BLOG LITERIO DE MARIO PÉREZ ANTOLÍN
lunes, 15 de diciembre de 2008
SADHU
Siento crecer la hierba
y girar la tierra.
Percibo la erosión de los glaciares
y el retroceso de los acantilados.
Los terremotos me sacuden
las membranas del espíritu.
Soy capaz de ver la trayectoria de una bala
y el aleteo de una libélula.
Presiento las tormentas
y descifro el enigma cuántico del sufrimiento.
¿Que cómo he conseguido esta habilidad?
Es muy fácil;
basta con cerrar los ojos,
tumbarse en un lecho,
prescindir del mundo,
refugiarse en el ser
y dejarse arrastrar por el tiempo hasta la nada.
y girar la tierra.
Percibo la erosión de los glaciares
y el retroceso de los acantilados.
Los terremotos me sacuden
las membranas del espíritu.
Soy capaz de ver la trayectoria de una bala
y el aleteo de una libélula.
Presiento las tormentas
y descifro el enigma cuántico del sufrimiento.
¿Que cómo he conseguido esta habilidad?
Es muy fácil;
basta con cerrar los ojos,
tumbarse en un lecho,
prescindir del mundo,
refugiarse en el ser
y dejarse arrastrar por el tiempo hasta la nada.
sábado, 15 de noviembre de 2008
ACTO DE FE
No me importaría creer
si Dios fuera más amable,
menos mayestático.
Me conformo con que
no me arroje al infierno,
ni fulmine con un rayo a los herejes
(es que soy un poco heterodoxo, ¿saben?).
El Dios que yo quisiera
no se tomaría las cosas
tan en serio:
aceptaría la crítica,
le aburriría ser el único
en el firmamento,
y seguro que mandaba al paro,
sin indemnización,
a sus representantes terrestres.
Con un Dios así, incluso los ateos
creeríamos en Dios.
si Dios fuera más amable,
menos mayestático.
Me conformo con que
no me arroje al infierno,
ni fulmine con un rayo a los herejes
(es que soy un poco heterodoxo, ¿saben?).
El Dios que yo quisiera
no se tomaría las cosas
tan en serio:
aceptaría la crítica,
le aburriría ser el único
en el firmamento,
y seguro que mandaba al paro,
sin indemnización,
a sus representantes terrestres.
Con un Dios así, incluso los ateos
creeríamos en Dios.
viernes, 31 de octubre de 2008
REFUTACIÓN DE FREUD
En los sueños evocamos,
sin que nos mortifique la conciencia,
lo que pudimos hacer
y por miedo, vergüenza o cobardía
no hicimos nunca.
No son pues interpretables.
Su recurrente mensaje
se limita a comprobar
que en la vigilia,
como en una partida de ajedrez,
son posibles bastantes movimientos,
pero no se puede rectificar
una jugada
cuando has puesto la pieza en la casilla.
En este juego las trampas
cuestan muy caro.
sin que nos mortifique la conciencia,
lo que pudimos hacer
y por miedo, vergüenza o cobardía
no hicimos nunca.
No son pues interpretables.
Su recurrente mensaje
se limita a comprobar
que en la vigilia,
como en una partida de ajedrez,
son posibles bastantes movimientos,
pero no se puede rectificar
una jugada
cuando has puesto la pieza en la casilla.
En este juego las trampas
cuestan muy caro.
domingo, 5 de octubre de 2008
MATER DOLOROSA
Voy a hacerte ese poema pendiente
antes de que te mueras y nos dejes,
antes de que sea demasiado tarde
y la angustia me cierre la garganta,
la pena me inmovilice los dedos
y la tristeza me queme los ojos.
Quiero decirte, sin más, que te debo
todo lo bueno que pasamos juntos,
no porque me parieras con cesárea
ni te desvelara mi educación;
no porque hayas entregado tu vida
con desesperación de madre buena;
sino simplemente porque saber
que aún estás tan cerca de mí me hace
la existencia un poco más soportable.
antes de que te mueras y nos dejes,
antes de que sea demasiado tarde
y la angustia me cierre la garganta,
la pena me inmovilice los dedos
y la tristeza me queme los ojos.
Quiero decirte, sin más, que te debo
todo lo bueno que pasamos juntos,
no porque me parieras con cesárea
ni te desvelara mi educación;
no porque hayas entregado tu vida
con desesperación de madre buena;
sino simplemente porque saber
que aún estás tan cerca de mí me hace
la existencia un poco más soportable.
domingo, 28 de septiembre de 2008
TIRO AL BLANCO
Un francotirador observa
por la mirilla
telescópica a su objetivo.
Espera con cautela
un blanco fácil,
afianza su fusil
sobre el marco de la ventana,
contiene la respiración…
(mirando el mundo
por ese catalejo,
uno consigue
la arrogante omnisciencia
del ojo escrutador,
que escoge de forma aleatoria
a una persona
y puede decidir
su destino al instante.
Resulta todo tan quirúrgico,
tan minucioso
y nos permite ver
el primer plano
de la muerte indiscreta)
…y en el momento de apretar
el gatillo tiene una duda,
quizás ahora
él también esté a tiro
de otro colega,
y ni siquiera pudo
esta mañanaasearse y lustrar las botas.
por la mirilla
telescópica a su objetivo.
Espera con cautela
un blanco fácil,
afianza su fusil
sobre el marco de la ventana,
contiene la respiración…
(mirando el mundo
por ese catalejo,
uno consigue
la arrogante omnisciencia
del ojo escrutador,
que escoge de forma aleatoria
a una persona
y puede decidir
su destino al instante.
Resulta todo tan quirúrgico,
tan minucioso
y nos permite ver
el primer plano
de la muerte indiscreta)
…y en el momento de apretar
el gatillo tiene una duda,
quizás ahora
él también esté a tiro
de otro colega,
y ni siquiera pudo
esta mañanaasearse y lustrar las botas.
jueves, 18 de septiembre de 2008
ENSAYO CONTRA EL ORDEN NATURAL DE LAS COSAS O UNA MUESTRA DEL PENSAMIENTO CRÍTICO
Esta extraña manía de reutilizar y reciclar las cosas nos delata. La multitud de desguaces que dan una nueva oportunidad a objetos cansados de funcionar a nuestro servicio. Parte del mecanismo de una vieja máquina de coser lo encuentro en una mesa de diseño, el capitel románico que de forma no muy lícita decora la mansión del empresario, el corazón o el hígado con el que realizar un trasplante.
No tires nada, a todo le pueden buscar una utilidad y siempre quedarán las misiones o las ONG, el último eslabón de la cadena trófica de la riqueza.
Dicen que nuestro nivel de desarrollo aumenta con la cantidad de basuras producidas; el valor lo establece el grado de putrefacción alcanzado.
Incluso las personas formamos parte de esta trituradora selectiva, lo llaman movilidad laboral, y consiste en trabajar a cualquier precio, en cualquier cosa, durante no mucho tiempo.
No hay que dejar rastro de nuestro paso por este mundo que dé testimonio del expolio y el latrocinio cometido. Tenemos prisa en borrar las pruebas, eso es que nos queda poco tiempo.
No tires nada, a todo le pueden buscar una utilidad y siempre quedarán las misiones o las ONG, el último eslabón de la cadena trófica de la riqueza.
Dicen que nuestro nivel de desarrollo aumenta con la cantidad de basuras producidas; el valor lo establece el grado de putrefacción alcanzado.
Incluso las personas formamos parte de esta trituradora selectiva, lo llaman movilidad laboral, y consiste en trabajar a cualquier precio, en cualquier cosa, durante no mucho tiempo.
No hay que dejar rastro de nuestro paso por este mundo que dé testimonio del expolio y el latrocinio cometido. Tenemos prisa en borrar las pruebas, eso es que nos queda poco tiempo.
jueves, 4 de septiembre de 2008
POPULUS TREMULA
Chopo humilde,
tembloroso chopo.
En el valle feraz,
dentro del labrantío,
junto al pozo,
a los márgenes de un camino;
verde,
amarillo
o desnudo,
siempre serás,
aunque te acompañe
el bucólico paisaje,
solamente un chopo.
tembloroso chopo.
En el valle feraz,
dentro del labrantío,
junto al pozo,
a los márgenes de un camino;
verde,
amarillo
o desnudo,
siempre serás,
aunque te acompañe
el bucólico paisaje,
solamente un chopo.
viernes, 15 de agosto de 2008
HOMENAJE A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
HOJAS SUELTAS DEL DIARIO DE ZENOBIA
· Noche buena de 1947
Hoy he visto llorar a Juan Ramón como a un niño, quizá como el niño que nunca ha dejado de ser. Aunque siempre demuestra displicencia y desinterés hacia lo que ocurre dentro de la España franquista, escuchar hoy en radio nacional un programa titulado “nostalgia de Juan Ramón” en el que Gerardo Diego, Eugenio d´ Ors y otros le demostraban su aprecio y su cariño, le he sumido en una nostálgica alegría.
· 4 de agosto de 1948
Hoy arribamos al puerto de Buenos Aires en el vapor Río Juramento. Lo que habíamos previsto como una reducida e íntima recepción de amigos y algunas autoridades, se ha convertido en una multitud de admiradores incondicionales que nos vitorean y nos dan la bienvenida. Juan Ramón no sale de su estupor; a pesar de que le parece excesivo, yo se que le emociona y alegra.
· 31 de diciembre de 1951
Espero que el último día del año no sea mi último día de vida. Dentro de unos minutos me llevarán al quirófano para operarme de ese tumor que no se separa de mí. Si Juan Ramón estuviera conmigo le cogería la mano y le diría muy bajito: pase lo que pase, mi amor te acompañará hasta la eternidad.
· 27 de febrero de 1954
Otra vez la maldita polémica con Guillén. Temo que este desagradable asunto, que algunos tratan de reavivar, pase factura al equilibrio nervioso de mi marido. Ni en su vejez le dejarán tranquilo este grupúsculo envidioso de poetas sin acento.
· 12 de septiembre de 1956
El doctor Meigs me ha dicho que ya no tengo curación, y que no me queda mucho tiempo de vida. ¡Justo ahora cuando más falta le hago a Juan Ramón! Al menos hemos podido celebrar juntos nuestro cuadragésimo aniversario de bodas. Cuatro décadas de plenitud, belleza y amor que llegan a su final.
· 24 de octubre de 1956
Adriana y Connie me trajeron la buena noticia de la concesión del premio Nobel a Juan Ramón. Han querido que sea yo, a modo de último regalo, la que se lo diga. Esperaba que demostrase un poco más de emoción. Tan sólo dijo: ¡ahora!
El destino es así de caprichoso, y a veces neutraliza el máximo gozo con el máximo dolor.
HOJA SUELTA DEL DIARIO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
· 25 DE OCTUBRE DE 1956
AHORA
Ahora,
que las espigas están agostadas,
empieza a llover.
Ahora,
cuando ya no hay casi nadie en la sala,
tu disertación se hace sublime.
Ahora,
durante las noches de insomnio,
los vecinos dejan por fin de hacer ruido.
Ahora,
que no tengo una pluma para escribir,
se me ocurren las mejores ideas.
Ahora,
mientras la pena me esteriliza la matriz del alma,
quieres que disfrute de este reconocimiento tardío.
Ahora,
cuando ya nada me importa,
te empeñas en satisfacer mis deseos.
Ahora,
que me quitas a Zenobia,
me concedes el laurel del triunfo.
Es nuestro amor tan excelso
que hasta Dios lo envidia,
y castiga el atrevimiento
de una pasión que lo anula.
· Noche buena de 1947
Hoy he visto llorar a Juan Ramón como a un niño, quizá como el niño que nunca ha dejado de ser. Aunque siempre demuestra displicencia y desinterés hacia lo que ocurre dentro de la España franquista, escuchar hoy en radio nacional un programa titulado “nostalgia de Juan Ramón” en el que Gerardo Diego, Eugenio d´ Ors y otros le demostraban su aprecio y su cariño, le he sumido en una nostálgica alegría.
· 4 de agosto de 1948
Hoy arribamos al puerto de Buenos Aires en el vapor Río Juramento. Lo que habíamos previsto como una reducida e íntima recepción de amigos y algunas autoridades, se ha convertido en una multitud de admiradores incondicionales que nos vitorean y nos dan la bienvenida. Juan Ramón no sale de su estupor; a pesar de que le parece excesivo, yo se que le emociona y alegra.
· 31 de diciembre de 1951
Espero que el último día del año no sea mi último día de vida. Dentro de unos minutos me llevarán al quirófano para operarme de ese tumor que no se separa de mí. Si Juan Ramón estuviera conmigo le cogería la mano y le diría muy bajito: pase lo que pase, mi amor te acompañará hasta la eternidad.
· 27 de febrero de 1954
Otra vez la maldita polémica con Guillén. Temo que este desagradable asunto, que algunos tratan de reavivar, pase factura al equilibrio nervioso de mi marido. Ni en su vejez le dejarán tranquilo este grupúsculo envidioso de poetas sin acento.
· 12 de septiembre de 1956
El doctor Meigs me ha dicho que ya no tengo curación, y que no me queda mucho tiempo de vida. ¡Justo ahora cuando más falta le hago a Juan Ramón! Al menos hemos podido celebrar juntos nuestro cuadragésimo aniversario de bodas. Cuatro décadas de plenitud, belleza y amor que llegan a su final.
· 24 de octubre de 1956
Adriana y Connie me trajeron la buena noticia de la concesión del premio Nobel a Juan Ramón. Han querido que sea yo, a modo de último regalo, la que se lo diga. Esperaba que demostrase un poco más de emoción. Tan sólo dijo: ¡ahora!
El destino es así de caprichoso, y a veces neutraliza el máximo gozo con el máximo dolor.
HOJA SUELTA DEL DIARIO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
· 25 DE OCTUBRE DE 1956
AHORA
Ahora,
que las espigas están agostadas,
empieza a llover.
Ahora,
cuando ya no hay casi nadie en la sala,
tu disertación se hace sublime.
Ahora,
durante las noches de insomnio,
los vecinos dejan por fin de hacer ruido.
Ahora,
que no tengo una pluma para escribir,
se me ocurren las mejores ideas.
Ahora,
mientras la pena me esteriliza la matriz del alma,
quieres que disfrute de este reconocimiento tardío.
Ahora,
cuando ya nada me importa,
te empeñas en satisfacer mis deseos.
Ahora,
que me quitas a Zenobia,
me concedes el laurel del triunfo.
Es nuestro amor tan excelso
que hasta Dios lo envidia,
y castiga el atrevimiento
de una pasión que lo anula.
domingo, 20 de julio de 2008
UN PUEBLO ABANDONADO
Yo he visto las cuestas
de los páramos de Castilla
con rodales de sabinas
y cárcavas profundas.
Mesetas arrasadas por el viento
que exhuma fósiles calcáreos
testigos de la luz.
La vega se extiende a lo lejos
cual serpiente tropical
que reptase bajo la niebla.
Cruzo este pueblo
donde sólo habitan las moscas,
espantosamente vacío,
como una chatarra mugrienta
en medio de ninguna parte,
que atestigua hasta qué punto
el tiempo es magnánimo
con todo lo que nos sobra
y muy cruel con lo que necesitamos.
de los páramos de Castilla
con rodales de sabinas
y cárcavas profundas.
Mesetas arrasadas por el viento
que exhuma fósiles calcáreos
testigos de la luz.
La vega se extiende a lo lejos
cual serpiente tropical
que reptase bajo la niebla.
Cruzo este pueblo
donde sólo habitan las moscas,
espantosamente vacío,
como una chatarra mugrienta
en medio de ninguna parte,
que atestigua hasta qué punto
el tiempo es magnánimo
con todo lo que nos sobra
y muy cruel con lo que necesitamos.
jueves, 3 de julio de 2008
AL ACECHO
Sigo el rastro que dejas,
aunque termino siempre
en mi oscuro refugio.
Tuerzo por tu cadera
como un ciervo asustado
de la sombra que pisa,
y amanezco febril sobre las sábanas
de mi cama deshecha.
Busco la sonoridad sibilante
del silencio y me pierdo
en los meandros que inundan
tu campiña de carne opalescente
y tintura de sangre,
hasta que doy por fin
con la senda que conduce a mi aldea.
Harto ya de volver al mismo sitio,
esperaré tu vuelta
y te daré mi cebo venenoso.
aunque termino siempre
en mi oscuro refugio.
Tuerzo por tu cadera
como un ciervo asustado
de la sombra que pisa,
y amanezco febril sobre las sábanas
de mi cama deshecha.
Busco la sonoridad sibilante
del silencio y me pierdo
en los meandros que inundan
tu campiña de carne opalescente
y tintura de sangre,
hasta que doy por fin
con la senda que conduce a mi aldea.
Harto ya de volver al mismo sitio,
esperaré tu vuelta
y te daré mi cebo venenoso.
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