríamos el honor, junto a la editorial Visor, de ser una de las pocas instituciones que cuentan en su catálogo de publicaciones con el último premio Cervantes. Ni que decir tiene que la edición se habría agotado inmediatamente y que estarían preparándose nuevas reimpresiones. Pero tal cosa no ha podido suceder por la negligencia de los responsables municipales que, incumpliendo el compromiso adquirido, acumulan un retraso inaceptable en la colección de libros Castillo Interior, donde debe recogerse una selección de la obra del escritor premiado. Junto a Juan Gelman, en la cola de espera están: Arrabal, Siles, Cremer y Clara Janés. Demasiados y demasiado buenos para someterlos a este inmerecido desprecio, que si algo socava, no es el prestigio de autores que se lo tienen bien ganado y merecido, sino la confianza en un Ayuntamiento que incumple la palabra dada sin importarle el descrédito de nuestro galardón literario más importante.
Juan Gelman estuvo en nuestra ciudad cuando recibió el premio Teresa de Ávila de las Letras, que fue el primer galardón literario importante que obtuvo en nuestro país. Después vendría el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, y ahora, el Cervantes. Parece que por una vez Ávila supo anticiparse al reconocimiento de un hombre universal cuya lucha por la dignidad le ha llevado a enfrentarse a las dictaduras y a reclamar la justicia de la memoria para los desaparecidos en Argentina. A él le tocó pagar un alto precio por la defensa de la libertad, soportando el dolor, que se filtra en sus versos, del asesinato de su hijo y el secuestro de su nieta.
Cuando coincidí con Gelman en el acto de entrega pude comprobar su grandeza al dedicar sus primeras palabras de reconocimiento al escritor que, aunque no le correspondió del mismo modo, compartió el galardón con él (el ser uno de los mejores poetas hispanoamericanos, y el que todos los poemas de su libro Citas lleven a Santa Teresa en el título eran méritos, según algunos, que como mucho justificaban un premio ex ecuo). Gestos así demuestran que en el autentico escritor crece antes la humildad que la egolatría.
Estos días he recibido numerosas llamadas de amigos que deseaban el libro de Gelman que el Ayuntamiento de Ávila tiene la obligación, según las bases, de publicar al ganador. Ciertamente de haber existido tal libro hoy tendríamos el honor, junto a la editorial Visor, de ser una de las pocas instituciones que cuentan en su catálogo de publicaciones con el último premio Cervantes. Ni que decir tiene que la edición se habría agotado inmediatamente y que estarían preparándose nuevas reimpresiones. Pero tal cosa no ha podido suceder por la negligencia de los responsables municipales que, incumpliendo el compromiso adquirido, acumulan un retraso inaceptable en la colección de libros Castillo Interior, donde debe recogerse una selección de la obra del escritor premiado. Junto a Juan Gelman, en la cola de espera están: Arrabal, Siles, Cremer y Clara Janés. Demasiados y demasiado buenos para someterlos a este inmerecido desprecio, que si algo socava, no es el prestigio de autores que se lo tienen bien ganado y merecido, sino la confianza en un Ayuntamiento que incumple la palabra dada sin importarle el descrédito de nuestro galardón literario más importante.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
SOPOR EN LA HORIZONTAL DEL UNIVERSO
La cigarra me sierra el cerebro
con sus tímbalos menudos,
la brisa enfría a ratos
el sudor que corre por la frente;
yo contemplo
estos campos exhaustos,
estas lomas que ondulan
la anatomía escuálida del terreno,
y una encina,
que como un faro entre tempestades
de trigo verde,
reclama la atención del celaje
y nos devuelve toda
la calma de la tarde.
con sus tímbalos menudos,
la brisa enfría a ratos
el sudor que corre por la frente;
yo contemplo
estos campos exhaustos,
estas lomas que ondulan
la anatomía escuálida del terreno,
y una encina,
que como un faro entre tempestades
de trigo verde,
reclama la atención del celaje
y nos devuelve toda
la calma de la tarde.
RÉQUIEM POR UNA EMPRESA LLAMADA LEAR
Se cumplieron los peores pronósticos. La que fuera no hace mucho la mayor empresa de Ávila, en la que llegaron a trabajar hasta mil seiscientos trabajadores, ha anunciado su cierre definitivo para el mes de marzo. Esta noticia, no por esperada, resulta menos dolorosa; pues, por si alguien albergaba alguna duda, ahora queda diáfano como el agua de un manantial, que todo este montaje responde a un guión previamente pactado, donde unos aceptaban la decisión sin rechistar, a cambio de que los otros retrasasen el cerrojazo definitivo hasta después de las elecciones municipales.
Mientras los burócratas diseñaban un plan industrial virtual lleno de actuaciones teóricas que jamás se pondrán en práctica, la despiadada estrategia empresarial de una multinacional aconsejaba proceder a la deslocalización en busca de mercados laborales más baratos que permitan maximizar los beneficios sin la necesidad de aportes suplementarios de inversión en capital tecnológico.
Se podrá discutir si esto era o no inevitable, teniendo en cuenta las reglas que hoy imperan en el actual sistema económico globalizado, pero de lo que no hay duda, es de la hipocresía y la falacia que se ha utilizado en todo este asunto. Muchos nos preguntamos qué es lo que ha primado a la hora de tomar las decisiones: Reducir al mínimo los daños políticos colaterales o la defensa de los legítimos intereses de los empleados. Como siempre la cadena se rompe por el eslabón más débil, el de los asalariados. Resulta muy sospechoso, la forma gradual y por goteo con que la empresa se ha ido deshaciendo de su excedente laboral, ésta, viendo el proceso con la perspectiva que da el tiempo, respondía a una estrategia calculada en busca de dos objetivos: Que la opinión pública abulense asumiera sin alarma, en un primer momento, el mazazo que iba a suponer el desmantelamiento de su primera empresa industrial, y que las instituciones se fueran plegando sin ninguna resistencia a una decisión ya tomada.
En cualquier otro lugar, una agresión de esta magnitud hubiera puesto en pie de guerra a todas las instituciones públicas y privadas y, con ellas, a todos los ciudadanos. Por el contrario, estos escualos financieros han encontrado aquí una tierra abonada por la falta de espíritu reivindicativo de una clase política pusilánime y sumisa. Con este precedente, lo que asusta es lo que pueda suceder en el futuro, si nuevas empresas emulan este cierre incruento por el que tienen que pagar un precio ridículo, unido a la falta alarmante de políticas activas industriales en una ciudad que ve como sus jóvenes cualificados deben marcharse en busca de oportunidades laborales.
¿Qué pueden decir ahora aquéllos que cuando se produjeron los primeros despidos negaban lo que hoy es una triste realidad?
La mentira, como sabe algún político de esta tierra, tiene una corta vida.
Mientras los burócratas diseñaban un plan industrial virtual lleno de actuaciones teóricas que jamás se pondrán en práctica, la despiadada estrategia empresarial de una multinacional aconsejaba proceder a la deslocalización en busca de mercados laborales más baratos que permitan maximizar los beneficios sin la necesidad de aportes suplementarios de inversión en capital tecnológico.
Se podrá discutir si esto era o no inevitable, teniendo en cuenta las reglas que hoy imperan en el actual sistema económico globalizado, pero de lo que no hay duda, es de la hipocresía y la falacia que se ha utilizado en todo este asunto. Muchos nos preguntamos qué es lo que ha primado a la hora de tomar las decisiones: Reducir al mínimo los daños políticos colaterales o la defensa de los legítimos intereses de los empleados. Como siempre la cadena se rompe por el eslabón más débil, el de los asalariados. Resulta muy sospechoso, la forma gradual y por goteo con que la empresa se ha ido deshaciendo de su excedente laboral, ésta, viendo el proceso con la perspectiva que da el tiempo, respondía a una estrategia calculada en busca de dos objetivos: Que la opinión pública abulense asumiera sin alarma, en un primer momento, el mazazo que iba a suponer el desmantelamiento de su primera empresa industrial, y que las instituciones se fueran plegando sin ninguna resistencia a una decisión ya tomada.
En cualquier otro lugar, una agresión de esta magnitud hubiera puesto en pie de guerra a todas las instituciones públicas y privadas y, con ellas, a todos los ciudadanos. Por el contrario, estos escualos financieros han encontrado aquí una tierra abonada por la falta de espíritu reivindicativo de una clase política pusilánime y sumisa. Con este precedente, lo que asusta es lo que pueda suceder en el futuro, si nuevas empresas emulan este cierre incruento por el que tienen que pagar un precio ridículo, unido a la falta alarmante de políticas activas industriales en una ciudad que ve como sus jóvenes cualificados deben marcharse en busca de oportunidades laborales.
¿Qué pueden decir ahora aquéllos que cuando se produjeron los primeros despidos negaban lo que hoy es una triste realidad?
La mentira, como sabe algún político de esta tierra, tiene una corta vida.
viernes, 14 de diciembre de 2007
LAGUNA NEGRA
Una vez oí decir,
hace ya algún tiempo,
que el lago de la ciudad de Pushkar surgió
donde cayeron los pétalos de una flor de loto
que Brahma llevaba en sus manos.
Hoy, a la orilla de otra laguna,
a mucha distancia de aquella,
por fin comprendo el sentido último de la leyenda.
Nuestra tragedia consiste
en que cuando aparecimos sobre este planeta
las cosas ya estaban en su sitio,
y cuando nos marchemos,
apenas habrán cambiado.
El origen mitológico
pretende hacer del cosmos
un teatro de guiñol.
La destrucción apocalíptica
es la humana revancha
ante la certidumbre
de que hemos de abandonar el escenario
sin que haya finalizado la obra.
hace ya algún tiempo,
que el lago de la ciudad de Pushkar surgió
donde cayeron los pétalos de una flor de loto
que Brahma llevaba en sus manos.
Hoy, a la orilla de otra laguna,
a mucha distancia de aquella,
por fin comprendo el sentido último de la leyenda.
Nuestra tragedia consiste
en que cuando aparecimos sobre este planeta
las cosas ya estaban en su sitio,
y cuando nos marchemos,
apenas habrán cambiado.
El origen mitológico
pretende hacer del cosmos
un teatro de guiñol.
La destrucción apocalíptica
es la humana revancha
ante la certidumbre
de que hemos de abandonar el escenario
sin que haya finalizado la obra.
ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS
Entre los objetivos inaplazables y prioritarios del consistorio abulense durante la actual legislatura debiera estar la consolidación y ampliación de los estudios artísticos. El primer paso se dio al crear, no sin muchas vacilaciones al principio, la Escuela de Música. Hoy la realidad ha demostrado a los agoreros que existe un número creciente de alumnos interesados en ampliar sus estudios musicales, y eso que las condiciones en las que se imparten las clases no son las óptimas. Lejos de quedar satisfechos con este tímido inicio, tendríamos que aprovechar la expectativa creada para ofrecer otra de las bellas artes al conocimiento de nuestros conciudadanos, demostrando que la etiqueta de ciudad cultural que algunos se empeñan en popularizar es algo más que un eslogan publicitario.
El siguiente hito en esta carrera de obstáculos, ya estaba casi erigido, pues la Escuela de Artes Plásticas contaba, antes de que tomara posesión el nuevo equipo de gobierno, con el lugar donde impartir las clases y con los profesores especialistas en las mismas. Todo estaba preparado para que comenzara el curso en octubre, a falta de contratar al Director. El incumplimiento de los plazos sería un fruslería si se debiera a un reajuste técnico sin más consecuencias, pero lo que hay detrás, y que el Alcalde no cuenta, es un mar de fondo, ligeramente picado, que ha conseguido soliviantar a muchos artistas de la ciudad, y que ha tenido como consecuencia la renuncia del que estaba llamado a encabezar este proyecto según las previsiones originarias. Reconducir la situación y comenzar las enseñanzas sin Director es una auténtica chapuza, impropia de un Ayuntamiento serio y profesional. Urge aclarar las cosas y consensuar un modelo que satisfaga a todas las partes implicadas en el proceso educativo, evitando que ninguna camarilla se apropie de una iniciativa pública.
Suelo ir a menudo al nuevo auditorio Miguel Delibes de Valladolid, donde se está programando un interesante repertorio de música sinfónica y de cámara. Nunca he visto completo su aforo, y eso que se trata de una ciudad de trescientos cincuenta mil habitantes que ostenta la capitalidad de la Región. ¿Se imaginan ustedes lo que puede pasar en el auditorio de nuestro Palacio de Congresos y Exposiciones, cuando se inaugure, si antes no hacemos una buena labor formativa de base que contribuya a crear al menos un público cultural?
En otras ocasiones, cuando existe el público, el interés y la afición, como es el caso del teatro, lo que falla estrepitosamente es la sensibilidad artística de nuestros gobernantes, los cuales, hace unos años, durante el mandato de Agustín Díaz de Mera, crearon una Escuela teatral que murió, o la dejaron morir, antes de que diera sus primeros frutos.
A quien corresponda: Ponga en funcionamiento las Escuelas, con la debida calidad, por el bien de sus paisanos; y porque algún día, no muy lejano, quizá se encuentre en disposición de aprender alguna cosa de provecho.
El siguiente hito en esta carrera de obstáculos, ya estaba casi erigido, pues la Escuela de Artes Plásticas contaba, antes de que tomara posesión el nuevo equipo de gobierno, con el lugar donde impartir las clases y con los profesores especialistas en las mismas. Todo estaba preparado para que comenzara el curso en octubre, a falta de contratar al Director. El incumplimiento de los plazos sería un fruslería si se debiera a un reajuste técnico sin más consecuencias, pero lo que hay detrás, y que el Alcalde no cuenta, es un mar de fondo, ligeramente picado, que ha conseguido soliviantar a muchos artistas de la ciudad, y que ha tenido como consecuencia la renuncia del que estaba llamado a encabezar este proyecto según las previsiones originarias. Reconducir la situación y comenzar las enseñanzas sin Director es una auténtica chapuza, impropia de un Ayuntamiento serio y profesional. Urge aclarar las cosas y consensuar un modelo que satisfaga a todas las partes implicadas en el proceso educativo, evitando que ninguna camarilla se apropie de una iniciativa pública.
Suelo ir a menudo al nuevo auditorio Miguel Delibes de Valladolid, donde se está programando un interesante repertorio de música sinfónica y de cámara. Nunca he visto completo su aforo, y eso que se trata de una ciudad de trescientos cincuenta mil habitantes que ostenta la capitalidad de la Región. ¿Se imaginan ustedes lo que puede pasar en el auditorio de nuestro Palacio de Congresos y Exposiciones, cuando se inaugure, si antes no hacemos una buena labor formativa de base que contribuya a crear al menos un público cultural?
En otras ocasiones, cuando existe el público, el interés y la afición, como es el caso del teatro, lo que falla estrepitosamente es la sensibilidad artística de nuestros gobernantes, los cuales, hace unos años, durante el mandato de Agustín Díaz de Mera, crearon una Escuela teatral que murió, o la dejaron morir, antes de que diera sus primeros frutos.
A quien corresponda: Ponga en funcionamiento las Escuelas, con la debida calidad, por el bien de sus paisanos; y porque algún día, no muy lejano, quizá se encuentre en disposición de aprender alguna cosa de provecho.
viernes, 7 de diciembre de 2007
LA PRIMERA NEVADA DEL AÑO
Los tejados se acolchan de satén blanco
entre el balanceo blando de los copos
y la gasa leve del cielo.
El mundo parece
hoy una fotografía en blanco y negro
dentro de una fea caja de zapatos.
No hay nada que perturbe nuestro sosiego;
el viento apenas sopla, el frío se templa,
los pasos se amortiguan.
Ninguna excusa nos impide arrojarnos
al vacío desde la ventana, salvo
que está nevando,
y es la primera vez que lo hace este año.
entre el balanceo blando de los copos
y la gasa leve del cielo.
El mundo parece
hoy una fotografía en blanco y negro
dentro de una fea caja de zapatos.
No hay nada que perturbe nuestro sosiego;
el viento apenas sopla, el frío se templa,
los pasos se amortiguan.
Ninguna excusa nos impide arrojarnos
al vacío desde la ventana, salvo
que está nevando,
y es la primera vez que lo hace este año.
LAS DEHESAS DE ÁVILA
Las manos artríticas asoman sus dedos torcidos y nudosos entre los poros abiertos del zócalo, cubren su esqueleto con una piel coriácea de reptil tan reseca que parece el fondo de un pantano sin agua. La copa enjoyada de diminutas escamas verdes aguanta la escarcha y el cierzo, demostrando un aplomo casi mineral. Diseminadas por la penillanura, en una formación ahuecada y extensa, cruzan barrancos, saltan riscos, rodean crestones de cuarcita hasta que, de forma imperceptible y gradual, el porte se encoge, la comunidad se degrada, el árbol se convierte en matorral, y el matorral en nada.
Después vendrán las bolas de piedra; mamuts estáticos que reposan anclados en la corteza de un pan caliente recién horneado. No cayeron del cielo como los aerolitos, no surgen de la tierra como los hongos, estaban allí, los berruecos, resistiendo antes de que fueran desmanteladas por los meteoros las sucesivas capas de polvo y escoria que depositan las eras.
Este paisaje es el mejor ejemplo de cómo la acción antrópica puede modificar un ecosistema sin degradarlo ni destruirlo. Lo que ahora hemos convertido en un catálogo de buenas prácticas, y un modelo de desarrollo sostenible, resulta que durante cientos de años era para muchos ganaderos y agricultores abulenses un modo habitual de ganarse la vida respetando la riqueza ambiental de donde sacaban el sustento: Leña de encina o alcornoque obtenida de las ramas podadas; bellotas y pasto con los que criar a los cerdos y las vacas; caza que complementaba la dieta y permitía conseguir unos ingresos extraordinarios; y, en las zonas más ralas, el cultivo del cereal. Todo ello en perfecto equilibrio y con un hábitat disperso que fijaba la población, evitando el temido problema de la desertificación que hoy angustia a nuestras zonas rurales.
Durante largo tiempo, estas explotaciones extensivas contribuyeron a hacer de las dehesas de Ávila un enclave propicio donde ciertas formas culturales consiguieron crear una peculiar idiosincrasia, a pesar de su apariencia áspera y agreste. Hoy, después de ciertos cambios inevitables, estos parajes siguen siendo el mejor ejemplo, quizás, de cómo tradición y modernidad deben de imbricarse con el fin de conservar la biodiversidad en entornos correctamente humanizados.
Esperemos que la urbanización descontrolada, el desarrollismo extremo, o el ocio exclusivista, no acaben con lo que todavía en la actualidad es parte de nuestras señas de identidad, y un tesoro natural de incalculable valor.
Después vendrán las bolas de piedra; mamuts estáticos que reposan anclados en la corteza de un pan caliente recién horneado. No cayeron del cielo como los aerolitos, no surgen de la tierra como los hongos, estaban allí, los berruecos, resistiendo antes de que fueran desmanteladas por los meteoros las sucesivas capas de polvo y escoria que depositan las eras.
Este paisaje es el mejor ejemplo de cómo la acción antrópica puede modificar un ecosistema sin degradarlo ni destruirlo. Lo que ahora hemos convertido en un catálogo de buenas prácticas, y un modelo de desarrollo sostenible, resulta que durante cientos de años era para muchos ganaderos y agricultores abulenses un modo habitual de ganarse la vida respetando la riqueza ambiental de donde sacaban el sustento: Leña de encina o alcornoque obtenida de las ramas podadas; bellotas y pasto con los que criar a los cerdos y las vacas; caza que complementaba la dieta y permitía conseguir unos ingresos extraordinarios; y, en las zonas más ralas, el cultivo del cereal. Todo ello en perfecto equilibrio y con un hábitat disperso que fijaba la población, evitando el temido problema de la desertificación que hoy angustia a nuestras zonas rurales.
Durante largo tiempo, estas explotaciones extensivas contribuyeron a hacer de las dehesas de Ávila un enclave propicio donde ciertas formas culturales consiguieron crear una peculiar idiosincrasia, a pesar de su apariencia áspera y agreste. Hoy, después de ciertos cambios inevitables, estos parajes siguen siendo el mejor ejemplo, quizás, de cómo tradición y modernidad deben de imbricarse con el fin de conservar la biodiversidad en entornos correctamente humanizados.
Esperemos que la urbanización descontrolada, el desarrollismo extremo, o el ocio exclusivista, no acaben con lo que todavía en la actualidad es parte de nuestras señas de identidad, y un tesoro natural de incalculable valor.
lunes, 3 de diciembre de 2007
SONIDOS
Me crece en el pecho el fragor
de los planetas destruyéndose,
la rabia de los perros despedazándose,
el silencio antártico de tu voz.
En el alma me dejas un murmullo
que se desvanece en una queja improbable.
Te deseo y te grito.
Hago percutir los huesos quebradizos
innecesariamente tuyos y no míos.
El estridor de insectos metálicos
perfora la garganta, por la que salen,
sílaba tras sílaba, las palabras
que se intercambian los amantes clandestinos.
Todo es anterior a la voz,
cercano a la fricción de dos pieles en contacto
y posterior a la vibración irreverente de las llamas.
Paseo por la campiña y al escuchar
la calma sosa de las majadas y los bosques,
tiemblo, porque a mí me llega también,
como en una interferencia telefónica,
el mugido sumiso de las reses degolladas,
el crujido seco de los árboles talados.
de los planetas destruyéndose,
la rabia de los perros despedazándose,
el silencio antártico de tu voz.
En el alma me dejas un murmullo
que se desvanece en una queja improbable.
Te deseo y te grito.
Hago percutir los huesos quebradizos
innecesariamente tuyos y no míos.
El estridor de insectos metálicos
perfora la garganta, por la que salen,
sílaba tras sílaba, las palabras
que se intercambian los amantes clandestinos.
Todo es anterior a la voz,
cercano a la fricción de dos pieles en contacto
y posterior a la vibración irreverente de las llamas.
Paseo por la campiña y al escuchar
la calma sosa de las majadas y los bosques,
tiemblo, porque a mí me llega también,
como en una interferencia telefónica,
el mugido sumiso de las reses degolladas,
el crujido seco de los árboles talados.
ROTONDAS ESCULTÓRICAS
Considerar la escultura como un simple adorno o aderezo que complementa el mobiliario urbano demuestra la estrechez de miras del que tal cosa defiende. Cualquier manifestación artística entabla un dialogo provechoso con su entorno, formando un conjunto en constante tensión que modifica el reconocimiento y la valoración de ambos.
Después de dar un breve paseo por nuestra ciudad, uno tiene la sensación de que, no sabiendo muy bien que hacer con sus esculturas, el Ayuntamiento ha decidido diseminarlas, a la buena de Dios, en unos lugares totalmente inapropiados para que no molesten demasiado. Se necesita tranquilidad, contemplación, cercanía, a la hora de deleitarse con una obra de arte, y nada de ello es posible encontrarlo en el tráfago que rodea las rotondas. Resulta, cuando menos, extraño, que una ciudad patrimonio de la humanidad que ha hecho de la peatonalización de su casco histórico un objetivo prioritario, decida colocar sus esculturas fundamentalmente en las principales arterias del tráfico rodado. Dislates de este tenor, son, por desgracia frecuentes en nuestra ciudad, y demuestran, siendo bien pensado, la falta de sensibilidad estética de quienes gestionan la cultura igual que la planta de saldos de unos grandes almacenes.
Tratándose de arte, la calidad no se mide en metros, por lo que no debiéramos permitir que siempre el gigantismo condicione la ubicación. Hay plazas recoletas y rincones apacibles donde una pequeña estatua puede realzar inopinadamente los atributos urbanísticos de un paraje. Por el contrario, algunas veces, una propuesta absurda puede convertirse en una afrenta y un puñetazo de mal gusto en la parte más sensible de nuestro espíritu; no quisiera dar ejemplos, pero no me resisto a señalar con mi dedo acusador la torpe reproducción, a manera de enorme souvenir, de una figura zoomorfa que decora, como no, una rotonda de la zona sur de la ciudad.
En otras ocasiones hay espacios centrales y significativos de Ávila que están pidiendo a gritos una instalación escultórica, tanto más necesaria, cuanto que una reciente remodelación ha despejado de obstáculos las perspectivas visuales, y que, por no se sabe que extraña razón, nadie toma la decisión apropiada. Me refiero a la Plaza del Mercado Chico que después de la peatonalización y de estrenar un nuevo pavimento ha quedado en condiciones inmejorables para que un gran escultor contemporáneo utilice nuestra ágora como escenario donde mostrar su talento.
Y puestos a pedir, me atrevo a lanzar la siguiente sugerencia; que el motivo representado sea un homenaje a Tomás Luís de Victoria, cumbre de la polifonía renacentista y precursor del lenguaje musical barroco. Justo es que si Santa Teresa tiene El Grande, nuestro músico más eximio tenga el chico, pues, no por casualidad, son los mejores embajadores culturales de Ávila en el mundo.
Después de dar un breve paseo por nuestra ciudad, uno tiene la sensación de que, no sabiendo muy bien que hacer con sus esculturas, el Ayuntamiento ha decidido diseminarlas, a la buena de Dios, en unos lugares totalmente inapropiados para que no molesten demasiado. Se necesita tranquilidad, contemplación, cercanía, a la hora de deleitarse con una obra de arte, y nada de ello es posible encontrarlo en el tráfago que rodea las rotondas. Resulta, cuando menos, extraño, que una ciudad patrimonio de la humanidad que ha hecho de la peatonalización de su casco histórico un objetivo prioritario, decida colocar sus esculturas fundamentalmente en las principales arterias del tráfico rodado. Dislates de este tenor, son, por desgracia frecuentes en nuestra ciudad, y demuestran, siendo bien pensado, la falta de sensibilidad estética de quienes gestionan la cultura igual que la planta de saldos de unos grandes almacenes.
Tratándose de arte, la calidad no se mide en metros, por lo que no debiéramos permitir que siempre el gigantismo condicione la ubicación. Hay plazas recoletas y rincones apacibles donde una pequeña estatua puede realzar inopinadamente los atributos urbanísticos de un paraje. Por el contrario, algunas veces, una propuesta absurda puede convertirse en una afrenta y un puñetazo de mal gusto en la parte más sensible de nuestro espíritu; no quisiera dar ejemplos, pero no me resisto a señalar con mi dedo acusador la torpe reproducción, a manera de enorme souvenir, de una figura zoomorfa que decora, como no, una rotonda de la zona sur de la ciudad.
En otras ocasiones hay espacios centrales y significativos de Ávila que están pidiendo a gritos una instalación escultórica, tanto más necesaria, cuanto que una reciente remodelación ha despejado de obstáculos las perspectivas visuales, y que, por no se sabe que extraña razón, nadie toma la decisión apropiada. Me refiero a la Plaza del Mercado Chico que después de la peatonalización y de estrenar un nuevo pavimento ha quedado en condiciones inmejorables para que un gran escultor contemporáneo utilice nuestra ágora como escenario donde mostrar su talento.
Y puestos a pedir, me atrevo a lanzar la siguiente sugerencia; que el motivo representado sea un homenaje a Tomás Luís de Victoria, cumbre de la polifonía renacentista y precursor del lenguaje musical barroco. Justo es que si Santa Teresa tiene El Grande, nuestro músico más eximio tenga el chico, pues, no por casualidad, son los mejores embajadores culturales de Ávila en el mundo.
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